En Cuba brota la lucha de clases ante la opresion y explotacion capitalista: PARTIDO COMUNISTA INTERNACIONAL.

https://www.international-communist-party.org/Espanol/ElPartid/ElPar023.htm

 

Los resortes que han impulsado las protestas de calle de la población cubana en más de 30 localidades a lo largo de la geografía de ese país, a mediados de julio de 2021, son los mismos resortes presentes en Chile, en Colombia, en Perú y en toda América: los resortes de la sobre-explotación del trabajo asalariado por el régimen capitalista y las medidas tomadas por el gobierno burgués de turno.

En enero de 2021 el gobierno burgués cubano comenzó a implementar medidas anti-obreras, enmarcadas en la llamada “tarea de ordenamiento de la economía”, que fueron ratificadas en el 8vo Congreso del Partido “Comunista” de Cuba. Estas medidas dispararon los precios de los productos y servicios de primera necesidad, generaron escases y tiraron al piso el salario real de los trabajadores, que en la calle ya está por debajo del salario mínimo nominal de 15 dólares mensuales.

El “Socialismo a la Cubana” no es otra cosa que capitalismo, un capitalismo con atrasos en muchas áreas de su economía, que ha sido afectada por años de bloqueo norteamericano. Pero el bloqueo norteamericano no cambia el hecho de que en Cuba siempre ha imperado el capitalismo desde el derrocamiento del dictador Batista. La compensación al bloqueo norteamericano la representó por un tiempo el auxilio ruso hasta la década de los ochenta. Pero también fue importante la intervención de capitales europeos principalmente en el turismo. Más recientemente el gobierno cubano logró acordar un conjunto de negocios con el gobierno burgués venezolano, que les permitió amortiguar su crisis interna, pero el capitalismo en Venezuela entró en crisis y su apoyo económico se minimizó. Cuba, igual que el resto del mundo, está sufriendo actualmente los embates de la crisis de la economía capitalista y el impacto negativo que ha traído la pandemia del coronavirus, que ha paralizado los vuelos comerciales, la actividad hotelera y turística en general, trayendo consigo una fuerte caída de los ingresos en divisas y aumento del desempleo. EEUU ha aplicado un bloqueo durante 80 años, pero no para detener al “socialismo”, sino para cerrar una de las puertas a la penetración del capital ruso, de Europa Occidental y de China; es apenas otro de los muchos teatros de operaciones en los que toma cuerpo la lucha por el control de los mercados entre las grandes potencias imperialistas. Estados Unidos trata de evitar que la isla caribeña se convierta en un puesto de avanzada en América, para el avance comercial de potencias rivales; pero ahora también esta Venezuela y son varios los gobiernos en Centro y Latinoamérica, que se han aproximado a los imperialismos rivales. Son precisamente los imperialismos rivales de EEUU los que enviaron “ayuda humanitaria” a Cuba luego de los disturbios.

No es de extrañar el levantamiento de proletarios hambrientos que se enfrentaron con la policía y saquearon las tiendas de alimentos del gobierno. La dura represión provocó una muerte en las afueras de La Habana, numerosos heridos y muchas detenciones. Los disturbios obligaron al gobierno, reconociendo el peligro, a una reorganización repentina y algunas concesiones socio-económicas. La burguesía cubana le tiene miedo al proletariado, lo que demuestra que sabe reequilibrar las relaciones de poder entre las clases a su favor. Los proletarios cubanos sienten más el llamado de los estómagos que el de la “patria socialista” y de la retórica nacionalista que ya no alcanza para calmarlos.

Los reclamos principales de la protesta se enfocaron en exigencia de servicio eléctrico, de agua y de vacunación. Y el reclamo salarial, que no estuvo en el centro de las protestas, terminó quedando en evidencia por las quejas ante los altos precios de los alimentos. Por supuesto que los movimientos conectados con el imperialismo norteamericano trataron de montarse sobre estas protestas para levantar sus llamados a derribar a la “dictadura cubana” con la consigna “patria y vida”. Pero estos grupos no han logrado tomar la dirección de este descontento.

Así mismo podemos observar a ciertos grupos que se autodenominan de “izquierda”, que han apoyado las protestas y que han cuestionado el “socialismo” cubano, pero apoyados en argumentos antimarxistas. Dentro de los planteamientos y mentiras oportunistas de esta “izquierda”, crítica al régimen cubano, destacan:

1) Tesis Oportunista: Que en Cuba hay un choque del “pueblo y la juventud cubana” contra el gobierno y la burocracia civil y militar enriquecida del castrismo, contra la pobreza y por las libertades. Contra-tesis: Aun con toda la confusión imperante y con toda la destrucción de las organizaciones proletarias, en Cuba estas manifestaciones de descontento, son la expresión de la contradicción entre capital y trabajo, entre burguesía y proletariado. La burocracia civil y militar no es una clase social, independientemente de que se visualice como gran beneficiaria de la explotación del trabajo asalariado. Independientemente de la presencia en las protesta de una pequeña burguesía golpeada por la crisis y el impacto de la pandemia del coronavirus en sus negocios, la lucha soterrada que terminará imponiéndose en Cuba, es la lucha entre burguesía y proletariado. La represión en marcha no es la de un gobierno “socialista” para defender la “revolución”, sino la violencia del gobierno burgués contra el proletariado, para defender la apropiación de la plusvalía.

2) Tesis oportunista: Rechazo a que en Cuba exista un régimen político basado en un partido único y limitadas libertades democráticas. “Por un gobierno de los trabajadores y los sectores populares y por un socialismo de verdad, donde los trabajadores puedan decidir los destinos del país”. Contra-tesis: Los revolucionarios marxistas propugnamos la Dictadura del Proletariado como único régimen político capaz de poner en práctica un programa de transformación anti-capitalista orientado hacia el comunismo y esta Dictadura del Proletariado será la Dictadura del Partido Proletario, el Partido Comunista Internacional. Por lo tanto no cuestionamos la existencia de un partido único en Cuba, sino la condición burguesa y anti-obrera del Partido “Comunista” de Cuba.

3) Tesis Oportunista: En Cuba hubo revolución socialista inicialmente y ahora esto ha sido abandonado y se han encaminado hacia el capitalismo. Contra-tesis: En Cuba nunca hubo una revolución socialista. Con el derrocamiento del dictador Fulgencio Batista surgió un gobierno que rompió con el imperialismo norteamericano y que luego terminó como satélite del imperialismo ruso, pero las relaciones de producción nunca dejaron de ser capitalistas, independientemente de toda la fraseología pseudo-revolucionaria con la que se proclamaron “socialistas”. Ya desde los años ochenta, bajo la dirección de Fidel Castro y Raúl Castro, se impulsaron ajustes en la economía cubana que fortalecieron la participación del capital trasnacional, la propiedad privada y las empresas mixtas y se desarrollaron zonas económicas especiales que brindaron condiciones favorables a la inversión multinacional. Si bien el gobierno actual se ve en la necesidad de realizar ajustes a la economía, no está con esto traicionando un “socialismo” que nunca existió.

La represión del gobierno burgués de Cuba dejó un saldo de un muerto y más de 100 detenidos. El gobierno movilizó también a sus partidarios para confrontar a los manifestantes y para mostrar a los medios de comunicación que cuenta con respaldo popular. Paralelamente los movimientos anti-castristas de la derecha mayamera solicitaron al gobierno de Biden implementar un programa de apoyo “humanitario” a la población cubana, que es uno de los mecanismos que ha usado el imperialismo para justificar intervenciones militares en varios países.

El gobierno cubano se escuda en el bloqueo norteamericano y en el covid 19 para justificar la crisis económica y el deterioro del nivel de vida de la población. Y no ha faltado el ya podrido discurso del famoso “golpe suave orquestado por contrarrevolucionarios pro-imperialistas”. Pero el paquete de medidas hambreadoras y anti-obreras, solo son responsabilidad del falso partido “comunista” que ha gobernado Cuba desde los años 60. Han quedado al descubierto como un régimen falsamente socialista, como un régimen burgués. El gobierno cubano anunció algunas medidas en materia de suministro eléctrico, de planes de vacunación y de flexibilización de las compras de alimentos y medicinas por parte de pasajeros de vuelos internacionales, pero no anunció ninguna medida para atender el problema medular: el salario de hambre y el desempleo.

Por supuesto acudió la representación del gobierno venezolano a reunión con el gobierno cubano para ratificar convenios y manifestar su solidaridad y se produjeron manifestaciones de apoyo de otros gobiernos burgueses dirigidos por oportunistas, como es el caso de Nicaragua y Bolivia.

Las protestas de calle en Cuba se suman a la oleada de movilizaciones y descontento que recorre a todo el continente americano y que en cada país ha estallado por alguna causa específica. Y, aunque todos estos movimientos, acosados por la represión, se han venido levantando cegados por la nube de la confusión oportunista, que aparta al proletariado de la verdadera lucha de clase, tarde o temprano la clase obrera irá copando la escena política y asumirá la confrontación con la burguesía y no servirán de nada los disfraces de la “izquierda” oportunista y sus esfuerzos por distraer al movimiento con sus llamados a luchar por la democracia y por gobiernos “obreros y populares”, con los que pretenden asegurarse de dar continuidad a la explotación capitalista.

Los comunistas están siempre y en todo momento con cada rebelión proletaria en la que ven indicios del despertar de la clase y los encaminan hacia la maduración de un nivel superior de formación clasista, dotándose de los órganos del proletariado, que son el sindicato y el partido comunista.

 

 

 

 

 

 

 

CUBA: Del Granma al “socialismo cubano”, confirmación de la gran mentira latinoamericana

5691 lecturas CUBA: Del Granma [1 ] al “socialismo cubano”, ... el aparato de izquierda del capital, la definición de que Cuba es una sociedad socialista solo que con características especiales, el ... glorificado, y se hablado acerca del futuro de la pretendida Cuba “socialista” llamando por enésima vez a defender el supuesto ...

Revolucion Mundial - 2007-01-18 19:14

Se retira Fidel Castro… la explotación y miseria de los trabajadores cubanos continúa

... anunciado la renuncia de Fidel Castro a la presidencia de Cuba. Los comentarios que se hacen expresan alegría, por parte de unos, y ... pretendido "Estado obrero degenerado" que suponen existe en Cuba... Esta campaña empujada por la burguesía, principalmente a partir ...

Revolucion Mundial - 2016-08-13 10:32

Fidel Castro, vivo o muerto al servicio de la burguesía

... colonial al liberalismo burgués cubano La historia de Cuba ha sido sin duda complicada. Desde el siglo XVI con la colonización, por ... de tráfico de esclavos. La ubicación geográfica de Cuba la hace una zona política y militarmente estratégica, razón por la ...

Revolucion Mundial - 2017-01-17 03:15

Renuncia de Fídel: el problema no es el jinete sino el caballo

... de 1959 no hubo un triunfo de una revolución social en Cuba, sino un cambio de fracciones, con el ascenso de la revuelta rural ... la privación y el sufrimiento de la mayoría. En Cuba no hubo revolución alguna. El poder cambió de manos y la toma del poder ...

CCI Online - 2016-08-13 10:06

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

https://rolandoastarita.blog/2021/07/14/el-regimen-castro-stalinista-y-la-protesta-social-elementos-para-el-analisis/?fbclid=IwAR1nOpwuizO37cIDDJZUwyVmsnHxK-YMC9onrdILFkeSS1_4AST77gwfDq4

----------------------------------------------------------------

http://barbaria.net/2020/12/15/el-capitalismo-de-stalin/?fbclid=IwAR1gabfSUTEiWfLrY8UGeAIJXEaGaFmSdviOore8-pQC0987QYvz0lfC0mo

 

 

 
http://vientosdelpuebloec.wixsite.com/vpec/single-post/2020/03/22/cuba-una-desmitificaci%C3%B3n-necesaria://profesorcastro.jimdo.com/socialismo-o-muerte/
---------------------

 http://www.pcint.org/05_Elprol/012/012_cuba.htm MUERTO FIDEL NO SE ABRE UNA NUEVA FASE DE LA "REVOLUCIÒN SOCIALISTA" QUE NUNCA HA SIDO

 
http://www.pcint.org/05_supp-elpc/016/016_cuba.htm CUBA HACE LUSTROS UN CARRETERO ALEGRE PASÒ
 
http://www.pcint.org/05_Elprol/014/014_cuba-1.htm NATURALEZA Y OBJETIVOS DE LA REVOLUCION CUBANA
 



http://sinistra.net/lib/upt/intpap/pitu/pituccodis.html  LAS DOS CARAS DE LA REVOLUCION CUBANA
 
 


https://www.international-communist-party.org/index.htm
 
 

(«El programa comunista» ; N° 26; Febrero de 1978)

Volver sumarios - Volver El programa comunista N° 26

 

 

Nota de aclaración política sobre el artículo «En memoria de Ernesto Che Guevara»

 

No encontramos en el artículo titulado “En memoria de Ernesto 'Che' Guevara” publicado en Programme Communiste n° 75 (diciembre de 1977) y retomado en El Programa Comunista n° 26 (febrero de 1978) posiciones específicamente erróneas (este critica las posiciones del Che Guevara por la impotencia de su radicalismo democrático-revolucionario). El artículo destaca que por primera vez, desde las indicaciones lanzadas por la Internacional Comunista para la revolución proletaria en las Américas, el Che Guevara planteó el problema de una revolución que no sería la de este o aquel país, sino que sería “continental”. Salvo que la visión guevarista de la revolución era precisamente una concepción democrático-revolucionaria y no una concepción proletaria comunista. La ilusión de Guevara era la posibilidad de llegar al “socialismo” no a través de la revolución proletaria internacional, sino a través de una revolución democrático-burguesa y la generalización de la guerra de guerrillas en los diversos países latinoamericanos. Este punto no está cubierto en el artículo; además, el texto se consagra demasiado a honrar el romanticismo guerrillero del que sin duda el Che Guevara fue uno de los mejores representantes. El mismo título del artículo no se desprende de este romanticismo que, no por casualidad, fue retomado muchos años después de su muerte, incluso por corrientes fascistas de derecha.

Hubiera sido mejor reafirmar, como hace por ejemplo el artículo “A un lector argelino partidario de la estrategia antiimperialista del 'Che' Guevara” (El Programa Comunista n ° 39, julio-septiembre de 1967) que “sin una revolución comunista en los países avanzados, (no podría haber) ninguna liberación de los países subdesarrollados de la miseria y la opresión”.

Esto no significa que la revolución proletaria comunista no pudiese comenzar en uno o más países de capitalismo subdesarrollado, y menos aún que para cumplir la función histórica que el marxismo reconoce en ella, primero debe estallar en Europa o en Estados Unidos: el ejemplo ruso es suficiente para demostrarlo.

Pero no hay duda de que para triunfar definitivamente, la revolución proletaria tendrá que derribar el poder burgués en Europa y América, como en la perspectiva marxista de Lenin.

En la misma respuesta se dice: «En nuestro siglo, no se excluye matemáticamente que este centro revolucionario deje a Europa por otro continente; lo sería aún menos si la revolución comunista se retrasara otro medio siglo... en el siglo XXI. Lo único que está excluido es que el mundo se libere de la opresión imperialista sin la revolución social del proletariado... excluido “matemáticamente”. Y si nos negamos a adherirnos a la estrategia del Che Guevara, no es porque nos hable de América, sino porque no habla “bolchevique”», es decir, según la perspectiva marxista de Lenin.

La teoría antiimperialista y guerrillera de Guevara se basaba en una falsa visión del imperialismo: una superestructura que podía ser derribada por la “multiplicación de ataques armados por determinadas minorías, independientemente de la lucha de clases”, y no la etapa suprema del desarrollo capitalista, desde el punto de vista económico, de las relaciones de producción y de las relaciones sociales. El partido de clase, proletario y comunista, nada tiene que ver con la visión anarquista y pequeñoburguesa del Che Guevara, considerada “revolucionaria” porque se basa en la “lucha armada”.

(Agosto 2020)

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
EL BLOG DE YOANI SANCHEZ (copiar el link y ponerlo en el buscador, arriba, para leer )
https://www.14ymedio.com/blogs/generacion_y/Ahora-ellos-nos-tienen-miedo-Yoani-Sanchez-Cuba-protestas-11-julio_7_3131756795.html
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

 

 

http://www.pcint.org/05_Elprol/014/014_cuba-1.htm

Naturaleza y objetivos de la revolución

cubana

 

(«El proletario»; N° 14; Junio-Julio-Agosto de 2017 )

 

Volver sumarios

 

 

Reproducimos a continuación la segunda parte del

textosobre la revolución cubana que comenzábamos en

El Proletario nº 13 yque traducimos de Il Programma

Comunista nº 20 de 1.961

(informe a la Reunión de Milán del 15-16 de julio de 1.961.).

Por motivos de espacio, no nos es posible reproducir la totalidad

dela parte que quedó sin publicar, con lo que nos hemos visto

obligada  A posponer para el próximo número de El Proletario

la finalización del texto. En cualquier caso, si esto puede

dificultar la lectura deun texto que expresa nítidamente la

posición que nuestro partido ha mantenido sobre la cuestión

 de la revolución cubana -como una parte de la más amplia

 cuestión de las revoluciones

anticoloniales-, un trabajo de estudio atento de  este texto y

de otros que han aparecido ya en castellano tanto en este

periódico como en la revista El Programa Comunista, puede

daruna visión bastante exacta del trabajo de análisis y

exposición de losprincipales acontecimientos desarrollados

en el escenario mundial de las contradicciones capitalistas,

que nuestra corrientelleva décadas realizando. Remitimos

en cualquier caso anuestros lectores al texto original,

disponible en su versióndigitalizada en nuestra página web.

 

 

Lacerante alternativa histórica en el

proletariado blanco tras la ola del asalto de

la primerapostguerra rosa y roja y el oscure

cimientoactual en los partidos corrompidos de

Moscú

 

Naturaleza y objetivos de la revolución cubana

 

Es lógico esperar, según el determinismo histórico marxista,

que lanaturaleza y los objetivos de la revolución castrista

dependan de suscausas económico-sociales y políticas. El

sofoco de la economía cubanaera advertido por todos los

estratos de lapoblación, tanto proletarios como burgueses.

Ningunasoberanía política nacional es posible sin una verda

dera (con elsignificado que puede conservar esta palabra hoy)

independencia económica. Era necesario, por lo tanto, romper

a cualquier precio la capa de plomo de la dominación extran

jera.Enemigo principal de Cuba eran los Estados Unidos;

pero antesde dirigirlas armas contra ellos era necesario

abatir la odiosadictadura de Batista. Antes de ser lucha

anti imperialista, la revuelta castrista asumió el aspecto

de lucha contra la dictadura interna y por la democracia

política. Como probaremos después los dirigentes de esta lucha,

Castro incluido, no tenían una clara conciencia de esta tarea

anti imperialista, limitada como estaba su propia visión a los

objetivos directos de la lucha contra Batista. Veremos de

hecho que en sus programas y consignas no figuraba nunca

como enemigo principal a abatir el coloso USA, incluso

trataban de congraciarse con él. Evidentemente, es absurdo

pensarque Castro y Cia. Se propusiesen como objetivo aún

lejano el socialismo y la dictadura proletaria en Cuba.

 

¿De qué tenía necesidad Cuba contra el monocultivo? De la

diversificación de los cultivos que, además de sustraerla de las

importaciones de géneros alimenticios del exterior, constituiría

la fuente de nuevas materias primas para la industria local

permitiéndola desarrollarse y diversificarse. Bien, este

es un objetivo perfectamente compatible con una reivindicación

de carácter nacional y popular. La gran enfermedad que curar

era, antes que nada, la agricultura, y los campesinos que

estaban interesados eran aquellos que mayormente lo compren

dían. Serán precisamente ellos quienes impriman un carácter

agrario a la revolución, que precisamente entre ellos reclutará

al nervio del ejército rebelde.

De una clasificación de casi 100 países subdesarrollados en

cuatrocategorías en base al rédito medio por habitante, 52

están enenos de 100 dólares al año, 23 en la categoría de 100

dólares alaño, 23 en la de 100-200, 16 países en la de 300-700.

Cuba es unode los 9 países en lo alto de la clasificación.  La

aspiración deCuba es la de dar un salto de calidad:

pasar de la categoría de los países subdesarrollados a la de los

países considerados desarrollados. Este salto no es posible sino

a través dela eliminación, o cuanto menos de una buena

corrección, de sus más fuertes anomalías y de las estructuras de

su organismo productivo.

Que esto fuese lo que se quería en Cuba, lo saben los cubanos y

los otros. No sólo, sugerencias e indicaciones venían de los

propio americanos; véase por ejemplo el informe del Banco

Mundial escrito en 1950-51 en el cual –entre otras cosas- se

aconsejaba aprovechar la entonces favora ble coyuntura del

azúcar. Y que este fuese el objetivo de la revolución lo confirma

el preámbulo a la ley sobre la reforma agraria del 17-5-1959

 que hasido siempre considerada el instrumento clave de la

transformación económica de la isla creado por el régimen de

Castro. No debe maravillar el que para iniciar un trabajo

práctico de este género, a cuya realización están ligadas las

esperanzas de mejora de las condiciones de vida general, fuese

necesaria una revuelta armada radical, diferente de aquellas

que en general caracterizaron a los países de América

Latina.

¿Qué fuerzas sociales podían unirse para tal tarea? Ciertamen

te no la gran burguesía ligada a los intereses de los negocios

con los americanos y expresada por la corrupta clase dirigente

delrégimen de Batista, buena únicamente para cometer todo

tipo de robos y malversaciones.

Tanto menos los americanos que habrían debido soportar los

honorarios sacrificando una buena parte de sus beneficios. Ellos

únicamente daban consejos «doctrinarios» que no costaban

nada. Quedaban por lo tanto la masa pequeño burguesa y

proletaria que vivía aún el campo y los obreros asalariados

de la industria interesados en la disminución de la

desocupación, y todos aquellos que vivían en medio de no

pocas dificultades del pequeño comercio o de profesiones

liberales.

 

 

Pero hace falta aclarar un hecho importante: una cosa es

distinguir las fuerzas sociales que podían operar la ruptura de

una situación estática y no tolerable por más tiempo y otra cosa

es decir que los objetivos a lograr se refiriesen únicamente a

sus exclusivos y preminentes intereses históricos.

En una situación como la presente, caracterizada incluso en

Cuba por la ausencia de un verdadero partido comunista

revolucionario, los objetivos de la lucha por la dictadura

proletaria y por el socialismo no podían estar presentes en la

conciencia de los trabajadores y ningún programa podía

contenerlos. El resultado lógico de una realidad así no podía

ser sino el que fue. La fuerza y el potencial odio revolucionario

contra la opresión fue puesto en acción por un movimiento

popular con fines nacionales, es decir por el castrismo y por

todo el resto de las organizaciones políticas extra-proletarias

que se unieron en la lucha contra el régimen de Batista.

 

El castrismo

 

Para comprender mejor la naturaleza interclasista de este movi

miento,nos referiremos brevemente a su historia y a los hechos

más relevantes que caracterizan a sujefe, Fidel Castro.

Hay que señalar como, poco antes y hasta poco después de la

conquistadelpoder,Castro fue bien visto no sólo por los americanos

sino, lógicamente,por el resto del mundo occidental.

En Washington se pensaba quizá en domesticar al jefe rebelde,

como sehabíahecho siempre, por otro lado, en América Latina.

Las amargas desilusiones sufridas después debían transformar

al «campeón del progresoy de la democracia» en un «agente

del Kremlin» y un «dictador comunista».

Lasfuerzas puestas en acción por la revolución no podían pararse

a mediocamino sino a condición de declarar el error. No le estaba

permitido aCastro, por lo tanto, no machacar el pie al gigante

estadounidense quedebía contratacar con medidas cada vez más

odiosas y anti popularesqueculminaronen la vergonzosa agresión

 de este año [1961] y acabaronconla derrotade las fuerzas merce

narias y con la consolidación de lavictoriade la revolución cubana

contra su enemigo principal: el imperialismo delos USA.

 En 1958 por primera vez Castro vota en unas elecciones presi

denciales por E.Chibas, candidato del «partido ortodoxo» de recien

te formación, que se presenta como un gobierno «íntegro y honesto»

y de reforma social. Chibas,después de José Martí, que fue el

Mazzini cubano, se convirtió enel héroede Fidel. En 1952 se

presentó como candidato en las listas que tenían más

probabilidad de vencer en las elecciones presidenciales; pero

 esto finalmente no se produjo porque dos meses antes Batista,

con un golpedeestado, se hizo con el gobierno.

Frente a esta acción despótica, Castro realizó su primer acto

político: como joven abogado como era, denuncia a Batista

por violación del Código.La denuncia fue rechazada, Fidel se

convenció de que el único modo de echara Batista era la

revolución y se dedicó a prepararla. En un año se procura

dinero, fusiles y munición para su ejército rebelde, compuesto

por 200hombres, en granparte jóvenes estudiantes. El 26 de

julio de 1953 asaltó la fortaleza de Moncada para desarmar

a los 1000 soldados acuartelados y tomar en sus manos la

estación de radio de Santiago, desde la cual, despuésde la

difusión de un discurso de su héroe Chibas, llama al pueblo

a apoyarloen la lucha contra Batita. El intento falló: Fidel y

otros huyeron. Siguió unacruel reacciónpor parte de Batista,

cuyos errores indignan a suspartidarios, que deciden respetar

la vida de losrebeldes huidos.

Así Castro, capturado, acabó en prisión. Se vuelve popular

reivindican do unvivoespíritu de resistencia contra la tiranía.

El 6-10-1953 Castro fue procesado y desarrolla su defensa,

titulada Lahistoria me absolverá. En ella, después de haber

lamentado que en la cárcel no le hubiesen permitido los libros

 de Martí (no los de Marx) señalado por él como inspirador

del «Movimiento 26 de julio» declara el fin de su partido

y expone el programa que intenta realizar para resolver

los problemas de Cuba. Políticamente, ellos quieren la restau

ración de la libertad política prevista por la constitución, la cual,

en su artículo 40 establecía el derecho a la revuelta que –según 

Castro- es «respecto a la Constitución como un bote de salva

mento a un barco en alta mar».

Por el lado económico-social, expone un programa de reformas

ue deben acabar con los males de la tierra, de la industrialización,

de la vivienda, de la desocupación, así como los de la instrucción

y de la sanidad pública. El proceso concluyó con la condena a

16 años de reclusión. Pero en 1955 Batista, reelegido,

concede una amnistía y Castro fue excarcelado. Deja Cuba

y, después de una gira por los Estados Unidos donde «se encuentra

en privado con los ricos cubanos en el exilio y en reuniones de masas

con los cubanos pobres», entre los cuales recoge 50.000 dólares,

se va a México.

Aquí, con la ayuda de un ex coronel cubano adiestra en el arte de

la guerrillaa cerca de 80 secuaces y, hacia el fin del ´56, anuncia

que quiere invadirCuba y acabar con la dictadura. El plan prevé

el encuentro con otrasfuerzas rebeldes y una huelga general que

sería seguido por acciones militares. Partió con el Granma, un

yate de 18 metros y a causa deaverías Fidel desembarcó con 

retraso y el plan falló. Con 22 supervivientes los ataques

aéreos de Batista llega a las montañas de la sierra, desde

donde, durante dosaños, conduce la guerrilla haciendo madurar los

acontecimientos en los cuales «casi todas las clases sociales se

identificaban con el movimiento 26 de julio».

Se entiende que «la clase más importante, de largo, que se une

a losrebeldes fue la de los campesinos» que esperaban la promesa

de la reforma agraria. Pero también los obreros dieron su

contribución a la luchacon acciones violentas, empleo de la

dinamita, etc.

En marzo de 1958, Fidel lanza por radio el «Manifiesto del movi

miento del 26 de julio» que contenía –entre otras cosas- una llama

da a la revuelta y a lahuelga general en fecha por fijar. Debido a

la mala preparación y a errores varios «la huelga general falló»

y «el terror de Batista que la siguió no tuvo precedentes».

Este declaró la guerra total a los fidelistas. Pero eran sus

últimos estertores, porque casi todas las fuerzas políticas

de la isla rápidamente se colocaron abiertamente con Castro,

con el cual en julio del´58 establecieron un acuerdo. Las

organizaciones firmantes eran: el Movimiento 26 de Julio –

Organización auténtica- Directorio Revolucionario

 –Labor Unity- Partido cubano revolucionario (A) –Partido

Demócrata –Federación de estudiantes universitarios –Ex

oficiales del ejército –Grupo Montecristo.

El Partido Socialista Popular (es decir, el partido comunista)

no fue invitadoa firmar, si bien esta vez apoyase al Movimiento

26 de Julio.En agosto, el coordinador del grupo de unidad José

Miro Cardona (quien serádespués  el organizador de los

mercenarios anti castristas para la invasiónde marzo del ´

61) denunció, con pruebas, las ayudas que los americanos

estaban dando a Batista y confiere a la revuelta el carácter

antiamericanoque tuvo desde entonces. Los rebeldes decidie

ron moverse a campo abierto dando lugar a que Batista, al

final del año, huyese y sus fuerzas se rindiesen incondicio

nalmente. El 1º de enero de 1959 comenzó el nuevo régimen

revolucionario. Base de su poder era el ejército rebelde

formado esencialmente por campesinos, engran parte prole

tarios y representantes de la más notable fuerza revolucionaria

del país.

Pese a que los objetivos que estos se colocan no eran ni podían

ser socialistas,manifestaron a sus dirigentes todos revolucionarios

pequeño burgueses- quetenían el poder en la mano y que

debían adoptar soluciones intransigentes7 y precipitaron el

fenómeno de la decantación de los elementos moderados por

parte de los más radicales y fieles intérpretes de las urgentes

necesidades de las masas populares.

 

Las primeras medidas del nuevo régimen, como el control de

los precios, la reducción de los alquileres de las casas y de las

tierras y de las medicinas, la reforma de la edificación y de la

sanidad, hicieron al nuevo régimen su carácter «absoluta

mente respetuoso con las clases medias».

Será sobre todo la ley de reforma agraria, aprobada el 17-5-

1959 la que, provocando un vuelco en las relaciones entre Cuba

y USA, dividirá a los elementos liberal-conservadores del gobier

mn de los radicales.Antes de pasar a la historia de la guerra,

política primero, económica después,

finalmente armada, que Cuba debió sostener contra el coloso

estadounidense, hablaremos un poco de la reforma agraria a la

cual se atribuye tanto valor.Decíamos esta tenía un cierto

significado antimperialista, en cuanto quetocó los intereses

de los propietarios de tierras americanos; pero no fue–como

sostienen todos los radicales y los estalino-kruschevistas-un

instrumento de transformación socialista de la economía cubana.

De hecho, en el preámbulo de la ley como primera cosa se hace

referencia a las opiniones de los «expertos» de las Naciones

Unidas (…no a las tesis agrarias comunistas), después se traza

un cuadro estadístico de la propiedad territorial y se afirma la

necesidad de instituir empresas

cooperativas. En cuanto a los principios del nuevo sistema de

propiedad territorial, la ley se puede considerar generosa hacia

los grandes propietarios. De hecho, los límites de la propiedad se

ponen en 400 Ha.y pueden llegar a 1200 para propiedades con

rendimientos elevados. Estas deben ser gestionadas por

el propietario; se entiende que empleando trabajo asalariado.

A aquellos que –como los viejos arrendadores- ocupasen de

hecho la propiedad, les será concedido el título. Está prohibida

la aparcería,pero no el trabajo asalariado. El «mínimo vital»

 para una familia de 5miembros es constituido por una empresa

de dos caballerías (cerca de 26 Ha.)de terreno fértil no

irrigado. El terreno agrícola será transferible sólo por herenciao

venta al Estado, para prevenir la formación de nuevos latifundios.

En fin –aquí está elnuevo elemento «socialista» de la reforma-

está la institución tipo del nuevo sistema de propiedad: la

cooperativa agrícolaorganizada y asistida por el INRA. Otra

parte de la lese refiere a laindemnización a los propietarios

agrarios (¡!) en forma de bonos a veinteaños del gobierno

nacional, con intere ses del 4,5%.Junto a las cooperativas

agrícolas («cooperativas cañeras») se instituyeron 1400

«tiendasdel pueblo», es decir, tiendas que en el campo

vendían a los campesinos con algunos descuentos. Siempre

en el campo de la agricultura y fuera de la ley de Reforma

Agraria aparecieron en los años ´60 las

«granjasdel pueblo» que eran grandes empresas estatales. 

Por lo tanto, la reforma querida por todos es la medida que,

más que ninguna otra, atacó a los intereses americanos. De

aquí la reacción de estos, a la cual se debía responder con

medidas aún más decisivas respecto a sus intereses si no se7

quería declarar fallida una revolución nacida por causas antiim

perialistas.En junio de 1960 las sociedades petrolíferas america

nas rechazan refinar elpetróleo soviético importado a raíz del

acuerdo comercial de febrero. Larespuesta es el secuestro y 

la posterior nacionalización de las refinerías.Los americanos

entonces suspendieron el envío de petróleo desde Venezuela

 y Cuba se dirigió a la URSS para que satisficiera sus necesidades.

Es denotar que, pese a representar en valor sólo el 5% de sus

importaciones totalesel petróleo para Cuba es vital porque sus

plantas termoeléctricas lo usancomo combustible y

porque toda su economía está, relativamente, mecanizada.

Después llegó el turno del azúcar: los USA anularon la demanda

de 1960de 700 millones de toneladas que Cuba ofreció a la URSS

a precio de mercadomundial, menor del aplicado a los USA y

recibió garantías por parte de los países del bloque soviético

de que importarían el azúcar producido en lospróximos años.

A la ofensiva del azúcar Cuba responde con nacionalizaciones

de sociedades eléctricas, telefónicas y azucareras. El decreto del

6-08-1960 preveía el resarcimiento con futuras entradas de azúcar

en los USA. Comose ve, Castro trata aún de mantener buenas

relaciones con el mayoradquisidor de azúcar, es decir, los USA.

Pero la ruptura es irreparable:estos rechazan las

buenas relaciones y otras nacionalizaciones de filiales de

empresas americanas de la industria de la goma, de la banca y una

gran compañía de puros y cigarrillos tuvieron lugar. En octubre del

´60 son 400 sociedades nacionalizadas, de las cuales las 20 mayores

de propiedadamericana. Un nuevo ataque de los USA: embargo de

las exportacioneshacia Cuba (excepto medicinas y ciertos genéricos

alimenticios).Esta responde con la nacionalización de otras 168

sociedades americanas.Después de estos hechos las relaciones

comerciales de Cuba se modificaron

enormemente. Los USA, que antes absorbían los dos tercios de las

exportaciones de Cuba y tres cuartas partes de sus importaciones,

serán sustituidospor otros países, principalmente la URSS y sus

satélites. Las consecuencias deestos cambios son de diversa

naturaleza. Así, desde el punto de vista técnico-económico, se hizo

sentir gravemente la falta de partes de recambio de la industria

cubana, construida toda en América: de los tractores a los

automóviles, de los aparatos de control a los catalizadores para

el refinamiento del petróleo.  Ciertamente la estabilidad del

régimen de Castro está ligada a la posibilidad de que la economía

se consolidesuperando varias dificultades que son aquellas que

han acentuado eldesarrollo delas fuerzas anti castristas internas,

 ligadas económica eideológicamente a los americanos, y han pro

vocado ulteriores radicalizaciones  del régimen.

Los últimos acontecimientos son notables. Es por ello superfluo

recordarcómose llegó ala clamorosa derrota de las fuerzas mer

cenarias contrarrevolucionarias que intentaronla invasión también

desde México contando con el apoyo de las fuerzas interna

contrariasa Castro. Errores garrafalesde valoración

,preparación y organización han procurado a América una de

las más horribles imágenes de su historia (lo que, entre paréntesis,

da muchogusto) Y es inmediatamente después de estas acciones

militares que se volvióclaropara los dirigentes castristas que

no podían sino buscar el apoyo del bloquesoviético, para cuyo

reconocimiento parcial el 1º de Mayo de 1961 se declara

«socialista» a la revolución cubana.

 

 

Partido comunista internacional

www.pcint.org

 

Volver sumarios

Top

 

 

 

----------------------------------------------------------------------------

Cuba: Muerto Fidel Castro no

se abre una nueva fase

de una «revolución

socialista» que nunca ha

sido tal, sino un reposicio

namiento del capitalismo

cubano en el mercado mundial

 

(«El proletario»; N° 12; Noviembre - diciembre de 2016 / Enero de 2017)

 

Volver sumarios

 

http://www.pcint.org/05_Elprol/012/012_cuba.htm

 

 

El nacionalismo que canalizó la revuelta de las masas proletarias

y semiproletarias cubanas contra la feroz dictadura de Batista y

la colonización estadounidense no abrió nunca la vía al socialismo,

sino a una burguesía nacional que quería para sí los beneficios

que acababan en los bolsillos del capitalismo americano.

Uno de los mitos, alimentados durante más de cincuenta años por

las burguesías imperialistas de todo el mundo, el del «socialismo

cubano», pierde, con la muerte de Fidel Castro, a uno de sus más

tenaces propagandistas. El primero de enero de 1.959, después

de años de guerrilla conducida contra el régimen de Fulgencio

Batista que durante 25 años había dominado la isla

por cuenta del capitalismo estadounidense, el «Movimiento 26 de

Julio», conFidel Castro a la cabeza, conquistó la capital, La Habana,

de la cual Batistahabía huido, y tomó el poder.

En el clima general de los movimientos de democratización de

América Latina, enun cuadro internacional en el cual las luchas

anticoloniales en Asia y en África estaban poniendo en

grandes dificultades a las potencias coloniales europeas y

en el ámbito de la llamada «guerra fría» entre EE.UU. y la URSS,

los Estados Unidos jugaron la carta de apoyar la «democracia» en

América Latina en funciónanti-URSS. En un primer momento, por

lo tanto, apoyaron el cambio de guardia en Cuba entre Batista y C

astro, pero después de que el gobierno castrista –aplicando el

programa de reforma agraria del «Movimiento 26 de Julio»-

nacionalizólas mayores propiedades y las haciendas más grandes,

sobre todo azucarerasy tabaqueras, quitándoselas de las manos a

los capitalistas americanos, el gobiernode EE.UU. cambió de

política: trató de ahogar la economía cubana no importando

más azúcar y reduciendo drásticamente el flujo turístico hacia la

isla caribeña.El gobierno castrista, que hasta ahora no se había

proclamado socialista, sevolvió hacia la URSS (que por otra parte

tenía todo el interés posible en sustraera Cuba de la influencia de

Washington); esto obligó a  un cambio de ruta y un programa

social «antiamericano» que facilitaron la propaganda interna y exter

na de una especie de «socialismo nacional»; en 1.961 la República de

Cuba fue proclamada «república socialista».

Cuba, en la época, por el hecho de que el movimiento de los «barbudos»

había logrado vencer y dañar al imperialismo más fuerte del mundo,

asumió velozmente el nivel más alto del mito de un «socialismo

nacional» quela Rusia estalino-kruscheviana alimentaba desde

hacía décadas a manosllenas: Cuba, Fidel Castro y con él el Che

Guevara, eran abanderadosdel oportunismo estalinista como los

campeones de un «socialismo» quepodía «conquistar América»;

en la trampa propagandista del falso socialismo ruso,o chino, y

por lo tanto del falso socialismo cubano, cayeron todos los

grupos considerados de extrema izquierda que intercambiaban

las «nacionalizaciones» y las «cooperativas» por el socialismo

realizado enla economía. Es más, pretendían que pudiese haber

una «revolución socialista» sinla influencia determinante sobre 

proletariado y sobre las masas desheredadas, guiando a

ambos políticamente, del partido comunista revolucionario;

pretendían que la «revolución socialista» fuese en realidad una

democraciaampliada y que no tuviese como su programa

fundamental, una vezconquistado el poder político, el conside

rarseun bastión de la revolución proletaria internacional y por

elloel dirigir sus propias fuerzas a destruir

las fortalezas burguesas desde el interior e integrar su propia

luchaanticapitalista en la lucha del proletariado del resto de

países.

 

En realidad, si bien la lucha contra la opresión colonialista de los

EE.UU. sobreCuba fue una lucha que tendía a sacar del hambre

y de la miseria a lasmasas campesinas y proletarias cubanas,

aquella lucha tuvo siemprelas características de una revuelta

burguesa que dirigía el empuje «revolucionario» de las masas

proletarias, semiproletarias y campesinas pobres hacia los objeti

vos políticos y económicos de la burguesía cubana, y sobre todo

de sus estratos medios y pequeños, visto que los grandes

burgueses eran copartícipes delos beneficios que los capitalistas

americanos le sacaban a Cuba.

Por otra parte, históricamente, Cuba en 1.959 no era ya la

Cuba de 1.850. En1.898 Cuba se independizó de España, pero

en términos capitalistas devieneuna semi-colonia de los EE.UU.:

en el orden del día no estaba ya la «revolución doble»

(revolución antifeudal por la independencia nacional y por

implantarlas bases del capitalismo y revolución proletaria, por

lo tanto antiburguesay anticapitalista, como en el caso de

la Rusia de 1.905-1.917), sino únicamente

la revolución proletaria, si bien en un país atrasado en términos

capitalistas. Yla revolución proletaria –por lo tanto la revolución

«socialista»- para ser tal debe tener por protagonista a la clase

del proletariado (de las fábricas y del campo), organizada en

organismos económicos y sociales tales que le permitan entrenarse

a través de las luchas inmediatas para la lucha contra la clase

burguesa, y por guía al partido comunista revolucionario que

es el único órgano que posee la conciencia de clase, por

lo tanto los objetivos y los fines históricos de la lucha revolu

cionariadel proletariado a nivel nacional e internacional. Todo

esto faltó en Cuba, como faltó en todos los países del mundo,

dado que en Rusia y en el mundo, en los años´20 del siglo

pasado, venció la contrarrevolución burguesa a la que llama

mos estalinista. He ahí porqué el castrismo, o el guevarismo,

no puede ser intercambiado por «socialismo»; se trató, y se

trata en realidad de un radicalismo burgués con salsa cubana...

En 1.961, en uno de los trabajos de partido dedicados a la

«revolucióncubana», titulado Las dos caras de la revolución

cubana, escribíamos«Sólo en apariencia los movimientos

cubanos, de los que los barbudos han sido y son los protago

nistas escenográficos, se entrelazan con los que han sacudido

desdelos fundamentos el orden tradicional en África y Asia.

El elemento común representado por la áspera lucha contra

el imperialismo ylos grandes monopolios capitalistas oculta

el hecho esencial de que, en el caso delos países afro

asiáticos, la lucha de independencia nacional y por la constitución

de Estados unitarios (por consiguiente dirigida también contra

potencias coloniales,o de cualquier modo contra el yugo

financiero del capitalismo imperialista) es unaspecto de la

más basta lucha contra estructuras tradicionales, feudales o

parafeudales; mientras en Cuba, y en general - aunque en

distinto grado enAmérica Latina - el capitalismo ha sido

importado hace varios decenios

por los Estados Unidos y otras potencias capitalistas, y la

economía interna

presenta desde hace tiempo el armazón burgués fundamental,

por tanto, tambiénuna estructura social quese apoya en un vasto

y súper explotado proletariado.Aquí, el tema principal de

la «revolución» anticolonial es el esfuerzo de lajoven burguesía

indígena por desvincularse del sometimiento al capital financie

ro extranjero (a cuya sombra sin embargo ha crecido) o, según los

casos,de establecer con él relaciones de cooperación en los

beneficios de la explotaciónde los recursos locales, utilizando

para este objetivo el empuje de la rebelión delas masas

proletarias y semiproletarias, canalizándoles hacia el objetivo

nacionalista, disuadiéndoles de una posible orientación social

-revolucionaria, y haciéndolesde muleta, de apoyo, para el

propio reforzamiento de la dirección del Estado.

Los movimientos y los regímenes que surgen en este área, y de

los que el ejemplo cubano ofrece el ejemplo más «puro», se

presentan pues como violentamente nacionalistas hacia el

exterior y como reformistas hacia el interior; en el primer

sentido tienen una ficción histórica de ruptura de los equilibrios

tradicionales imperialistas, que pueden provocar, y de hecho

provocan, en los grandes centros de piratería burguesa (y

especialmente en los USA), crisis de prestigio yserias

dificultades económicas, cuya violenta explosión no pueden

dejar estúpidamente indiferentes al proletariado mundial y

al partido revolucionario comunista; en el segundo sentido,

ejercen una función de freno sobrelos contrastes sociales

internos, y para el proletariado internacional e indígena no

solo se plantea el problema de un apoyo armado a los partidos

nacionales encuanto se trate de «hacer avanzar la rueda de la

historia» estructuras precapitalistas residuales abatiendo e

impulsando el movimiento sobre el plano de «la revolución

doble» sino que se plantea el objetivo de denunciar los objeti

vos burgueses-reformistas, poniendo sobre el tapete la cuestión

de la separación dela clase obrera de los partidos y regíme

nes interclasistas, y de la lucha proletaria abierta para el

asalto al poder.En el caso específico de Cuba, el proletariado

revolucionario puede valorar positivamente los golpes

específicos infligidos tanto a las mastodónticas centra les

azucareras y petrolíferas americanas, como al gobierno

intervencionistaen nombre de la «libertad» y «autodetermina

ción de los pueblos» yel desenmascaramiento de estas falsas

banderas ideológicas; pero debe ridiculizary combatir la preten

sión castrista de haber realizado una «revolución social» y, peor

aún, de haber construido una «república socialista» de punta en

blanco con la bendición, por añadidura, de la otra intriga mundial

personalizada en el Kremlin.En la creación y difusión de este

mito, que por lo demás, acarrea agua al molinode los

burgueses radicalizantes, a los que predican la posibilidad de la

«revolución social» sin partido de clase, y por tanto sin marxismo,

contribuyenno sólo, como es lógico, los estalinistas-kruchovíanos,

representantes de comercio para la venta de regímenes populares

inter-clasistas, bautizadoscomo progresistas, e incluso como

socialistas, sino también de los «nacional-comunistas» a la

Tito y aquellos que, para desgracia del gran revoluciona

rio llamado León, se auto proclaman trotskistas» (1).

Junto al mito castrista o guevarista y del «socialismo cubano»,

está el hecho deque Cuba ha resistido a las presiones de

Washington no obstante el embargo estadounidense que desde

hace 55 años la asedia. Cierto que, hasta 1.989, cuando el

imperio soviético implosionó, el hecho de poder contar con las relacio

nes comerciales y políticas con la URSS y sus satélites europeos,

contribuyó a frenar las amenazas estadounidenses. Pero no

puede olvidarse que la economía cubana, precisamente a

través de las relaciones capitalistas con Moscú, con los otros

países europeos del Este y con algunos países de América Latina,

especialmente Venezuela, se insertaba en el mercado mundial a

través de las importaciones de petróleo, maquinaria,

productos alimenticios, químicos y las exportaciones de azúcar,

níquel, tabaco, pesca, cítricos y productos farmacéuticos. Y después

del colapso del imperio ruso, las relaciones económicas y

comerciales se ampliarona otros países de la Europa Occidental

hasta tal punto que desde 2.002 Cuba utiliza  el Euro en lugar

del Dólar en los intercambios comerciales internacionales.

El aislamiento de Cuba, en realidad, no ha sido nunca un verdadero

aislamiento económico y comercial, sino sólo en parte político; y

ha sido sobre todouna marginación por parte del capital estado

unidense a la espera de que el régimen castrista cayese, dado

que las incursiones tipo Bahía de Cochinos demostraron que no

reportarían victorias fáciles.

¿Será el Euro y no el Dólar el que recoloque al capitalismo

cubano en el mercado mundial a través no sólo de intercam

bios económicos más intensos sino también de inversiones en

la isla? Sea uno u otro, no cambia la sustancia de la explotación

capitalista: el capital se invierte más fácilmente donde hay recur

sos naturales y abundancia de fuerza de trabajo proletaria, mejor

si está instruida.Y Cuba representa para cualquier capital que

quiere sacar beneficio tierra fértil yfuerza de trabajo capaz,

instruida y sobre todo habituada a un bajo nivel de vida,por

 lo tanto, objetivamente, de bajo coste. La apertura de acuerdos

con empresas farmacéuticas europeas, gracias a los planes de

desarrollo de biotecnologías, demuestra que Cuba puede

representar para el capital óptimas ocasionesde beneficio;

y es cierto que será esta la vía que tomará el gobierno cubano de

ahora en adelante; la reciente visita de Obama y de funcionarios

del Departamento de Estado a La Habana es una señal de que

el aislamiento de Cuba respecto de los Estados Unidos será

superado antes o después.Si los obreros cubanos, de las fábricas

y del campo, engañados durante seis décadas acerca de un

socialismo inexistente, se han podido beneficiar hasta ahora de

los progresos importantes en el terreno de la sanidad y de la

instrucción, lo debena dos factores principales: en primer

lugar a su tenaz lucha contra los aspectosmás brutales

de la explotación de los viejos capitalistas americanos y cubanos,

lucha que fue la base de la caída del régimen de Batista y de los

trust americanos, lucha que dio lugar a un régimen nacionalista

capaz de conjugar las necesidades básicas de supervivencia

de las amplias masas proletarias y semiproletarias,

garantizando de esta manera el mantenimiento del régimen

castrista; en segundo lugar, a la coyuntura internacional en la

cual los enfrentamientos más agudos entre los imperialismos

se han concentrado en otras zonas y en otros paísesdel mundo,

en particular en Medio Oriente y en África.

No sabemos cuánto tiempo hará falta para que los proletarios

cubanos se den cuenta de que el nacionalismo que el

«comandante» Fidel Castro y que Che Guevara etiquetaron

como «socialismo» y que el partido, fundado sólo en 1.965, llama

do «partido comunista cubano», no han sido sino instrumentos

útiles a la burguesía cubana radical y empobrecida para sustraerse

de la sofocante tuteladel capitalismo estadounidense y, al mismo

tiempo, útiles para gestionar directamente, nacionalmente, a

través de una «soberanía nacional» conquistada, la

explotación del proletariado cubano, característica no del socia

lismo sinode cualquier sociedad capitalista.

No sabemos qué agudizaciones de los enfrentamientos interimpe

rialistas y quécrisis económicas pondrán en dificultades a los

poderes burgueses en los Estados Unidos, en los países europeos,

en los países latinoamericanos, en Rusia oen China, pero

es cierto que el desarrollo del capitalismo a nivel internacional

llevar á a un incremento de los factores de enfrentamiento y de

guerra, sacudiendo inevitablemente a sus respectivos proletarios

de la intoxicación oportunista, democrática y nacionalista,

poniéndolos ante el inevitable dilema histórico:o guerra o

revolución, o lucha de clase y revolucionaria en defensa

exclusivamentede los intereses inmediatos e históricos

proletarios, o el enésimo aniquilamiento de la propia

identidad de clase y el ulterior sometimiento de los proletarios

alas exigencias del voraz y despiadado modo de producción

capitalista.En cuanto comunistas internacionalistas y revolu

cionarios, sobre la línea de las experiencias históricas de la

Comuna de París y de la Revolución de Octubre en Rusia

y sobre la línea que ha distinguido históricamente a la izquierda

omunista en la lucha contra la degeneración de la Internacional

Comunista y de los partidos adherentes a ella, nosotros

continuamos la dura obra de la defensa del marxismo

 ortodoxo contra todos los ataques oportunistas y de la

formación del partidode clase que tendrá la tarea de guiar

a nivel internacional a las masas proletarias a la

revolución finalmente antiburguesa y anticapitalista, y por

lo tanto efectivamente socialista y comunista.

 

3 diciembre 2016                                 

 


 

(1) Ver el resumen  mismo de la reunión general de partido

mantenida en Roma el 3-4 de marzo de 1.961 sobre

«La terrible responsabili

dad del estalinismo frente a los movimientos anticoloniales».

Publicado en «il programma comunista» nº 10 de 1.961.

 

 

Partido comunista internacional

www.pcint.org

 

Volver sumarios

Top

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

 

 

 

 

martes, 5 de octubre de 2010

 

En los últimos días el escenario internacional ha estado marcado por informaciones inherentes

a los aparentescambios que se están imprimiendo en la estructura económica, política y social

de Cuba.

Sobre el mismo tema la izquierda revisionista y oportunista del Ecuador ha salido al “encuentro”

de esas noticias manifestando lo “oportuno” de los mismos considerando el viraje que ha tomado

la humanidad y que pueden serllevados adelante “sin que se pierda la esencia de la revolución”.

Los más “radicales” hablan de…..”Las variantes quese vienen dando en Cuba representan un

paso atrás en la revolución”.-Ni lo uno, ni lo otro-.

Los alcances de la revolución cubana desde su proposición hasta nuestros días han estado

marcados por su carácterdemocrático-burgués, con la particularidad de que sobre la marcha

se incorporó al discurso democrático un lenguaje socializante,seudo marxista, que por su

naturaleza arrastró dicho proceso a transitar el camino revisionista. Deninguna manera esto

nos coloca en posición de negar algunos avances democráticos de la revolución cubana, pero

es imprescindible aclarar que esos logros definitivamente estaban y están muy lejos de tener

fundamentos socialistas comotorpemente ha venido sosteniendo sus dirigentes.

De que la “Revolución” ha dado “un paso atrás” es igual de falso ya que la Revolución Cubana

jamás dio un salto“adelante” en torno a la construcción de Socialismo en las condiciones históricas

de su aplicación manifiesta enprimera instancia como Dictadura del Proletariado que allane

el camino al Comunismo. Precisamente después de la segunda mitad del siglo XX con el asalto

al Poder por parte de la camarilla revisionista de Jrushov en el XX Congreso del PCUS, ya se

atizaban las diferencias entre el social imperialismo soviético y el imperialismo estadounidense

por el control del planeta. Mientras tanto en Cuba el Movimiento 26 de Julio (Nacionalista-

Democrático), sujeto a los principios inscritos en las aspiraciones que tenía la pequeña burguesía

yla burguesía nacional de romper lazos con los grandes terratenientes, los monopolios del azúcar,

el turismo, la banca, se emprende con la revolución Cubana, alistada en las revoluciones democráticas

de viejo tipo que pretendían,entre otras cosas, aperturar espacios de participación en el circuito

de la producción nacional de actores económicos constreñidos por el imperialismo y su burguesía servil.

Veamos algunos puntos de importancia al respecto:

  • El 26 de octubre de 1953, Fidel Castro señalaría que el contenido de la “revolución” en
  • Cuba era nacionalista y democrático
  • burgués, “que recupere la constitucionalidad y ponga en pie algunas reformas que activen el
  • crecimiento económico y fortalezcan a los industriales afectados por el neocolonialismo,
  • haciendo énfasis en el mercado interno”.

La manera correcta de ampliar los ejes programáticos de esta revolución –no socialista- se refleja

de manera contundente en su Programa:

De acuerdo al MANIFIESTO DE LA SIERRA, del 12 de junio de 1957 elaborado por Fidel Castro

éste era el “programa revolucionario” del proceso cubano:

  1. Formación de un frente cívico-revolucionario con una estrategia común de lucha.
  2. Designar desde ahora una figura llamada a presidir el gobierno provisional, cuya elección en prenda
  3. de desinterés por parte de los líderes oposicionistas y de imparcialidad por el que resulte
  4. señalado, quede a cargodel conjunto de instituciones cívicas.
  5. Declarar al país que, dada la gravedad de los acontecimientos, no hay otra solución
  6. posible que la renuncia del dictador yentrega del poder a la figura que cuente con la
  7. confianza y el respaldo mayoritario de la nación,expresado a través de sus organizaciones
  8. representativas.Declarar que el frente cívico-revolucionario no invoca ni acepta la mediación
  9. o intervención alguna de otranación en los asuntos internos de Cuba. Que, en cambio,
  10. respalda las denuncias que por violación de derechos humanoshan hecho los emigrados
  11. cubanos ante los organismos internacionales y pide al gobierno de los Estados Unidos que en
  12. tanto persista el actual régimen de terror y dictadura, suspenda todos los envíos de armas a
  13. Cuba.Declarar que el frente cívico-revolucionario, por tradición republicana e independentista, no
  14. aceptaría quegobernara provisionalmente la república ningún tipo de junta militar.
  15. Declarar que el frente cívico-revolucionario alberga el propósito de apartar al ejército de la
  16. política y garantizar laintangibilidad de los institutos armados. Que los militares nada tienen
  17. que temer del pueblo cubano y sí de la camarillacorrompida que los envía a la muerte en
  18. una lucha fratricida.Declarar bajo formal promesa que el gobierno provisional celebrará
  19. elecciones generales para todos los cargosdel Estado, las provincia y los municipios en el
  20. término de un año bajo las normas de la Constitución del 40 y el Código Electoral del 43
  21. y entregará el poder inmediatamente al candidato que resulte electo.
  22. Declarar que el gobierno provisional deberá ajustar su misión al siguiente programa:

Libertad inmediata para todos los presos políticos, civiles y militares,

Garantía absoluta a la libertad de información, a la prensa radial y escrita y de todos los

derechos individuales ypolíticos garantizados por la Constitución.

Designación de alcaldes provisionales en todos los municipios, previa consulta con las

instituciones cívicas de la localidad.Supresión del peculado en todas sus formas y adopción

de medidas que tiendan a incrementar la eficiencia de todos los organismos del Estado,

Establecimiento de la carrera administrativa.

Democratización de la política sindical promoviendo elecciones libres en todos los sindicatos

y federaciones deindustrias. Inicio inmediato de una intensa campaña contra el analfabetismo

y de educación cívica, exaltando los deberes y derechos que tiene el ciudadano con la

sociedad y con la patria. Sentar las bases para una reforma agraria que tienda a la

distribución de las tierras baldías y a convertir en propietarios a todos los colonos, aparceros,

arrendatarios y precaristas que posean pequeñas parcelas de tierra, bien sean propiedad del

Estado o particulares, previa indemnización a los anteriores propietarios.

Adopción de una política financiera sana que resguarde la estabilidad de nuestra moneda

y tienda a utilizar el crédito de la nación en obras reproductivas, Aceleración del proceso de

industrialización y creación de nuevos empleos.”

Como se puede evidenciar en el Programa de la Revolución Cubana en ninguna parte se

hace alusión alguna al Socialismo. El proletariado como concepción ideológica y política es

totalmente inexistente.El Manifiesto se refiere al “Frente Cívico Revolucionario”. No conoce

ni entiende que la sociedad está dividida en clases y que entre ellas existen antagonismos

irreconciliables que se manifiestan como lucha de clases, motor de las sociedades. La

concepción de lo “civil” está marcada por una referencia explícita a lo no uniformado, no militar

y en ese “costal” meten a todos, burgueses, terratenientes, obreros, campesinos pobres,

pobladores, etc. La versiónmoderna de esta propuesta la esgrime el régimen de Correa con

el eufemismo burgués de la “revolución ciudadana”, como si todas las clases al unísono

tengan intereses comunes por los cuales luchar.

No se refiere a una clase específica que administre el nuevo gobierno en función del

erguimiento de un nuevo Estado. Por el contrario, se refieren básicamente a la “figura”,

un individuo que más parecería ser sacado de designios religiosos o mesiánicos. Obviamente,

el Mesías era inexcusablemente él, Castro.Es evidente que el carácter de esa revolución no

pasaba del reformismo burgués, no comprendían –porque no eran marxistas- la diferencia

sustancial entre sistema de gobierno con sistema de Estado.

Pretendían separar al Ejército de lo político, desde luego, por desconocimiento de qué es

el Estado y a qué clasesirve. Cuál es el rol político del mismo, de sus instrumentos, como

entre otros es el caso del aparato represivo. La reforma agraria fue igual de burda:

expropiación de predios no utilizables previa indemnización de sus antiguos propietarios.

De la misma manera como más de medio siglo después está emprendiendo en el Ecuador el

régimenreformista de Correa. Cuánta identidad no es casualidad, es el sello de clase que los

aproxima. No intencionan destruir a los terratenientes como clase sino evolucionarlos de tal

manera que se ajusten al nuevo formato burocrático. Desde luego que habrá quienes

sostengan que esta era una propuesta inicial que sustantivamente evolucionó en “revolución

socialista”. ¡No!, fue una revolución democrático burguesa dirigida por la pequeña burguesía

intelectual, que no fue impulsada únicamente por el Ejército Rebelde comandados por Castro

y Guevara en Sierra Maestra (puerilidad del foco guerrillero), sino que se apoyó en una briosa

lucha emprendida en las ciudades por los sindicatos, mineros, estudiantes y pobladores en

general que sin correcta dirección política en los objetivos bregaban contra el régimen

tiránico del dictador desgastándolo en los combates urbanos, la paralización de la

producción, inestabilidad de la retaguardia enemiga, etc., para posteriormente a esa

revolución adaptarle undiscurso seudo marxista y mutar de revolución democrático

burguesa dirigida por la burguesía a revolucióndemocrática burguesa dirigida por el

revisionismo que nutría –y sostiene hasta la actualidad- la dictadura burgués

burocrática.

  • Al poco tiempo del triunfo de la revolución, Fidel Castro y E. Guevara deciden
  • precipitadamente visitar losEEUU con el ánimo de pregonar que “la revolución cubana
  • no es una revolución comunista” que el espíritu de la misma era democrática, en contra
  • de la dictadura de F. Batista. La dirigencia cubana nunca se planteó objetivamente
  • que el carácter de la Revolución tenía que ser Socialista, por el contrario, debía ser
  • democrática.
  • Por la caracterización del país, semifeudal y totalmente sometida por el imperialismo yanqui
  • el carácter necesariamentde esta revolución debía ser democrática, popular y
  • antiimperialista. La variante estriba en el hecho de que quienes dirigieron la revolución
  • estaban cobijados por ideología burguesa, relegando la
  • responsabilidad del proletariado como fuerza ideológica fundamental en la conducción
  • de la revolución y su tránsito ininterrumpido al Socialismo
  • El marco internacional en el que se desenvolvió en sus primeros tiempos la revolución
  • cubana y particularmente la manera de cómo reaccionó en segunda instancia frente
  • al imperialismo yanqui bajo estímulo de la URSS, hizo profundizar algunos aspectos
  • de la revolución tales como la reforma agraria, la expropiación de importantes
  • medios de producción de la burguesía y terratenientes, etc. Algunas actitudes
  • anti-imperialistas (direccionadas básicamente contra los EEUU) y su “adhesión verbal”
  • al marxismo-leninismo han desorientado a mucha gente en Cuba y en el mundo
  • -inclusive en no pocos casos a nosotros en las décadas de los 60´y 70´del siglo pasado
  • al no entender bien y objetivamente el proceso cubano, tanto así que circunstancialmente
  • al encontrar “oídos receptivos” en el revisionismo de la izquierda ecuatoriana Cuba se
  • constituyó en el principal estímulo de éstos para que precipiten sus tibios intentos por
  • hacer revolución en el Ecuador” bajo el influjo ideológico (foco guerrillero, guevarismo,
  • revisionismo, oportunismo) de Cuba, aspecto que se refleja en la incoherencia del manejo
  • político, la subjetividad de la propuesta estratégica y sencillamente en el estruendoso
  • fracaso aun antes de empezar.
  • Posteriormente la dirigencia cubana representada por Fidel Castro acudió al llamado
  • de los revisionistas soviéticos y asistió a la conferencia de la dirección mundial revisionista
  • en Moscú en 1.965 para planear la división del Movimiento Comunista Internacional
  • en beneficio de la corriente revisionista soviética y en detrimento o la búsqueda por
  • “debilitar” la tendencia correcta que enarbolaba el PCCH.
  • Fueron precisamente los dirigentes cubanos quienes han sostenido su neutralidad en
  • la lucha entre marxistas yrevisionistas pregonando el eclecticismo y el pragmatismo,
  • expresiones propias del revisionismo y del oportunis mo.
  • Fue el propio Fidel Castro quién aprovechó la reunión de numerosos dirigentes
  • revolucionarios y la atención del mundo sobre la Conferencia Tricontinental para calumniar
  • a la Revolución Popular China y a sus dirigentes encabezados por Mao Tse-tung.
  • Y es que en la confrontación ideológica entre el PCCH (Partido Comunista de China)
  • y el PCUS (Partido Comunista de la Unión Soviética) en donde se evidenció al Movimiento
  • Comunista Internacionalel carácter revisionista y social imperialista de la URSS. Cuba
  • estableció su posición, obviamentedel lado revisionista, del PCUS.
  • Fueron los dirigentes cubanos los que se negaron a asistir al V congreso del Partido
  • Albanes del Trabajo cuandoen Albania se ejercitaba la Dictadura del Proletariado
  • (Socialismo) en la medida que éstos también combatían al revisionismo Soviético
  • LA dirección Cubana sostenía lo innecesario de contar con Partido Comunista para dirigir
  • la revolución, soslayando el papelque cumple, determinante por cierto, el proletariado y su
  • organización en la revolución. Esta concepción oportunista seevidencia en la mecánica
  • de cómo se presentó la Revolución Cubana. Primeramente se hizo la revolución aprovechando
  • –acertadamente- el estado de ánimo y vocación de lucha del pueblo cubano, se tomaron
  • el Poder, después se declararon“socialistas” y posteriormente construyeron el Partido
  • Comunista sobre la base de su proyecto burocrático. Ha sido la dirigencia cubana quién
  • ha promulgado la línea “tercerista”, el foco guerrilleronegando el papel que cumplen las masas,
  • desestimando el papel de éstas pretendiendo sesgar o negar el rol que cumplen como hacedoras
  • de la historia para dar paso a los caudillos, los imprescindibles, los “superhombres”, de
  • ahí la maneracomo resaltaron la “figura” del Che, Castro y otros quienes fueron colocados
  • sobre las masas y sobre la ideología. Es importante resaltar que ningún pueblo, grupo
  • u organización que se parapetó en la doctrina del “foco guerrillero” tuvo éxito en sus
  • pretensiones revolucionarias. Sus propios mentores, incluido Guevara, quién al desestimar
  • proterva y fatuamente el carácter determinante que tiene la participación de las masas en
  • la Guerra revolucionaria, murióen Bolivia ceñido al error histórico.
  • Fidel Castro sostenía que “las condiciones subjetivas en Cuba antes de la revolución eran
  • 7 0 10 fusiles” (¿lasmasas?, ¿las contradicciones de clase? ¿el aspecto ideológico?) y
  • arremetiendo contra todo criterio marxista sostenía que ” yo solo, soy capaz de hacer la r
  • evolución en el Brasil“, afirmaciones que reflejan en síntesis su arrogancia y concepción
  • pequeño burguesa de la historia, del papel del proletariado, de la lucha de clases y de las perspectivas
  • de la revolución.Amparados bajo las parámetros teóricos y prácticos que dictó el XX
  • Congreso del PCUS y con él de la consolida ción del revisionismo en la ex URSS, en
  • Cuba se generó la burguesía burocrática que reemplazó con un formato económico y
  • político socializante al régimen déspota y represivo de los sectores burgueses más recalcitrantes
  • de la Isla dirigidos por F. Batista. Posterior al triunfo de la revolución, Cuba se inscribió en
  • la nueva división internacionaldel trabajo que imprimió la URSS y como requerimiento
  • estratégico en la disputa entre las potencias imperialistas de entonces.
  • Ha sido la dirigencia cubana la que se ha ido apoyando cada vez más en los pequeños
  • propietarios del campoy de la ciudad sin preocuparse de las repercusiones políticas que
  • tiene este predominio, base material del revisionismo.
  • NO es raro que ahora se “saquen la máscara” y abiertamente sostengan el proyecto de
  • “dar pasoal capitalismo” si nunca salieron de él, por el contrario, lo evolucionaron a las
  • condiciones particulares de su revolución.Son ellos quienes crearon dependencia umbilical
  • con el revisionismo soviético abandonando el camino de lospropios esfuerzos, del propio
  • desarrollo industrial. El presidente Mao nos ha dicho “¿acaso no se puede templar
  • el acero en el patio trasero de la casa?”. Caído el revisionismo soviético era cuestión de
  • tiempo para que ladirigencia cubana entre también en bancarrota arrastrando a las
  • masas de ese país a vivir el oprobio y la miseriaque hoy vive. No es raro que desde la
  • bancarrota revisionista de la URSS los mandatarios cubanos vaguen por el planeta 
  • buscando nuevos imperialismos o países capitalistas desarrollados a quién entregarse
  • para pretenderargumentar condiciones para sostener la dictadura burocrática en la Isla.
  • La dirigencia cubana soslayó la necesidad de diversificar la producción en función de las
  • necesidades de lasmasas dando continuidad al mono cultivo de caña, meta del desarrollo
  • económico de Cuba que evidencia -entreotras cosas- el carácter feudal de su economía
  • (¿a caso los yanquis no pensaban y hacían lo mismo en Cuba enla época de Batista?).
  • Producir azúcar, negociarla por petróleo con la URSS a su tiempo, hoy con Venezuela y
  • los remanentes reexportarlos para captar divisas. Estimular el turismo poniendo de
  • rodillas a las masas en condicionesserviles al capital extranjero parecería ser la ecuación
  • perfecta del pragmatismo pequeño burgués.Fue Fidel Castro quién “tratando de oponerse
  • a la gran tesis marxista de que el imperialismo y todos sus lacayos vistos enperspectiva
  • son tigres de papel, ha sostenido estúpidamente “Sería ridículo ponernos a discutir si
  • son galgos o son podencos, si son podencos, si son de papel o si son de hierro“.
  • “Sobre la posición de Cuba, a la par que coqueteaba con el imperialismo decía: “nosotros
  • no nos vamos a ponera la derecha ni a la izquierda, ni al centro…nos pondremos más
  • adelante de la derecha y de la izquierda“. Unavez más su mentalidad ecléctica prevalecía
  • desnudando su condición de clase.
  • Sobre la necesidad de la lucha armada para la conquista del poder político, sostenía: “cada
  • pueblo debe decidirsu vía…que las escojan los pueblos y en unos casos serán pacíficos y
  • en otros el camino de la lucha armada”.Cuando hicieron la revolución en Cuba, para la
  • dirigencia revolucionaria la Lucha Armada era una innegablenecesidad. Ahora, cuando le
  • conviene, la lucha Armada es relativa y como si fuese poco “optativa”. Ellos sabenque la Lucha
  • Armada es una vía inevitable para destruir el viejo Poder, que dialécticamente no existe
  • maneraalguna para prescindir de esta forma de hacer política. Su experiencia aún en su
  • condición de revisionistas lesdicta que el imperialismo, la burguesía, los terratenientes,
  • aquellos que detentan el Poder confrontarán todointento que pretenda desplazarlos del
  • mismo haciendo uso de los métodos más cruentos, sanguinarios y violentos. Esta
  • declaración de Castro más parecería responder al interés de que el imperialismo no vincule
  • a ladirigencia cubana a los procesos del revisionismo armado en Latinoamérica
  • –fundamentalmente- que nodejan de ser un “dolor de cabeza” para los EEUU y seguir
  • coqueteándolo a ver qué podría conseguir de ellos.
  • Una de las expresiones más decidoras de la dirigencia cubana en la voz de Fidel Castro
  • fue cuando sostuvoaquello de que “el comunismo como sistema social, resuelve el
  • problema económico y priva la libertad; elcapitalismo quizá mate de hambre, el
  • comunismo por extinción de libertad”. ¿Cómo puede hablar un individuoque no conoce
  • del socialismo y del comunismo acerca de sus virtudes o sus defectos? La dirigencia cubana
  • declama el carácter “socialista” de su revolución y ni siquiera creen en ella, no están
  • convencidos de suaplicación, de su necesidad e inevitabilidad histórica. La “razón social
  • determina la conciencia social delindividuo”, de ahí sus interpretaciones subjetivas.
  • Fue Fidel Castro quién sustentaba que la lucha ideológica que planteaba el marxismo
  • leninismo maoísmocontra el revisionismo soviético no era más que una “discusión bizantina“.
  • Cuando la hiena de Alan García asesinaba al pueblo peruano y masacraba de la manera
  • más vil y hartera a loscamaradas del Partido Comunista del Perú en las Luminosas
  • Trincheras de Combate; cuando en el EcuadorLeón Febres Cordero desataba la represión
  • y se mostraba como uno de los regímenes más reaccionarios de lahistoria del país, la
  • dirigencia cubana RECIBIÓ en su país a estos dos delincuentes con todos los honores de
  • “jefes de estado” avalando de esta manera sus comportamientos.
  • China maoísta no tuvo solamente en el imperialismo norteamericano, en las potencias
  • capitalistas, en los remanentesdel vejo Poder a sus detractores y enemigos acérrimos,
  • a su tiempo la dirigencia cubanarespaldando al revisionismo soviético también combatió
  • a la China Popular.Las contradicciones que se generaron entre China y la órbita que
  • comprometía a la URSS revisionistatrascendieron de la lucha a dos líneas para ubicarse
  • en la lucha entre dos concepciones antagónicas eirreconciliables como es entre el marxismo
  • leninismo, hoy marxismo-leninismo-maoísmo y el revisionismo.
  • Hoy en día no resulta raro que la China capitalista con ínfulas imperialistas tenga estrecha
  • relación con loshermanos Castro y la burguesía burocrática cubana. La historia de la lucha
  • de clases en la arena internacionalel momento del deslinde contrapuso a las dirigencias
  • de estos dos países, hoy se aúnan, se alinean, a la finalse identifican en sus medios, en
  • sus propósitos, en su naturaleza de clase. En la década de los 60´y 70´del siglo pasado
  • enemigos de clase, hoy aliados revisionistas.
  • Fidel Castro, además de conminar a las FARC de abortar la lucha armada por considerarla
  • espontánea enrelación al rescate que hiciera la represión de los retenidos por la guerrilla
  • colombiana, entre otros de IngridBetancourt y de los tres agentes de la CIA manifestó que
  • se abría un capítulo de paz para Colombia, proceso que Cuba viene apoyando desde
  • hace más de 20 años como el más conveniente para la unidad y liberación de los pueblos
  • de nuestra América, utilizando nuevas vías en las complejas y especiales circunstancias actuales,
  • después del hundimiento de la URSS”. Resulta una interpretación muy particular del “padre
  • del revisionismo de los últimos años”. Abría que preguntarse ¿cómo el problema de la paz
  • y la resolución de los antagonismos de clase se simplifican a la liberación de unos prisioneros
  • de guerra, considerando que no son pasos que adelantan las masas y su clase fundamental:
  • el proletariado, sino acciones que devienen del interés del viejo Estado y como contraparte
  • una guerrilla extraviada también en el aspecto ideológico? Sería bueno escuchar a Castro
  • de qué manera la liberación de los retenidos por las FARC aporta a la “unidad y liberación
  • de nuestraAmérica” en el marco de nuevas vía para conquistar los objetivos de los pueblos. Si no
  • es lucha armada ¿cuáles el camino a la liberación? ¿La integración latinoamericana que
  • ahora pregonan con el ALBA que no es otra cosa que la asociación de burgueses
  • productores? ¿La vía electoral o parlamentaria? Obvio que F. Castro loplantee, su
  • condición de clase le dicta el camino y ese es el de la pequeña burguesía, el del reformismo
  • burgués,de la restauración estatal, el del eclecticismo, el camino burocrático del cual él
  • es un innovador para la América dolida.

Así como estos muchos más son los argumentos que podemos encontrar en la práctica social de

Cuba paradesnudar la inexistencia de un proyecto Socialista. Vale mencionar que el proceso

cubano manejado desde 1.959hasta la actualidad por la dirigencia burócrata del hoy Partido

Comunista de Cuba ha jugado un magro papel enlas fuerzas revolucionarias del mundo y muy

particularmente de Latinoamérica al abordar con sus concepciones revisionistasla intencionalidad

de las masas por desarrollar revolución y alejarlas de los correctos ejercicios revolucionarios que

apuntalenel proyecto histórico del Proletariado y sus aliados. Los maoístas siempre valoraremos

en su verdadera dimensión el esfuerzo y la lucha estoica del pueblo cubano, no obstante no

podemos perder la perspectiva de cuán dañina y anti histórica ha sido la conducción de sus luchas

en manos del revisionismo castrista y guevarista, pues es sobre ese referente “revolucionario”

sobre el que preponderantemente la reacción a levantado calumnias y desinformación en

 relación al verdadero carácter que debe tener una revolución bien definida ideológicamente

en torno al marxismo leninismo, hoy marxismo-leninismo-maoísmo. Hay mucho por hacer en

Cuba. Respecto del socialismo está TODO POR HACER y lo más importante, reemprender con

una Revolución que verdaderamente transite al socialismo no antes barrer todo vestigio

que lo comprometa con cualquier imperialismo y la dictadura burgués burocrática.

 

Pukainti-ec@hotmail.com

Pce-solrojo@hotmail.com

¡VIVA EL MARXISMO LENINISMO MAOÍSMO!

¡A COMBATIR AL REVISIONISMO!

¡SALVO EL PODER, TODO ES ILUSIÓN!

A CONQUISTAR EL SOL ROJO DE LA LIBERACIÓN: ¡EL COMUNISMO!

Publicado por SOL ROJO en 17:06

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

MANDELA Y EL TEMA PALESTINO.
----------------------------------------------------------------------------------------
Miguel Sanchez Zuraty

¿Hay bloqueo a Cuba?

Cuba no está bloqueada, nunca lo ha estado. Es un remoquete propa

gandístico de la dictadura para ocultar su fracaso. 

Cuba puede comerciar con TODOS los países del mundo, por eso “compra”

100.000 barriles diarios de petróleo venezolano, a la mitad del precio

internacional y a 25 años plazo, para pagarlo con azúcar; y, lo transporta

por el Caribe sin que nadie interfiera, si estuviera bloqueada

no lo pudiera hacer. Recibe turistas de todo el mundo, la mayoría

estadounidenses y europeos, si estuviera bloqueada sería imposible. 

Cuba envía profesores, militares, médicos, entrenadores deportivos

a varios países latinoamericanos y la dictadura recibe el pago por ellos

mediante el sistema financiero internacional, si estuviera bloqueada no

fuera posible. Los panameños retuvieron un barco cubano traficando

armas con Corea del Norte, si estuviera bloqueada los barcos no pudieran

entrar ni salir de Cuba, pero lo hacen. 

El 90% de los alimentos que consumen los cubanos son importados porque

no producen casi nada, si hubiera bloqueo ya hubieran muerto de hambre.

Lo que existe es un embargo comercial de los Estados Unidos (solo de los

Estados Unidos), para recuperar el valor de las empresas confiscadas a los

norteamericanos, por la dictadura , lo cual es muy diferente a un bloqueo. 

Además, la dictadura cubana dice que ganaron la guerra a los Estados

Unidos ¿Cómo así quieren que el "enemigo" les levante el embargo comercial?. 

La dictadura de Cuba es un desastre, el país se cae en pedazos, las viviendas

y demás construcciones son las que existían en 1959 al momento de la

revolución, no han construido nada adicional. 

Para justificar su fracaso viven propagandeando un bloqueo que no existe.

Pero si los fanáticos  quieren, pueden comprobarlo hoy mismo, solo tienen

que comprar un pasaje, viajar a Cuba, gastarse sus dólares en hoteles de

extranjeros y regresar sin ningún problema, prueba más que suficiente de

que no ha habido bloqueo porque a un país bloqueado no se permite viajar

por ningún medio de transporte. Pero como están lavados el cerebro por la

propaganda, aunque vayan y regresen de Cuba seguirán diciendo que hay

bloqueo.

 

2

Ramiro Vàsquez:

he estado 5 veces en cuba..

su economía ni a ellos les funciona...la cúpula gubernamental es una

porquería....he viajado en autobuses chinos ...no hay bloqueo...la usa

les vende trigo...para q no semueran de hambre...como no les alcanza 

el sueldo. todo mundo roba ...país fallido..

y gobernado por una sarta de estúpidos

 

Delia Sarmiento Leon

Las remesas que envìan desde Miami los cubanos ahi residentes, que

escaparon de esa mazmorra que es Cuba bajo la dictadura, a sus

parientes encerrados en la  isla, ayudan a sostener a un importante

segmento de la poblaciòn cubana. Sin esas remesas que llegan

regularmente desde los USA, la situaciòn de la gente

que vive en Cuba serìa inimaginablemente peor. En esos paquetes 

llega comida enlatada, ropa, cepillos de dientes, ropa, zapatos,

bolìgrafos, jabòn, medicamentos...latas de atùn, sardina, fundas

con granos, botellas de aceite, y dòlares. La dictadura se queda con

el 35% de los dòlares que les envian a sus parientes en Cuba Los cubanos

que lograron sair y estàn en Miami

AYUDA MEMORIA: LA DICTADURA CASTRISTA
         por Juan Andrade Heymann

 

         (del libro Miscelánea, RM Editores, Quito, 2008)

Luego de nuestra separación voluntaria de una organización izquierdosa y en gran medida mafiosa, a finales de la década de los 70 del siglo pasado (en diciembre de 1978, concretamente), sin abandonar nuestros ideales, nuestro compromiso con el combate por la justicia, por la vigencia real de los derechos humanos;

Luego de presenciar en persona y sobre el terreno el golpe de Esta

do en China en 1976 y la toma del Poder en ese país por parte de dictadores fascistas que lo gobiernan hasta hoy, agresores que invadieron Vietnam con medio millón de soldados en 1979 y que fueron derrotados sin compasión, dictadores que reprimieron con salvajismo y crueldad a miles de ciudadanos chinos congregados para protestar pacíficamente en la plaza Tien An-men, protagonizando la masacre de 1989 (hechos todos que fueron denunciados firme y  oportunamente por nosotros);

Luego de la disolución de la Unión Soviética y del llamado campo socialista, con la consiguiente revelación de las atrocidades cometidas por los jerarcas “comunistas”, tales como los rusos, los rumanos, checoeslovacos, alemanes orientales, húngaros, polacos, búlgaros, albaneses, yugoslavos, georgianos, ucranianos, azerbaiyanos, mongoles, norcoreanos, etc.;

Luego del genocidio de dos millones de camboyanos por Pol Pot, y también de los genocidios cometidos en la ex Yugoslavia;

Luego de las acciones terroristas (de Estado y de toda índole, de origen islámico o no, ultranacionalistas, fundamentalistas; obras

de fanáticos, alucinados, maniáticos, lunáticos o sectarios de cualquier signo y color) que han dado muerte a miles de personas inocentes, integrantes de la población civil, en Argentina, Colom

bia, Chile, Perú, Estados Unidos, Rusia, Indonesia, España, Irlan

da,  India, Pakistán, Nepal, Reino Unido, Sudán, Somalia, Ruanda, Israel, Palestina, Líbano, Egipto y  en muchos otros países;

Luego de toda esa cadena inhumana de sucesos, que actualmente sigue su curso demencial y tiene como respuesta no evitable la guerra de la llamada “coalición”, encabezada por el gobierno de los Estados Unidos en Irak;

Luego de todo esto, ante nosotros, latinoamericanos, y ante todo el mundo, se sostiene como otro insulto a la humanidad una dictadu

ra que muchos prefieren pasar por alto, por cobardía, por servicios prestados, por complicidad, la del tirano Fidel Castro, EL REPUGNANTE MEGALÓMANO MESIÁNICO  en Cuba, violador activo de los derechos humanos de todos los habitantes de ese país, de toda la sociedad cubana, con excepción de los integrantes de su aparato represivo, beneficiarios de privilegios inverosímiles.

Desde hace muchísimos años ciudadanos cubanos de todos los estamentos han venido denunciando los incesantes crímenes, atropellos, arbitrariedades, persecuciones, torturas sicológicas constantes, y aún torturas físicas que no dejan huellas epidérmicas –como obligar a que los disidentes presos permanezcan de pie durante muchísimas horas sin agua ni alimentos, sin siquiera po

der ir al baño, bajo la amenaza de ser fusilados; tenerlos encerra

dos en mazmorras insalubres, con pésima alimentación y falta de atención médica, todo lo cual hace que los opositores al régimen vayan agonizando-, denuncias y comprobaciones que también hemos puesto de manifiesto gente de otros países, o que en su momento han quedado grabadas en el registro del peor aspecto

de la historia contemporánea: Castro condecorando varias veces

a Ceasescu, al criminal Mugabe y a otros tiranos; la televisión ofi

cial castrista dedicando numerosísimos programas de propaganda,

dirigidos por la periodista gubernamental Daisy Gómez, en defen

sa, sin rubor, del genocida Milosevic; prisión a las cubanas y cuba

nos que han difundido en impresos minúsculos la Declaración Universal de los Derechos Humanos; inexistencia de medios de comunicación libres, privados; negación armada de los derechos

de organización, de expresión, de información, de libertad de movimientos dentro de Cuba y para salir del país o regresar a él,

del derecho de reunión; retención –en el país- indefinida y a capricho del dueño de la isla, de los hijos, padres u otros familiares de los opositores que han logrado irse a vivir en el exterior, con la consiguiente destrucción de la familia, la separación de madres, hijos y hermanos; miseria, explotación sexual de menores, enfermedades, desnutrición; y, sobre todo, terror e infinitas arbitrariedades para la población, estrechamente vigilada por los servicios de seguridad y por los “comités de defensa de la revolución”, reprimida violentamente por las “brigadas de acción rápida”, acosada en sus domicilios si el déspota y sus allegados así lo ordenan… Y no estamos repitiendo como loros frases consabidas. No. Hemos vivido de cerca y hemos conocido todo lo enumerado, y muchos problemas más, a lo largo de los seis años de nuestra permanencia en la Isla en calidad de diplomáticos ecuatorianos, amigos leales del pueblo cubano. En ese país, detrás de la máscara “socialista” se instauró un sistema de capitalismo de Estado, detrás de la “dictadura del proletariado” se ha sobre-explotado al proletariado, a la clase obrera cubana, “clase dirigente de la revolución”, y, por supuesto, a los demás trabajadores.

Porque jamás hemos temido los insultos, las calumnias y las

acciones cobardes de los asalariados del siniestro Castro, y hemos visto con atención de qué manera –entre otros muchos cómplices del delincuente mayor de la mayor de las Antillas- se afana y presume un grupúsculo de secuaces del tirano, de sus esbirros

más humillados, dirigidos por un sujeto que bien merece el calificativo de rata, de alimaña inmunda, que con su mente de

cloaca no puede menos que comportarse según el dictado de los bacilos fecales que pueblan su escasa inteligencia, corrupto, vil, escamoteador aún más ratero que sus seguidores, ruin, mentiroso, calumniador;  y nos hemos visto obligados a perder el tiempo fijándonos en ese grupito de cómplices y encubridores del tirano

del Caribe, porque su presencia y sus canalladas perturban, lamentablemente. Por eso, a ellos, y a todos los de su calaña, politiqueros populistas, demagogos babosos, oportunistas y arribistas corruptos, se les podría aplicar lo dicho por Ernesto Sábato: “Se mantuvieron callados ante las atrocidades cometidas

por el régimen soviético, torturas y asesinatos que, como suele suceder, se perpetraron en nombre de grandes palabras a favor

de la humanidad. Camus tenía razón al decir que `siempre hay una filosofía para la falta de valor`. Ellos guardaron silencio cuando pudieron y debieron decir cosas sin temor a disentir… NO HAY DICTADURAS MALAS Y DICTADURAS BUENAS, TODAS SON IGUALMENTE ABOMINABLES, COMO TAMPOCO HAY

TORTURAS ATROCES Y TORTURAS BENEFICIOSAS”.

Los historiadores que vendrán -al igual que nosotros condenamos

de modo inexorable a los nazis, a los fascistas italianos y japoneses, a los franquistas, a los agresores franceses en Indochina y Argelia,

a los guerreristas israelíes, a los agresores estadounidenses gobernados y comandados por su Inner Circle, a toda la caterva

de dictadores del mundo y a sus lacayos- sabrán marcar y señalar indeleblemente y reprobar con justicia a los castristas, a sus secuaces, agentes, cómplices y encubridores, meros izquierdosos

de mansiones de protocolo, las que los acogen en La Habana por

la “galantería principesca” del tirano, “galantería” que ha servido para esconder o por lo menos maquillar (para quienes no quieren ver la realidad, porque para los serviles no es conveniente hacerlo) el dolor y las terribles necesidades y angustias de los habitantes de

ese país extraordinariamente hermoso, sobre todo por ellos, por

su gente, oprimida y sojuzgada hoy, libérrima mañana.

11 de septiembre de 2007

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

 

FABIÁN CORRAL

Derechos de los revolucionarios

EL COMERCIO. Lunes 09 de noviembre 2020 

Mientras en las repúblicas democráticas, la sociedad, los partidos, las elites
y los intelectuales se esfuerzan por encontrarle justificación al poder, por
dotarle de legitimidad, y por explicar, con alguna dosis de ética y raciona
lidad, el derecho a mandar y la obligación de obedecer, en los estados
revolucionarios y en las dictaduras que los gobiernan, la preocupación
por la legitimidad desaparece del escenario público, y se transforma en
atributo privado, personal e intransferible del caudillo y del grupo militante.
El derecho pasa al patrimonio de los dictadores, y la relación con los
gobernados se transforma en servidumbre. 
 
En tanto que en las democracias liberales el debate sobre el poder es una
constante, los revolucionarios asumen -sin más argumentos que la fuerza
guerrillera o la violencia del tumulto- que tienen “derecho” a mandar, a
someter al individuo a las “verdades reveladas” de las que es propietario
el grupo militante: una suerte de cofradía de redentores. Ya no se discute
el título en función del cual ejercen el poder. Ya no es posible poner en
duda la legitimidad de la revolución. Y si alguna preocupación surge en
torno al tema, la respuestano se hace esperar: la revolución es sagrada,
incuestionable. 
 
Quien cuestiona la revolución es traidor y reo del delito de lesa patria.
Con semejanteestrategia, tanto los gestores de la revolución como la
enorme burocracia que genera, quedan blindados contra todo escrutinio,
sacralizados. Así se justifican el dogmatismo y la intransigencia. Las
revoluciones han sido una constante en la historia latinoamericana.
Todas ellas, a su tiempo, estuvieron protegidas por el fundamentalismo,
la negación de los derechosde los oponentes, la manipulación y la
violencia, la propaganda y -asunto notable- por la complicidad de
algunos intelectuales, y por la ingenuidad, rayana tontería, de los otros. 
 
El caso de Castro es paradigmático. El de Chávez se ha convertido en
episodio surrealistadonde se mezclan la santería, los dólares del petróleo
y la infinita capacidad de represión de Estado puesto al servicio de los
herederos del coronel. De algún modo, la revolución, pesea todos sus
fracasos y a todas las libertades suprimidas en su nombre, sigue
considerándose como la poción mágica para sociedades desorientadas. 
 
En el siglo XXI, aún es “el opio de los intelectuales”, como titula un libro
formidable del gran pensador liberal Raymond Aron. ¿Tienen “derechos”
los revolucionarios? ¿Nacen de algún título, de alguna justificación moral,
del golpe de estado o del triunfo de una minoría armada? ¿Tiene
legitimidad el grupo revolucionario, aparte de la fuerza con que se
impone? ¿Tiene derechos la violencia revolucionaria, o es una regresión
a tiempos primitivos?
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
----------------------------------------------------------------------------------------------
  https://es.internationalism.org/search/node/castrismo
https://es.internationalism.org/revolucion-mundial/201012/3022/america-latina-como-en-todo-pais-capitalista-en-cuba-los-trabajadores
 

http://www.pcint.org/05_Elprol/001/001_cuba.htm

 

 

———————————————————-

 

http://gci-icg.org/spanish/38.pdf

 

http://gci-icg.org/spanish/Co36_2.htm (ver aqui en el articulo final, después del de Mandela y Palestina: “Cuba o el fin del socialismo tropical)

 

https://victoriaoprimidos.wordpress.com/2016/12/11/articulo-de-fdlp-ec-sobre-fidel-castro-y-la-revolucion-cubana/

 

https://www.google.com/search?client=firefox-b-ab&q=nieto+de+fidel+castro+alardea+de+su+fortuna

 

https://www.abc.es/historia/abci-misterioso-asesinato-guevara-gran-traicion-fidel-castro-201612160153_noticia.html?ns_campaign=gs_ms&ns_mchannel=abc_es&ns_source=fb&ns_linkname=cm_general&ns_fee=0

 

https://www.elmundo.es/larevista/num71/textos/cheb.html

 

Cuba: Hace lustros, «un ca

rretero alegre pasó»…

(«El proletario»; N° 1; Diciembre de 2012)

 

Volver sumarios

 

 

El artículo se nos imponía imperiosamente. No era posible seguir hablando de Venezuela sin tocar a Cuba. Sin duda, buena parte de sus realidades están cada vez más ligadas y las relaciones entre Cara

cas y la Habana son cada vez más estrechas. En un artículo que describe en detalle cómo son estas

relaciones cubano-venezolanas, la revista británica «The Economist» decía: «…en 2005, Fidel Castro habló de ‘dos países y una sola nación’. ‘Con una sola bandera’, añadió Chávez. ’Somos venecubanos’, replicó Castro» (1). Estas frases no son demagogia como frecuentemente es el caso en el discurso de ambos líderes. Ellas se asientan sobre una verdadera alianza estratégica en todos los ámbitos, económico, político, incluso militar. Una serie de tratados (oficialmente 280), varios muy conocidos, que fueron firmados en Caracas el 30 de Octubre de 2000, corroboran esta realidad.

 

Con el título evocamos otra vez la música, pero sobre todo la imagen de la Cuba de azúcar, tabaco y café que, en tiempos del CAME * (Consejo para la ayuda mutua económica), estaba menos sometida

que hoy a las presiones del mercado occidental. Despabilada del sueño (o la pesadilla) del «socialis

mo en un solo país», la isla de la música y el sol, del paseo por el malecón, de palmas y playas de

arena blanca, se da cuenta de que sufre precisamente de una exuberancia y de una  flojera tropical

congénita envidiables; pero, culpable de ocultar por ello la exigüidad y precariedad materiales que nunca desaparecieron en el «socialismo» cubano, y si la situación actual ya no garantiza ni la paz

social, ni la estabilidad económica que antes a pesar de todo gozaba, es hora entonces de que el

proletariado salga de la somnolencia, y comience a pasearse por la idea de luchar…

Antes de la crisis rusa y sus satélites, el trabajador cubano gozaba, «libreta» mediante, de la canasta básica a la que se agregaban otras subvenciones que compensaban el salario-bono-no-transferible, concedido  por el P.C. cubano. El diario francés Le Monde (2) reporta la idea que hoy tiene el obrero cubano de estas subvenciones: «al menos, gracias a eso, no tenemos a nuestros jóvenes transformándose en antorchas», refiriéndose a las inmolaciones que desencadenaron la «primavera árabe».

Pero, desde la caída del muro de Berlín, y la implosión de la U.R.S.S. y el CAME (que representaba el 80% de la balanza comercial cubana) hasta hoy, estas subvenciones y otras ayudas han disminuido sensiblemente o están en vías de desaparición. El mismo destino corren los productos inscritos en la «libreta».  En 1993, Cuba deja de percibir alrededor de 5 mil millones de dólares en diversas ayudas proveídas por la URSS; hasta ese año en que su crisis se agrava. La isla se encuentra de rodillas; aumentan la escasez y los racionamientos. Los efectos no tardan en aparecer; un año después, se produce un violento estallido social rápida y eficazmente reprimido, pero que generó un gran flujo migratorio de «balseros» (en honor a aquellos cubanos que escapaban en estas embarcaciones precarias llamadas «balsas», NdR), el segundo después de los «marielitos» (3) que por millares cruzaban las 90 millas de mar que lo distanciaban de las costas de Florida, Estados Unidos.

Para la misma época, y ante la nueva realidad – desaparición del estado de bienestar soviético – las autoridades cubanas deciden establecer una serie de aperturas a los mercados occidentales

clásicos. Es el llamado «Período especial», que va a exigir esencialmente la creación de una masa enorme de seres humanos susceptibles de ser explotados y permita así el despegue y crecimiento económicos que Cuba necesita urgentemente: ¡es con fuerza de trabajo fresca, de trabajo vivo, que

se riega la planta del capital! Progresivamente y cuesta abajo, después de diversos retrocesos y suspensiones de medidas capitalistas experimentadas, se llega el actual plan cuya medida principal

es la reducción de la nómina estatal. Sin embargo, esta medida (500 mil puestos de 4-5 millones,

a eliminar) revelada por Raúl Castro en septiembre de 2010, fue suavizada dividiendo su número,

tal vez temiendo consecuencias y experiencias ya vividas después del derrumbe soviético (5). Hay

que añadir que buena parte de los funcionarios restantes, dado lo poco que ganan, son empujados

a ejercer otros oficios, mientras «simulan que trabajan, puesto que el gobierno simula que (les)

paga». La medida ha tocado ya a más de 300 mil empleados (130 mil en 2011, 112 mil en lo que

va de 2012), invitados a pasar al grado de «cuentapropistas», identidad que les permite comprar o vender fuerza de trabajo a otros «cuentapropistas», durante este proceso ha surgido todo un movimiento directamente promovido por el gobierno que otorga permisos y patentes permitiendo ejercer «libremente» alrededor de 200 «pequeños oficios», que van de la prestación de servicios en casas de habitación convertidas en paladares (restaurantes improvisados) al establecimiento de

casas particulares (cama y cubierto), pasando por la peluquería y abastos, hasta la venta de helados

en la calle.

Sin duda que buena parte de los «cuentapropistas» no tardarán en ser absorbidos por el sector

turístico, uno de los más importantes fuentes de ingreso que posee Cuba   Esto, a ojos el gobierno

isleño, no lesiona en nada los principios comunistas: «no crean que (allí) existe explotación del

hombre por el hombre». Un miembro de la Presidencia de la Comisión de trabajo político e ideoló

gico, «descartó que se esté violando el precepto de (la) constitución que proscribe la explotación

del hombre por el hombre en el caso de los trabajadores que entregan su fuerza de trabajo, a

cambio de un salario, a otra persona con licencia de trabajador por cuenta propia» (7). ¡Siendo que

el salario es la base de la explotación capitalista, no sabemos en nombre de qué hablan las autori

dades cubanas!

 

Aparato productivo exangüe

 

Según lo dicho en el VI° Congreso del P.C.C (Abril de 2011) «la crisis económica que comenzó en

28 y se agravó por la crisis global, ha sido una causa de las reformas modestas hacia el mercado introducidas en años recientes (…) Cuba afronta una crisis severa aunque aún no llega al extremo

de la de 1993-1994, tras el colapso de la URSS. En 2010 la economía subió un 2%, un tercio del promedio regional (…) La formación bruta de capital disminuyó por segundo año consecutivo al

10%,(…) La liquidez monetaria aumentó al 42%, el doble que en 1989. Aunque mejoró algo la

balanza de pagos, los términos de intercambio se deterioraron por tercer año consecutivo (por el incremento de precios del petróleo y los alimentos), la deuda externa ascendió a 14.300 millones

de euros (el triple de 1989) y creció la dependencia cubana de Venezuela. La construcción de

viviendas bajó a la mitad de la tasa por 1.000 habitantes en 1989. El desempleo abierto se

mantuvo en un 1,6%, pero en realidad era un 11,6% debido al excedente de mano de obra estatal.

(8) Las cifras en Cuba están en rojo… Hay que aclarar que el mejoramiento de la balanza de pagos

se debe sobre todo a la «exportación» de servicios o de personas a otros países; unos 40 mil

cubanos se encuentran fuera del país como médicos, entrenadores deportivos, constructores y

técnicos agrícolas, tanto en América como en algunos países africanos. Esto indica un profundo desequilibrio en los intercambios comerciales cubanos, entre los productos que entran y los produc

tos que salen.

Todos estos datos se explican en gran parte por la debilidad del aparato productivo y de los recursos con que cuenta la economía cubana en su conjunto: «níquel, servicios médicos (70 000 médicos cubanos que trabajan en Venezuela y Angola), biotecnología, turismo, y por último están las remesas (transferencia de dinero de 2 millones de cubanos inmigrantes)» (4). Nada fácil hacer planes sociales consecuentes con estas premisas. ¡Planes de reducción, si!

La producción agrícola no es menos calamitosa. La misma jamás fue sobrasaliente con respecto a

la plétora de productos del CAME. Tampoco fue prioridad del Estado ruso de sacar a Cuba de la

mono-producción, la dependencia y el atraso industrial. Además, está el hecho de que el 80 % de

la población cubana es urbana, producto de la deserción de la población rural, confirmando el

fracaso de la reforma agraria. Todo ello ha precipitado la producción actual más inmediata, deprimi

do las pocas industrias existentes, tal como la del azúcar (con zafras cada vez más débiles) y el

ganado, (cuyo hurto [!] ascendió, el año pasado, a 23 mil unidades), y obligado al gobierno a entregar 1.4 millones de hectáreas a unos 150 mil campesinos prestos a convertirse en pequeños arrendatarios. Aparte de un llamado metafísico al «deber revolucionario», ¿qué otro estímulo a la producción (que tampoco termina de arrancar) puede inventar el Estado?

El mencionado Congreso, que esta vez «no se focalizó en los daños del bloqueo, sino en las causas internas que impiden (el) crecimiento» (9) sugiere esencialmente la necesidad de acelerar las refor

mas que permitan una acumulación de capital más consecuente, de allí «la autorización de la com

pra-venta, junto al derecho de «permuta», de casas y apartamentos» que es esencialmente parte

de un proceso y una apertura más amplia a la expansión de la propiedad privada capitalista, un pro

ceso más veloz de expropiación y despojo, para reducir al cubano a proletario puro, tal como se

conoce en occidente. Si no, ¿qué otra cosa podría motivar estas reformas o medidas?

 

El capitalismo nunca se fue de Cuba

 

No es porque los capitalistas individuales hayan huido que en Cuba no haya existido capitalismo;

lo que pasa es que allí el Estado se constituyó en capitalista colectivo o público, sin necesidad de

crear capital privado. Por lo tanto negamos categóricamente de que en Cuba haya habido modifi

cación alguna, o interrupción del mecanismo de expropiación y explotación constantes que distin

guen al sistema capitalista.

El despojo o expropiación adicionales que se revelan con la progresiva eliminación de la «libreta»,

el arrojo a la calle inminente o progresivo de medio millón de funcionarios que gozaban de puestos vitalicios; la compra-venta masiva de casas y automóviles entre particulares; los estímulos al co

mercio de toda suerte; el control tributario, todo ello conduce a la aparición de realidades indesea

bles e inevitables, tal como el sometimiento cada vez más estricto del trabajador cubano a las leyes

del valor y del salario; todo ello desbroza el terreno para que Cuba pueda dar el salto a la economía capitalista con una extensión del dominio de los capitalistas privados. Como dice Marx: «en el fondo del sistema capitalista hay, entonces, separación radical del productor respecto de los medios de producción. Esta separación se reproduce en escala progresiva en cuanto el sistema capitalista se establece. Pero aquélla constituye la base de éste, que no puede establecerse sin ella» (10). No es porque se encuentre en los orígenes del capitalismo, que este fenómeno jamás haya dejado de

existir, al contrario, su función se ha reforzado, y hoy es uno de sus pilares: el Estado como institución que más emplea en Cuba (11), concentrando por esta razón una enorme masa de fuerza de trabajo,

y tomando en cuenta el marasmo económico en que se encuentra la isla, debía llegar a la triste decisión de salir de al menos una parte de ella. En nombre del capitalismo y sus crisis, tenía que separarlos radicalmente de los medios que le impedían precipitarla en el proletariado, ¡¡tenía que echarlos a la calle!!

¿A qué ha venido el Papa a Cuba? ¡A bendecir las futuras víctimas de la explotación capitalista internacional!

Con el tino que las autoridades cubanas han puesto en evitar los traumas que estos cambios y

reformas puedan provocar en la población, pero que ya significa un abandono solemne de la ilusión

de que en Cuba haya alguna vez existido socialismo (12), Cuba se ha ganado el beneplácito de la llamada «comunidad internacional». La visita del Papa lleva ese mensaje. En otras palabras, el Sr Ratzinger ha venido a Cuba a bendecir el virage económico del gobierno cubano. Como en casi todas las oportunidades, la visita del Papa tuvo una significación eminentemente política en el cuadro de la política imperialista mundial. Significa un abierto apoyo a la política del gobierno cubano (que, en agradecimiento va a facilitar la práctica religiosa, etc.).

Y no importa lo que las autoridades asuman o entiendan como reformas económicas que no se transforman en políticas, en este caso «irreversibles», «estratégicas», tal como lo afirma el Estado cubano. Son clarísimas las declaraciones de Marino Murillo (13), vicepresidente del Consejo de

Ministros de Cuba quien, a propósito de la visita del Papa a Cuba, dice que el gobierno sólo está «actualizando el modelo económico cubano para hacer viable el socialismo» (!!) «no habrán refor

mas políticas (?) en Cuba», precisando que «esta vez, los cambios son estratégicos», y llegaron para quedarse. ¡Cosa más grande, y los marxistas que creían que la política era un concentrado de la economía! El presidente Colombiano, Juan Manuel Santos, la voz de los Estados Unidos en América Latina, ha apoyado en efecto la posición actual del gobierno cubano, que no es nada política, ¡claro

que no!

En la misma ola de entusiasmo, la actual distensión americana del embargo económico hacia

Cuba también apunta hacia esa meta. Un capitalista cubano exiliado en los USA (14) que anima

un lobby católico, se ha hecho partidario incondicional del gobierno cubano después que éste ha comenzado a tomar las medidas de apertura, saludadas por el capitalismo mundial.

 

Bloqueo económico,  mito y realidad

 

¿Cómo podía pensar la Habana, que bastaba con que se decretara para que la internacional ley del valor, el dólar y el oro, se plieguen al valor de las horas-hombres del trabajo productivo cubano efectivos? ¿O es que los Estados Unidos están obligados a cuenta de «socialismo» autoproclamado,

a venderle a Cuba a precios no sometidos a las leyes del mercado? ¿Su ausencia no era colmada

en gran parte por el CAME? ¿Cuba no neutraliza el «bloqueo» cuando comercia (desde hace décadas) con los países europeos, así como hoy lo hace con Rusia, China, Vietnam, Irán, y sobre todo con

Venezuela que, desde los años 1970, no ha cesado de intercambiar con la isla? Pese a todo lo que

se ha dicho sobre el susodicho bloqueo, las relaciones económicas de Washington con la Habana no

sólo no fueron cortadas, sino que después de la caída de la URSS se han reanudado con más vigor.

¡En plena «guerra fría», las sociedades norteamericanas, a través de sus filiales en Canadá, esquivaban olímpicamente la ley y comerciaban con Cuba!  Inútil decir que las sanciones económicas, las escaramuzas y retorciones comerciales entre países y regiones, siempre han existido y no especialmente contra Cuba. ¡Qué miseria y tiempo perdido para los proletarios en Cuba! ¡Pues, no

había otra forma para «vencer el bloqueo» que la forma capitalista»!

Hasta ahora, el estalinismo ha logrado postrar e intoxicar al proletariado en Cuba, el cual continúa dándole un valor revolucionario al cuadro social y económico no obstante desfavorable en que vive – ¡la revolución exige sacrificios! Pero ese muro de contención, edificado bajo consignas falsamente revolucionarias, comienza a derrumbarse por el peso abrumador de la realidad: un nada proletario

jefe de cocina en la Habana, Rafael Marín «que le repugna pronunciar la palabra ‘capitalismo’, admite, sin embargo, que el país ‘ha comenzado a dar un giro que va en ese sentido. Esto es nuevo para

nosotros. El choque es fuerte, pero estamos respondiendo bien’» (15).

Es cuestión de tiempo para que las infames banderas del nacional-comunismo sean arriadas, y se

ice de nuevo la bandera de la lucha de clase anti-capitalista en Cuba.

 

 

(1) C.f. «The Economist», «Venecuba, una sola nación», febrero, 2010. La revista británica destaca que «además de miles de doctores que se emplean en programas de salud comunitaria se incluyen

cubanos para dirigir puertos, telecomunicaciones, entrenamiento de policías, expedición de documen

tos de identidad y los registros mercantiles». La misma semana, la revista norteamericana

Newsweek («Cuba invade a Venezuela») exclamaba que «Puede ser que la isla caribeña sea una estrella que se desvanece en el firmamento socialista, gobernada por una esclerótica dinastía, pero

no le digan eso a Hugo Chávez, quien le está ofreciendo a la franquicia de los Castro una segunda

vida entregándole cada vez más y más funciones de su gobierno al de La Habana».

(2) C.f. Le Monde, «Cuba, schizophrénies tropicales», por Florence Beaugé, p. 4-5, Cahier Geo & Politique, 18-19/03/2012.

(3) El 5 de abril de 1989, diez mil cubanos irrumpieron en la Embajada de Perú solicitando asilo diplomático con el fin de alcanzar las costas de Estados Unidos, arrancando del puerto de Mariel.

De allí el nombre de «marielitos» para designar a todos aquellos (125 mil cubanos, según cifras oficiales) que salieron de Cuba en ese período. C.f. Wikipedia, «Exodo del Mariel»

(4) C.f. Le Monde, «Les à-coups de l’ouverture économique», p. 5, Cahier Géo & Politique, 18-19/03/2012.

(5) C.f. Le Monde,  Ibíd. El articulista comenta: «Ni hablar de correr el riesgo de que se produzca una explosión como en 1994»,

(6) C.f. Le Monde, «Cuba, schizophrénies…».

(7) C.f. laclase.info, «En Cuba, los reformistas dicen que el trabajo asalariado ya no es explotación»,

por Rogelio Díaz Moreno.

(8) C.f. El País, «El Congreso del P.C.C y la economía cubana», por Carlos Mesa-Lago, 26-05-2011.

(9)  C.f. Le Monde, Ibídem.

(10) C.f. Karl Marx, El Capital, Ed. Cartago. Tomo I, § XXVI, p. 690, «El secreto de la acumulación primitiva».

(11) Las estadísticas oficiales, incluyendo las hechas antes del derrumbe del «socialismo real», muestran un pase ininterrumpido de mano de obra del sector público al sector privado, y una disminución constante del rol de principal empleador que juega todavía el Estado cubano.

(12) En realidad, el socialismo nunca existió en Cuba (es decir, una economía sin dinero, sin

asalariados, sin empresas, sin mercado) sino un capitalismo de Estado a la manera estalinista, desarrollado y mantenido contando sólo con el precio de las materias primas agrícolas,

esencialmente la caña de azúcar. ¡Y esto cambia toda la perspectiva! Cuba devino así prácticamente

en un país capitalista de segunda zona, como Venezuela, es decir, monoproductor… En fin, Cuba sólo sirvió como «alfil» en el ajedrez de la geo-política rusa.

Con el hundimiento de la URSS (1989), y la caída de los precios del azúcar, el capitalismo cubano

pierde todos los medios para mantener cientos de miles de funcionarios y debe, por un lado,

responder al desarrollo del sector privado local, y por otro, responder al empresariado exterior

cuyos capitales Cuba tiene desesperadamente necesidad. Para atraerlos, el gobierno cubano debe «pintarle pajaritos» con los beneficios que, por excelencia, pudieran obtener con una mano de obra

a bajo precio, «liberada» del trabajo fijo.  En fin, con la URSS no se ha hundido sino la serie de mixtificaciones y caricaturas en que fue convertida, durante casi 70 años, la teoría marxista del socialismo.

(13) Ver video en: http:/www. youtube .co/watch?v=7Kfl1UOo6Xk

(14) Se trata del empresario cubanoamericano Carlos Saladrigas, advirtiendo que, dependiendo de

las reglas, el capital cubano del exterior, al igual que el capital extranjero «fluirá hacia Cuba en

grandes cantidades en busca de un rédito competitivo» (C.f. Univision.com, 31/5/2011) «La gran pregunta no es si van a dar marcha atrás, sino cuán rápido van a ir hacia adelante» (C.f. http://www.havanatimes.org/sp/?p=62424). El empresario simplemente quiere pruebas contunden

tes de estos pasos.

(15) C.f.. Le Monde. Ibíd.

 

*  «La CAME o Comecon (siglas en inglés) … fue una organización de ayuda económica recíproca

entre los diversos países del bloque comunista. Creada por Stalin en 1949 (…), es disuelta en junio

de 1991, junto a la caída del imperio soviético (…) La organización jugaba un rol político esencial

para la URSS, puesto que, gracias a subvenciones, préstamos y envío de mano de obra, ejercía un

peso importante en los asuntos internos (de cada país de la órbita soviética)». (C.f. Wikipedia, subra

yados y paréntesis nuestros).

Esta organización reforzaba la dependencia económica de los países del llamado «bloque comunista

» con respecto a la URSS, a pesar de que frecuentemente los primeros eran más desarrollados que

el segundo: Ucrania y Polonia, por ejemplo.

 

 

Partido comunista internacional

http://www.pcint.org

 

Volver sumarios

Top

 

 

 

 

https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-71942017000100006 SOBRE LA INTELECTUALIDAD CUBANA ANTE EL CASTRISMO 1959-1961

 ———————————————–

 https://elcultural.com/patria-o-vida?fbclid=IwAR1_kEiCFIU-DYpkKcurIbg0T01a7HaQe3rftNZBdLSvwooPBAcFOYIXFGE

 

 

Cuba nunca fue un país socialista. El hecho que borren la palabra comunismo de su constitución

demuestra simplemente que preparan cada vez más el paso de un capitalismo atrasado controla

do por el Estado a uno  más liberal.

Cuba nunca fue socialista porque:
– La ideología que inspiró la revolución cubana fue de corte liberal y nacionalista. Quisieron

fundir el liberalismo con el socialismo, lo que rebaja el papel del marxismo a una simple

ideología despojándolo de su carácter científico.

Su objetivo no era construir el socialismo sino atacar la dictadura de Batista y restar la influencia

de Estados Unidos en su territorio.


– Fue dirigida por una pequeña burguesía radicalizada a la que se le sumaron algunas capas de

los sectores populares y también sectores acomodados. El Movimiento 26 de Julio se encontraba

compuesto especialmente por jóvenes liberales que buscaban desarrollar una democracia

“más justa”. Si bien en Cuba actuaron personas como el Che, que estaban inspirados por las

ideas socialistas, el Movimiento estaba dirigido por Fidel Castro quien no  simpatizaba ni era

afín a las ideas de Marx, Lenin o Mao.


– Su critica a Batista no implicaba un análisis científico y una posición de clase proletaria, pues

simplemente buscaban un cambio de gobierno de uno más dictatorial a uno más democrático,

desconociendo uno de losaspectos  centrales de la teoría marxista que señala que el Estado

es un aparato de dominación de clase y que toda democracia es una dictadura, por lo tanto

 ningún cambio de gobierno significa en la práctica un cambio en las relaciones  de poder

 económicas y políticas de esa sociedad.
– Una vez que triunfó la revolución cubana, Castro busco un acercamiento directo con Estados

Unidos, sin embargo la potencia imperialista no quiso llegar a ningún acuerdo.

– Es precisamente después de la crisis de los misiles -conflicto entre EEUU y URSS por unas

bases militares que se habían instaurado allí- cuando Castro señala el carácter “socialista” de

la revolución cubana. Definición oportunista  y no ideológica, carácter formal pero no practico

dado fundamentalmente por las urgencias geopolíticas del momento.


– Cuba pasó de la dependencia norteamericana a la dependencia soviética, en un momento

en el que la URSS   ya había dejado de ser un país socialista y se estaba convirtiendo en un

capitalismo monopolista de Estado desde el golpe efectuado por Jruchev en 1956. Es decir

la relación que establece Cuba con la URSS, no es

con la URSS socialis ta, sino con una URSS capitalista, que se convertiría en un país social

imperialista (socialista de palabra, imperialista en los hechos) que utilizaba a otros países

como Cuba como avanzada de sus planes de sometimiento y colonización de varios pueblos

en Asia y África y como países con los que sostenía un intercambio desigual que favorecía a

la URSS.

Cuba jamás dejó de ser un país SEMICOLONIAL, siempre dependió primero de EEUU, luego

de la URSS y posteriormente de la Unión Europea y China. Una condición para la construcción

del socialismo es la independencia política y económica, romper con la dominación imperialista.

Eso nunca ocurrió.


– Cuba no desarrolló una economía socialista sino un capitalismo atrasado, dependiente de

un productoestrella, que ahondó una economía primario exportadora, sin desarrollo industrial

y con una deficienteproducción agraria. Cuba no rompió con la revolución la dependencia de

la caña de azúcar como principal fuente de ingresos, después de la caída de la URSS se dedicó

básicamente a la producción de níquel y posteriormente a vivir del turismo, privatizando las 

playas que pasarían a ser manejadas por consorcios hoteleros europeos.


– El socialismo desarrolla las fuerzas productivas como ocurrió en la URSS o en China. Ello

nunca ocurrió en Cuba.

Si bien el bloqueo influyó, los paises que señalamos sobrevivieron a guerras , ocupaciones y

también al bloqueo internacional.
– Cuba repartió la tierra entregando títulos de propiedad a varios campesinos sin tierra o

campesinos pobres. Sin embargo ello no solucionó la pobreza en el campo pues ese reparto

no fue dirigido a un proceso cooperativista y colectivista.


– El proletariado nunca estuvo en el poder en Cuba. Quien estuvo en el poder fue la pequeña

burguesía que gracias al Estado se enriqueció hasta formarse como burguesía burocrática.


– El socialismo crea nueva cultura y nueva ideología, nuevas costumbres y nuevos valores.

El hombre nuevo del que habló el Che no se formó en la revolución cubana.


– La experiencia cubana generalizó el foquismo como estrategia de lucha armada en

Latinoamérica. Lo que funcionó como excepcionalidad en la isla se quiso trasladar a los

demás países, fomentando un fracaso generalizado y la muerte de mucha gente valiente.

El foquismo desprecia la necesidad de un análisis científico de la sociedad; desprecia  la

incorporación de las masas a la lucha armada; desconoce el papel

del partido como elemento de vanguardia, conspiración y dirección; cree que un pequeño

grupo de súper hombres puede acabar con un ejército especializado.

El foquismo ataca el planteamiento marxista de los tres elementos para hacer una revolución

y suplanta la necesidad de un ejército revolucionario por una guerrilla.


– Los cubanos han tenido una política internacional nefasta. Apoyaron al revisionismo sovié

tico; apoyaron a Allende en su experimento socialdemócrata pacifista en Chile, Castro

declaró en ese momento que eso comprobaba que ya no era necesaria la lucha armada;

impulsaron esa farsa denominada socialismo del siglo 21; han sido promocionadores y

defensores del imperialismo Chino y de los regímenes opresores de la burguesía burocrática

de Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador.
– Los reformistas seguramente darán alaridos, chillarán que Cuba mejoro los sistemas de

salud y educación, y sí, es verdad que estos son mejores a otros países latinoamericanos, 7

pero ello puede pasar también en países capitalistas,  pues así mejoren estos las formas

de explotación, opresión y miseria generalizada se mantienen.


– Los ecuatorianos no pueden olvidar la asquerosa amistad de Castro con Febres Cordero y

su defensa al régimen de Correa.
– Cuba se encuentra realizando reformas progresivas para desarrollar un capitalismo más

abierto. Ello lo viene desarrollando con mucha intensidad desde inicios de este siglo.

Para los verdaderos comunistas es fundamental sostener que en Cuba no ha existido ni se

ha desarrollado el socialismo. Cuba fue y es un país semicolonial, con un capitalismo

atrasado de Estado, donde una élite burocrática controla el poder económico y político.

Abajo el falso socialismo cubano!
Arriba la revolución proletaria y la subversión contra el sistema capitalista imperialistha!

Movimiento Vientos del Pueblo.

 -----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
h

América Latina - Como en todo país capitalista, en Cuba los trabajadores pagan la crisis

... América Latina Como en todo país capitalista, en Cuba los trabajadores pagan la crisis La agudización de la crisis ... capitalismo. Ejemplo superior de esta dinámica se nota en Cuba, donde las relaciones de producción capitalistas dominantes, expuestas en ...

Revolucion Mundial - 2016-08-13 10:33

 

Cuba: Muerto Fidel Castro no se abre una nueva fase de una «revolución socialista» que nunca ha sido tal, sino un reposicionamiento del capitalismo cubano en el mercado mundial

 

(«El proletario»; N° 12; Noviembre – diciembre de 2016 / Enero de 2017)

 

Volver sumarios

 

 

El nacionalismo que canalizó la revuelta de las masas proletarias y semiproletarias cubanas contra la feroz dictadura de Batista y la colonización estadounidense no abrió nunca la vía al socialismo, sino a una burguesía nacional que quería para sí los beneficios que acababan en los bolsillos del capitalismo americano.

Uno de los mitos, alimentados durante más de cincuenta años por las burguesías imperialistas de todo el mundo, el del «socialismo cubano», pierde, con la muerte de Fidel Castro, a uno de sus más tenaces propagandistas.

El primero de enero de 1.959, después de años de guerrilla conducida contra el régimen de Fulgencio Batista que durante 25 años había dominado la isla por cuenta del capitalismo estadounidense, el «Movimiento 26 de Julio», con Fidel Castro a la cabeza, conquistó la capital, La Habana, de la cual Batista había huido, y tomó el poder.

En el clima general de los movimientos de democratización de América Latina, en un cuadro internacional en el cual las luchas anticoloniales en Asia y en África estaban poniendo en grandes dificultades a las potencias coloniales europeas y en el ámbito de la llamada «guerra fría» entre EE.UU. y la URSS, los Estados Unidos jugaron la carta de apoyar la «democracia» en América Latina en función anti-URSS. En un primer momento, por lo tanto, apoyaron el cambio de guardia en Cuba entre Batista y Castro, pero después de que el gobierno castrista –aplicando el programa de reforma agraria del «Movimiento 26 de Julio»- nacionalizó las mayores propiedades y las haciendas más grandes, sobre todo azucareras y tabaqueras, quitándoselas de las manos a los capitalistas americanos, el gobierno de EE.UU. cambió de política: trató de ahogar la economía cubana no importando más azúcar y reduciendo drásticamente el flujo turístico hacia la isla caribeña. El gobierno castrista, que hasta ahora no se había proclamado socialista, se volvió hacia la URSS (que por otra parte tenía todo el interés posible en sustraer a Cuba de la influencia de Washington); esto obligó a  un cambio de ruta y  un programa social «antiamericano» que facilitaron la propaganda interna y externa de una especie de «socialismo nacional»; en 1.961 la República de Cuba fue proclamada «república socialista».

Cuba, en la época, por el hecho de que el movimiento de los «barbudos» había logrado vencer y dañar al imperialismo más fuerte del mundo, asumió velozmente el nivel más alto del mito de un «socialismo nacional» que la Rusia estalino-kruscheviana alimentaba desde hacía décadas a manos llenas: Cuba, Fidel Castro y con él el Che Guevara, eran abanderados del oportunismo estalinista como los campeones de un «socialismo» que podía «conquistar América»; en la trampa propagandista del falso socialismo ruso, o chino, y por lo tanto del falso socialismo cubano, cayeron todos los grupos considerados de extrema izquierda que intercambiaban las «nacionalizaciones» y las «cooperativas» por el socialismo realizado en la economía. Es más, pretendían que pudiese haber una «revolución socialista» sin la influencia determinante sobre  proletariado y sobre las masas desheredadas, guiando a ambos políticamente, del partido comunista revolucionario; pretendían que la «revolución socialista» fuese en realidad una democracia ampliada y que no tuviese como su programa fundamental, una vez conquistado el poder político, el considerarse un bastión de la revolución proletaria internacional y por ello el dirigir sus propias fuerzas a destruir las fortalezas burguesas desde el interior e integrar su propia lucha anticapitalista en la lucha del proletariado del resto de países.

En realidad, si bien la lucha contra la opresión colonialista de los EE.UU. sobre Cuba fue una lucha que tendía a sacar del hambre y de la miseria a las masas campesinas y proletarias cubanas, aquella lucha tuvo siempre las características de una revuelta burguesa que dirigía el empuje «revolucionario» de las masas proletarias, semiproletarias y campesinas pobres hacia los objetivos políticos y económicos de la burguesía cubana, y sobre todo de sus estratos medios y pequeños, visto que los grandes burgueses eran copartícipes de los beneficios que los capitalistas americanos le sacaban a Cuba.

Por otra parte, históricamente, Cuba en 1.959 no era ya la Cuba de 1.850. En 1.898 Cuba se independizó de España, pero en términos capitalistas deviene una semi-colonia de los EE.UU.: en el orden del día no estaba ya la «revolución doble» (revolución antifeudal por la independencia nacional y por implantar las bases del capitalismo y revolución proletaria, por lo tanto antiburguesa y anticapitalista, como en el caso de la Rusia de 1.905-1.917), sino únicamente la revolución proletaria, si bien en un país atrasado en términos capitalistas. Y la revolución proletaria –por lo tanto la revolución «socialista»- para ser tal debe tener por protagonista a la clase del proletariado (de las fábricas y del campo), organizada en organismos económicos y sociales tales que le permitan entrenarse a través de las luchas inmediatas para la lucha contra la clase burguesa, y por guía al partido comunista revolucionario que es el único órgano que posee la conciencia de clase, por lo tanto los objetivos y los fines históricos de la lucha revolucionaria del proletariado a nivel nacional e internacional. Todo esto faltó en Cuba, como faltó en todos los países del mundo, dado que en Rusia y en el mundo, en los años ´20 del siglo pasado, venció la contrarrevolución burguesa a la que llamamos estalinista. He ahí porqué el castrismo, o el guevarismo, no puede ser intercambiado por «socialismo»; se trató, y se trata en realidad de un radicalismo burgués con salsa cubana…

En 1.961, en uno de los trabajos de partido dedicados a la «revolución cubana», titulado Las dos caras de la revolución cubana, escribíamos

«Sólo en apariencia los movimientos cubanos, de los que los barbudos han sido y son los protagonistas escenográficos, se entrelazan con los que han sacudido desde los fundamentos el orden tradicional en África y Asia.

El elemento común representado por la áspera lucha contra el imperialismo y los grandes monopolios capitalistas oculta el hecho esencial de que, en el caso de los países afroasiáticos, la lucha de independencia nacional y por la constitución de Estados unitarios (por consiguiente dirigida también contra potencias coloniales, o de cualquier modo contra el yugo financiero del capitalismo imperialista) es un aspecto de la más basta lucha contra estructuras tradicionales, feudales o para feudales; mientras en Cuba, y en general – aunque en distinto grado en América Latina – el capitalismo ha sido importado hace varios decenios por los Estados Unidos y otras potencias capitalistas, y la economía interna presenta desde hace tiempo el armazón burgués fundamental, por tanto, también una estructura social que se apoya en un vasto y súper explotado proletariado.

Aquí, el tema principal de la «revolución» anticolonial es el esfuerzo de la joven burguesía indígena por desvincularse del sometimiento al capital financiero extranjero (a cuya sombra sin embargo ha crecido) o, según los casos, de establecer con él relaciones de cooperación en los beneficios de la explotación de los recursos locales, utilizando para este objetivo el empuje de la rebelión de las masas proletarias y semiproletarias, canalizándoles hacia el objetivo nacionalista, disuadiéndoles de una posible orientación social-revolucionaria, y haciéndoles de muleta, de apoyo, para el propio reforzamiento de la dirección del Estado. Los movimientos y los regímenes que surgen en este área, y de los que el ejemplo cubano ofrece el ejemplo más «puro», se presentan pues como violentamente nacionalistas hacia el exterior y como reformistas hacia el interior; en el primer sentido tienen una ficción histórica de ruptura de los equilibrios tradicionales imperialistas, que pueden provocar, y de hecho provocan, en los grandes centros de piratería burguesa (y especialmente en los USA), crisis de prestigio y serias dificultades económicas, cuya violenta explosión no pueden dejar estúpidamente indiferentes al proletariado mundial y al partido revolucionario comunista; en el segundo sentido, ejercen una función de freno sobre los contrastes sociales internos, y para el proletariado internacional e indígena no solo se plantea el problema de un apoyo armado a los partidos nacionales en cuanto se trate de «hacer avanzar la rueda de la historia» estructuras precapitalistas residuales abatiendo e impulsando el movimiento sobre el plano de «la revolución doble» sino que se plantea el objetivo de denunciar los objetivos burgueses-reformistas, poniendo sobre el tapete la cuestión de la separación de la clase obrera de los partidos y regímenes interclasistas, y de la lucha proletaria abierta para el asalto al poder.

En el caso específico de Cuba, el proletariado revolucionario puede valorar positivamente los golpes específicos infligidos tanto a las mastodónticas centrales azucareras y petrolíferas americanas, como al gobierno intervencionista en nombre de la «libertad» y «autodeterminación de los pueblos» y el desenmascaramiento de estas falsas banderas ideológicas; pero debe ridiculizar y combatir la pretensión castrista de haber realizado una «revolución social» y, peor aún, de haber construido una «república socialista» de punta en blanco con la bendición, por añadidura, de la otra intriga mundial personalizada en el Kremlin.

En la creación y difusión de este mito, que por lo demás, acarrea agua al molino de los burgueses radicalizantes, a los que predican la posibilidad de la «revolución social» sin partido de clase, y por tanto sin marxismo, contribuyen no sólo, como es lógico, los estalinistas-kruchovíanos, representantes de comercio para la venta de regímenes populares inter-clasistas, bautizados como progresistas, e incluso como socialistas, sino también de los «nacional-comunistas» a la Tito y aquellos que, para desgracia del gran revolucionario llamado León, se auto proclaman trotskistas» (1).

Junto al mito castrista o guevarista y del «socialismo cubano», está el hecho de que Cuba ha resistido a las presiones de Washington no obstante el embargo estadounidense que desde hace 55 años la asedia. Cierto que, hasta 1.989, cuando el imperio soviético implosionó, el hecho de poder contar con las relaciones comerciales y políticas con la URSS y sus satélites europeos, contribuyó a frenar las amenazas estadounidenses. Pero no puede olvidarse que la economía cubana, precisamente a través de las relaciones capitalistas con Moscú, con los otros países europeos del Este y con algunos países de América Latina, especialmente Venezuela, se insertaba en el mercado mundial a través de las importaciones de petróleo, maquinaria, productos alimenticios, químicos y las exportaciones de azúcar, níquel, tabaco, pesca, cítricos y productos farmacéuticos. Y después del colapso del imperio ruso, las relaciones económicas y comerciales se ampliaron a otros países de la Europa Occidental hasta tal punto que desde 2.002 Cuba utiliza el Euro en lugar del Dólar en los intercambios comerciales internacionales. El aislamiento de Cuba, en realidad, no ha sido nunca un verdadero aislamiento económico y comercial, sino sólo en parte político; y ha sido sobre todo una marginación por parte del capital estadounidense a la espera de que el régimen castrista cayese, dado que las incursiones tipo Bahía de Cochinos demostraron que no reportarían victorias fáciles.

¿Será el Euro y no el Dólar el que recoloque al capitalismo cubano en el mercado mundial a través no sólo de intercambios económicos más intensos sino también de inversiones en la isla? Sea uno u otro, no cambia la sustancia de la explotación capitalista: el capital se invierte más fácilmente donde hay recursos naturales y abundancia de fuerza de trabajo proletaria, mejor si está instruida. Y Cuba representa para cualquier capital que quiere sacar beneficio tierra fértil y fuerza de trabajo capaz, instruida y sobre todo habituada a un bajo nivel de vida, por lo tanto, objetivamente, de bajo coste. La apertura de acuerdos con empresas farmacéuticas europeas, gracias a los planes de desarrollo de biotecnologías, demuestra que Cuba puede representar para el capital óptimas ocasiones de beneficio; y es cierto que será esta la vía que tomará el gobierno cubano de ahora en adelante; la reciente visita de Obama y de funcionarios del Departamento de Estado a La Habana es una señal de que el aislamiento de Cuba respecto de los Estados Unidos será superado antes o después.

Si los obreros cubanos, de las fábricas y del campo, engañados durante seis décadas acerca de un socialismo inexistente, se han podido beneficiar hasta ahora de los progresos importantes en el terreno de la sanidad y de la instrucción, lo deben a dos factores principales: en primer lugar a su tenaz lucha contra los aspectos más brutales de la explotación de los viejos capitalistas americanos y cubanos, lucha que fue la base de la caída del régimen de Batista y de los trust americanos, lucha que dio lugar a un régimen nacionalista capaz de conjugar las necesidades básicas de supervivencia de las amplias masas proletarias y semiproletarias, garantizando de esta manera el mantenimiento del régimen castrista; en segundo lugar, a la coyuntura internacional en la cual los enfrentamientos más agudos entre los imperialismos se han concentrado en otras zonas y en otros países del mundo, en particular en Medio Oriente y en África.

No sabemos cuánto tiempo hará falta para que los proletarios cubanos se den cuenta de que el nacionalismo que el «comandante» Fidel Castro y que Che Guevara etiquetaron como «socialismo» y que el partido, fundado sólo en 1.965, llamado «partido comunista cubano», no han sido sino instrumentos útiles a la burguesía cubana radical y empobrecida para sustraerse de la sofocante tutela del capitalismo estadounidense y, al mismo tiempo, útiles para gestionar directamente, nacionalmente, a través de una «soberanía nacional» conquistada, la explotación del proletariado cubano, característica no del socialismo sino de cualquier sociedad capitalista.

No sabemos qué agudizaciones de los enfrentamientos interimperialistas y qué crisis económicas pondrán en dificultades a los poderes burgueses en los Estados Unidos, en los países europeos, en los países latinoamericanos, en Rusia o en China, pero es cierto que el desarrollo del capitalismo a nivel internacional llevará a un incremento de los factores de enfrentamiento y de guerra, sacudiendo inevitablemente a sus respectivos proletarios de la intoxicación oportunista, democrática y nacionalista, poniéndolos ante el inevitable dilema histórico: o guerra o revolución, o lucha de clase y revolucionaria en defensa exclusivamente de los intereses inmediatos e históricos proletarios, o el enésimo aniquilamiento de la propia identidad de clase y el ulterior sometimiento de los proletarios a las exigencias del voraz y despiadado modo de producción capitalista.

En cuanto comunistas internacionalistas y revolucionarios, sobre la línea de las experiencias históricas de la Comuna de París y de la Revolución de Octubre en Rusia y sobre la línea que ha distinguido históricamente a la izquierda comunista en la lucha contra la degeneración de la Internacional Comunista y de los partidos adherentes a ella, nosotros continuamos la dura obra de la defensa del marxismo ortodoxo contra todos los ataques oportunistas y de la formación del partido de clase que tendrá la tarea de guiar a nivel internacional a las masas proletarias a la revolución finalmente antiburguesa y anticapitalista, y por lo tanto efectivamente socialista y comunista.

 

3 diciembre 2016                                 

 

 

(1) Ver el resumen  mismo de la reunión general de partido mantenida en Roma el 3-4 de marzo de 1.961 sobre «La terrible responsabilidad del estalinismo frente a los movimientos anticoloniales». Publicado en «il programma comunista» nº 10 de 1.961.

 

 

Partido comunista internacional

www.pcint.org


———————————————————————————————————————————

Las dos caras de la revolución cubana

(«El programa comunista»; N° 50; Septiembre de 2013)

Volver sumarios

 

 

En el último suplemento dedicado a Venezuela, indicábamos que, desde sus comienzos, la Administración Chávez se había acoplado, acelerando sus relaciones con Cuba a partir del golpe fallido de abril de 2002. Por tanto, no es ningún azar si tomamos a Cuba como ejemplo de un tipo de “revolución” o mascarada de revolución [a la cual se le dedicó un artículo en ese mismo suplemento: «Hace lustros… “un carretero alegre pasó”», que tuvo un cierto eco en nuestros lectores y más allá, NdR] donde las bases incluso políticas y sociales de la dominación capitalista restan intactas. «Las dos caras de la revolución cubana», fueron publicadas por primera vez en nuestra revista en lengua francesa, «Programme Communiste», n°17, oct-dic de 1961; es decir, en momentos en que la revolución cubana irrumpía en la escena política internacional. Hoy, por todas las características que presenta la «revolución bolivariana», este articulo sirve para recordarlas, y que en aquel entonces correspondían a la “revolución cubana”, observando que, 60 años después, la critica que allí hacíamos es más que pertinente, si ahora la extendemos a esta hermana desconocida que, aparecida un buen día ataviada de «proceso revolucionario bolivariano», podemos calificarla como un (¿último?) intento de la contrarrevolución estaliniana, por perdurar y continuar haciendo estragos en las luchas de clase del proletariado mundial. Este magnifico artículo impregna parte de nuestros otros artículos dedicados a Cuba y a Venezuela, y a otros países y proletariados en situaciones parecidas; como una toma de posición política ampliada, que vuelve pedazos los innumerables mitos y supersticiones hasta ahora dominantes en torno al comunismo, “enigma de la historia por fin desvelado”.

 

 

Que los “barbudos” hayan sido y sean las figuras representativas de los movimientos cubanos asociados a aquellos que han estremecido hasta sus fundamentos el orden tradicional en Asia y África, es sólo en apariencia.

Su acto común es la lucha violenta contra el imperialismo y los grandes monopolios. Sólo que en el caso de los países afro-asiáticos la lucha por la independencia nacional que apunta hacia la constitución de Estados unitarios (dirigida contra las potencias coloniales, contra el yugo financiero del capitalismo imperialista) encierra un aspecto de lucha más amplio, más fundamental, contra estructuras tradicionales, feudales o para-feudales. En Cuba, y en general en América Latina, bien que a niveles diferentes, el capitalismo ha sido importado hace ya varias décadas desde Estados Unidos y otros países capitalistas, y, la economia interna presente, su estructura fundamental, mucho tiempo ha que es burguesa, es decir, se apoya sobre un proletariado numeroso y superexplotado.

En este último caso, el objetivo de la “revolución” anti-colonial reside en el esfuerzo de la joven burguesía indígena (1) de liberarse de la sujeción al capital financiero extranjero (a la sombra del cual esta creció) o, según el caso, de establecer con este último una relación de co-participación en los beneficios que genera la explotación de los recursos locales, utilizando para sus fines el empuje de la rebelión de masas proletarias y semiproletarias, canalizándolo hacia el objetivo nacionalista, impidiendo toda posibilidad de orientación social-revolucionaria, convirtiéndola en trampolín para su propio afianzamiento en la dirección del Estado. Los movimientos y regímenes que surgen en estas áreas – aquí, el ejemplo cubano proporciona el modelo más “puro” –, se presentan como violentamente nacionalistas al exterior y reformistas al interior. En lo externo, su función histórica será la de generar rupturas de los equilibrios imperialistas, lo que puede en efecto provocar, y provoca, crisis de prestigio y serias dificultades económicas en los grandes centros de la piratería buguesa (Estados Unidos, en particular). El violento estallido que esto produce no puede dejar “indiferente” al proletariado mundial y al partido revolucionario comunista. Al interior, ejercen una acción de freno sobre los contrastes sociales. Por consiguiente, el problema de un apoyo armado a los partidos nacionalistas por parte del proletariado internacional e indígena ya no se plantea, en virtud de que el problema de “empujar la rueda de la historia hacia adelante” no existe, puesto que en esta zona no hay estructuras pre-capitalistas residuales qué destruir [o que no perturban la hegemonía del capitalismo, NdR] (2). En cambio, se plantea el problema de la lucha abierta del proletariado por la conquista del poder, no sin antes denunciar los objetivos burgueses reformistas de estos partidos, así como el de provocar la separación de la clase obrera de los partidos y regímenes interclasistas, y proclamar al mismo tiempo la lucha abierta del proletariado por la conquista del poder.

En el caso particular de Cuba, el proletariado revolucionario puede valorar la tunda propinada tanto a los mastodontes azucareros y petroleros americanos, como a los gobiernos que han intervenido en nombre de la “libertad” y de la “autodeterminación” de los pueblos, así como el desenmascaramiento de estas falsas banderas ideológicas; pero debe burlarse y combatir la pretensión castrista de haber realizado una “revolución social” y, peor todavía, de haber construido de golpe y porrazo una “república socialista” con la bendición, como se debe, de ese otro centro mundial de negocios: el Kremlin.

Los estalino-kruchevianos – representantes comerciales de regímenes bautizados progresistas e incluso socialistas – no son los únicos en creer y difundir el mito de la Cuba socialista, lo que entre paréntesis aporta agua al molino de los burgueses en penuria de radicalismo que predican la posibilidad de la “revolución” social sin partido de clase y, por ende, sin marxismo. Estos son ayudados por los nacional-comunistas al estilo de Tito y por aquellos que – para desgracia del gran revolucionario ruso – se proclaman trotskistas.

 

SOCIALISMOS PREFABRICADOS

 

Sin embargo, la cara de la “revolución social” cubana aparece claramente no sólo a través de las declaraciones, incluso las más recientes, de Castro y de los Padres del Kremlin, sino también a través de los análisis que grupos cripto-estalinistas hacen de estas declaraciones. En su número de diciembre de 1959, la revista «Cahiers Internacionaux» definía la “revolución” castrista con mucha satisfacción y de la manera siguiente: «Una revolución que, en el periodo histórico actual, es respetuosa de la propiedad privada, no pretende romper el cuadro del capitalismo nacional (se trataría más bien de desarrollarlo), sino del capitalismo financiero monopolista extranjero. Una revolución que puede seguir una vía pacífica en el cuadro de la legalidad constitucional…., etc.”; y, en el número de febrero de 1961: «La Revolución cubana ha nacido “afeitada”. La solidaridad y la abnegación de su pueblo, el aislamiento, la bancarrota política y la objeción moral de sus adversarios, han salvado al país del caos administrativo y de agitaciones económicas que hubiesen abierto el camino a una larga y destructora guerra civil [estas gentes desprecian la guerra civil y sus “riesgos”, sobre todo, NdR]». El respeto de la propiedad privada se ha convertido en el centro de las declaraciones y actos del gobierno del gran Barbudo, incluso luego de los acontecimientos estridentes en que los Estados Unidos fueron vergonzosamente arrojados al mar. En un primer momento el movimiento castrista fue visto favorablemente por la Casa Blanca y el Pentágono, a causa de su oposición al régimen corrompido de Batista. No es sino a partir de la violación de los sagrados derechos de la propiedad de algunos ciudadanos norteamericanos que Washington comenzó a considerarlo como revolucionario. Y lo termina relegando al mundo de los herejes cuando, ante sus represalias, el régimen castrista decide alinearse con el bloque comunista, al menos en el dominio comercial y en el de la maniobra diplomática. Las bendiciones de la jerarquía católica no faltarán en el nacimiento de la “nueva sociedad” cubana; así como no faltan las proclamaciones filo-barbudas de la parte de economistas y sociólogos americanos, no obstante, firmes adversarios del marxismo. Más adelante veremos la realidad de la transformación económica iniciada por Castro. Por el momento, lo indicado es suficiente para desmentir su carácter socialista.

 

LIBERTAD MADE IN U.S.A

 

A fin de comprender su evolución, es preciso indicar – aunque sea de manera somera – los puntos fundamentales de la evolución de la isla, desde su independencia de España (realizada con la ayuda de los Estados Unidos) hasta hoy.

Es a partir de 1898 que pueden aplicarse a Cuba, y a la mayoría de los países latinoamericanos, las palabras de Lenin en su folleto “Imperialismo, estadio superior del capitalismo“: «Para esta época son típicos no sólo los dos grupos fundamentales de países: los que poseen colonias y los países coloniales, sino también las formas variadas de países dependientes políticamente independientes, desde un punto de vista formal, pero, en realidad, envueltos por las redes de la dependencia financiera y diplomática. Una de estas formas, la semi-colonia, la hemos indicado ya antes. Modelo de otra forma es, por ejemplo, la Argentina. Lenin citaba a Schulze – Gaevernitz en su obra sobre el imperialismo británico (Leipzig, 1906): “La América del Sur, y sobre todo la Argentina, dice, se halla en una situación tal de dependencia financiera respecto de Londres, que se la debe calificar de colonia comercial inglesa“». Del mismo modo podemos decir que desde 1898, Cuba es una dependencia comercial de Estados Unidos, los mismos que le habían facilitado el acceso a la independencia política.

Es bueno notar, sin embargo, que la intervención de las tropas U.S.A. contra España se puso en marcha después que la rebelión nacional cubana hubiera logrado prácticamente la victoria sobre los españoles. Como quiera que fuera, las tropas americanas que habían desembarcado en La Habana permanecerán por 4 años. Pero, desde 1901, entre las convenciones establecidas entre el gobierno cubano y Washington se acordó el establecimiento de un régimen preferencial de aduanas para las mercancías y los capitales americanos a su entrada en Cuba, así como concesiones y precios especiales para la tierra. Cuba renunciaba, además, al derecho (¡vaya independencia política!) de firmar tratados comerciales o de adquirir deudas con otros países que no fueran los Estados Unidos. El resultado fue claro: las inversiones americanas en Cuba se elevarán, en 1929, a cerca de un billón de dólares (en 1958 todavía eran de 850 millones); mientras que el mismo año cerca del 70% de las exportaciones cubanas se dirigían hacia U.S.A y 65% de las importaciones de Cuba provenían de Estados Unidos. A propósito de inversiones, debemos notar que la cifra de 1958 (850 millones de dólares) es la más importante de todas las exportaciones de capitales realizadas en el mundo por los Estados Unidos ( exceptuando los programas militares). Entre 1901 y 1933, la isla casi entera (90% de sus tierras cultivables) se convierten en propiedad de sociedades americanas alquiladas a largo plazo. El resto es hipotecado a favor de bancos y acreedores americanos. Tras el azúcar, vendrá el tabaco, además de todos los bancos, ferrocarriles, transporte urbano, electricidad, correos y otros servicios públicos: todo pasará a manos de capitales U.S.A, sin olvidar los yacimientos petroleros y la explotación minera. Las firmas norteamericanas más importantes se encontraban todas prácticamente representadas en Cuba, país que, durante casi medio siglo, se convierte así en el terreno de elección del imperialismo yanqui.

En 1958, Cuba alcanzaba la cifra de alrededor de 5.800.000 toneladas de azúcar, lo que representaba el 90% de la producción mundial y la casi totalidad de las necesidades comercializables. Desde1895 hasta 1900, la producción de azúcar de caña alcanza un millón de toneladas, pero, para 1925, luego de un importante impulso de los capitales norteamericanos que tenían predilección por este tipo de inversiones, la producción llega a 5 millones de toneladas. Simultáneamente, la proporción de tierras consagradas a las plantaciones de caña de azúcar llega rápidamente a casi 70% de las tierras cultivables, empleando el 60% de la mano de obra total.

El azúcar refinado, que representa el 80% del valor de las exportaciones cubanas, es producido en fábricas, 40% de ellas pertenecientes a propietarios norteamericanos, que tratan casi la mitad de la cosecha, mientras que el resto de propietarios cubanos posee 120 establecimientos que se atribuyen el resto de la capacidad productiva.

Todo el mundo sabe que el dominio del capital financiero americano ha tenido por efecto aumentar a gran escala el monocultivo de la caña de azúcar y el tabaco. Este monocultivo ha traído en consecuencia un incremento de la propiedad terrateniente privada, la expropiación y, por ende, la pauperización de los pequeños agricultores; acrecentando la vulnerabilidad de la economía indígena (dependiente de las vicisitudes del mercado mundial) a las crisis; aumentando las posibilidades de hambruna, al punto de nombrar a Cuba como uno de los más grandes centros de la “economía del hambre”. Basta con indicar que el arroz, elemento esencial de la alimentación cubana, antes cultivado a vasta escala, ahora debe ser importado casi totalmente; lo que acarrea un gasto de 20 millones de dólares anuales. Dependencia económica y política, fragilidad de las estructuras productoras, proletarización, hambre y miseria crónicas, y, sobre esta base, la sucesión de gobiernos ultra-corrompidos, representando a la vez los intereses del gran capital extranjero y de la propiedad aristocrática cubana; este es el balance de sesenta años de independencia bajo el ala protectora de la piratería yanqui.

 

IMPORTANCIA DEL PROLETARIADO Y SUBPROLETARIADO

 

Este capitalismo monstruoso de grandes terratenientes, injertado a un régimen semi-esclavista, engendró en Cuba un proletariado y subproletariado numeroso y superexplotado, viviendo en una espantosa indigencia.

De una población activa de alrededor de 2 millones de individuos, un millón y medio estaba constituido por asalariados puros, de los cuales más de 800 mil pertenecen al campo. Las clase medias, compuestas por empleados, artesanos y elementos de profesiones liberales no representan más de medio millón. A la importante proletarización de la población cubana se agrega el fenómeno del urbanismo. De un total de 6.200.000 de habitantes, por lo menos un tercio se concentra en 9 ciudades que medio viven gracias a la actividad portuaria, refinerías, turismo, pequeños tráfico con diversas fortunas (y si es necesario, el contrabando) y gracias a los “servicios” que reclaman los barcos extranjeros y la base americana de Guantánamo. 500.000 obreros agrícolas dependen de la industria azucarera que los emplea solo 4 meses por años, el tiempo de la cosecha. El paro se encuentra entre 15 y 20% de la mano de obra total. Con la importancia de las tradiciones anarco-sindicalistas, el rápido control capitalista de la economia cubana tuvo como resultado de provocar un reagrupamiento de asalariados en organizaciones sindicales: más de un tercio de los proletarios agrícolas o urbanos están sindicalizados. Solamente unos pocos negros y los “guajiros” (de los que hablaremos más abajo) rechazan inscribirse.

No es dificil comprender cuál era el potencial revolucionario de esta masa de sin-reservas. Sin embargo, cuando las masas campesinas y obreras irrumpen en La Habana manifestando contra el gobierno de Batista, el “Movimiento 26 de Julio” (2) se había ya preparado para ofrecerles el poder bajo la forma de una integración a un gobierno de Frente Popular, con objetivos puramente burgueses de democracia e independencia nacional, sostenido por elementos radicales (estudiantes, intelectuales, pequeños y medianos burgueses del campo y la ciudad). Había que “evitar el caos” a todo precio, es decir, impedir que las masas proletarias salieran del cuadro legal: es así como se les conduce hacia… el socialismo.

 

LOS GUAJIROS

 

Los guajiros son los descendientes de los primeros colonos españoles que no recibieron la tierra necesaria para prosperar. La mayor parte son iletrados, propietarios miserables o campesinos-aparceros, ahora agrupados en asociaciones de pequeños propietarios y de granjeros, asociaciones creadas por los “revolucionarios” cubanos; tienen así voz preponderante no sólo en las decisiones que tienen que ver con la reforma agraria, sino también en la selección de los cultivos industriales del azúcar, tabaco, etc… pero, sus opiniones y decisiones son inspiradas por su voluntad de escapar a la proletarización a las que los condena la concentración industrial de las tierras, que los lleva al endeudamiento progresivo. Es, por tanto, un elemento de lo más reaccionario puesto que, bajo el pretexto de diversificación de los cultivos, orienta la reforma agraria hacia una extrema parcelación de la tierra. Si bien arrancar a Cuba del monstruoso sometimiento a la monocultura era una medida que se imponía, dividir el suelo en pequeñas parcelas privadas es un objetivo pequeño-burgués y anti-proletario que pesará sobre el desarrollo del movimiento cubano.

 

EL CASTRISMO

 

Arrestado luego de la tentativa de julio de 1953, durante su proceso, Castro basó su defensa en la constitución de 1940 que reconocía el derecho a la revuelta, citando ejemplos de revoluciones modernas anti-feudales, así como las declaraciones de los Derechos Humanos y de la Independencia de Estados Unidos. En su defensa, que hoy [estamos en 1963, NdR] se le puede considerar como su programa, incluye la restauración de las libertades publicas y de la democracia política. Desde el punto de vista económico, reivindica la atribución de las tierras a los pequeños granjeros, la propiedad no hipotecable, no transferible, la nacionalización de los servicios públicos y la restitución al pueblo de las tasas telefónicas o telegráficas percibidas indebidamente. En cuanto a los trabajadores, Castro proponía el derecho a repartirse hasta el 30% de las ganancias de todas las empresas industriales, mineras y comerciales, incluidas las fabricas azucareras.

Tomando el poder en enero de 1959, ¿qué es lo primero que Fidel ataca y a qué ritmo? Reducir el arriendo, aumentar los salarios más bajos, atacar el problema crónico del paro, deben necesariamente ser las primeras acciones en un país de América central, donde las dictaduras policiales reinan desde 1930, su misma burguesía nacional es débil, la base rebelde descansa en los campesinos sin tierras, en fin, una parte de las pequeñas empresas industriales y comerciales está arruinada debido a la enorme concentración financiera de los Estados Unidos. En el dominio agrario, la tierra se divide por parcelas que son entregadas a familias y granjeros, mientras que se establecen cooperativas de producción en las regiones donde se cultiva la caña de azúcar.

Pero, el simple hecho de introducir tales medidas en el paraíso de las inversiones americanas significa atacar a los Estados Unidos. Después que el estadio de amenazas fue sobrepasado, al engranaje de medidas de extorsión de parte de Washington se puso en marcha contra el gobierno cubano que podrá responder de manera más eficaz que en Guatemala u otras repúblicas sudamericanas que se han sublevado contra los USA, puesto que ha “afeitado” preventivamente su revolución, presentándose como el dirigente de un movimiento popular en que el proletariado es ahogado en la masa campesina que reclama tierra y, como lo indica la revista «Cahiers Internationaux», «la estabilidad del empleo, condiciones de trabajo más humanas y salarios equitativos».

En los primeros meses de 1960, en respuesta a los ataques americanos contra Cuba, además de los complejos azucareros, el gobierno de Castro arranca primero el control, y nacionaliza después, las propiedades extranjeras, americanas principalmente, como el caso de las refinerías de petróleo, controladas por sociedades americanas que rechazaban procesar el petróleo venido de la Unión Soviética. En mayo de 1960, sobre 1.620.000 hs de tierra consagradas a la caña de azúcar, cerca de 1 millón pasan al control del gobierno cubano. La mitad quedará reservada al cultivo de la caña de azúcar, el resto será utilizado para otras especies vegetales. La gestión directa del gobierno central intervendrá en 230 mil, de las 400 mil explotaciones agrícolas controladas ahora por el gobierno cubano. La expropiación pura y simple no tocará sino al 10% del total encuestado. Por la sola compra de 350 explotaciones serán reembolsados cerca de 8 millones de dólares, ¾ en bonos del tesoro a 20 años (valor basado en el impuesto hipotecario utilizado para las pequeñas parcelas). En líneas generales, las expropiaciones golpearán, además de los monopolios americanos, a los terratenientes que habían apoyado a Batista, las empresas donde los conflictos laborales habían sido recientemente frecuentes. Hasta aquí, solo las compañías mineras de capital U.S no fueron tocadas. Sabemos además (y esto ha sido repetido últimamente muchas veces) que la “reforma agraria” no toca las propiedades de más de 400 hectáreas. Esta es incluso más tímida que la practicada por Nasser, sin contar que la misma deja en pie a las empresas con cierta eficiencia.

El gobierno lanza un programa de industrialización; problema urgente en todas las repúblicas latinoamericanas, caracterizadas por un desarrollo anormal y repleto de desequilibrios de la economía capitalista que desarrolla una o solamente algunas ramas de industrias ligadas a la explotación de los recursos naturales, sacrificando o asfixiando las otras; este problema es tanto más urgente cuanto reina, de manera crónica, un desempleo total o parcial. Pero para que tales planes puedan realizarse – en el cuadro de una “revolución” radical-burguesa – supone la “ayuda” nada “graciosa” de la gran finanza extranjera. Es por ello que, dado que la deuda exterior de Cuba había aumentado alrededor de 80 millones de dólares US (a la huida de Batista, ascendía a 1,5 billones de dólares) y con las existencias de azúcar no vendida de la cosecha de 1959 que rondaban el millón de toneladas, no queda más que darle la bienvenida, primero, a compradores neutros y, luego, a rusos o chinos u otros demócrata-populares. En un comienzo, los rusos compran 1.700.000 toneladas, y después 345.000 t. Qué ganga (en la ONU Fidel Castro cae en los brazos de Kruchev); pero a qué precio? ¿Por lo menos al mismo precio de los Estados Unidos? En absoluto. Los americanos garantizaban la compra de 3 millones de toneladas de azúcar, a precios medios de 1957, es decir, a 5 céntimos la libra. Pero su cotización internacional había caído a 2,78 céntimos la libra, los rusos ¡hicieron que su nuevo amigo yanqui aprovechara el precio del mercado mundial! El resto es historia reciente. En todo caso, el choque violento contra los U.S.A y la pantomima de proclamación de “república socialista” no han cambiado en nada los caracteres fundamentales de un régimen interclasista, democrático-radical, y nacional-estatista.

 

EL ESTALINO-KRUCHEVISMO

 

Se puede preguntar cuál ha sido el rol que ha podido jugar el partido comunista cubano en los acontecimientos que llevaron al triunfo del “Movimiento 26 de julio”.

El P.C nació en la provincia de Oriente en 1919, y fue puesto fuera de la ley por Machado, primer dictador cubano puesto por los U.S.A. Forzado a la clandestinidad y, a partir del estalinismo que ya reinaba en la URSS, convertido en agencia de la política exterior soviética, se embarca en aventuras similares a las del P.C chino.

1933 marca tanto la llegada de Hitler al poder y los inicios de la política anti-fascista de Stalin, como el reconocimiento de la Unión Soviética por parte de Roosevelt, entonces presidente de los Estados Unidos. En el curso de las negociaciones que concluirán en este reconocimiento, uno de los servicios ofrecidos por Stalin a Roosevelt fue el de frenar la agitación revolucionaria que se encontraba en plena ebullición en Cuba: los trabajadores se apoderan de las fabricas y proceden a la formación de Soviets locales. Además del completo silencio observado por Moscú sobre estos eventos; de esta forma la política de no-intervención de la central comunista saboteó abiertamente los esfuerzos del proletariado cubano. En los años que preceden a la segunda guerra mundial, y especialmente hacia 1938, prosiguiendo la línea de Frente Popular, el Pleno del Comité Central del Partido Comunista cubano decide incluso ¡«adoptar una actitud positiva hacia el coronel Batista, puesto que este ha cesado de ser el centro de la reacción y ahora profesa la democracia»! Cortesía que Fulgencio Batista devuelve legalizando al P.C cubano. De esta manera durante 6 años (1938-1944), hasta la caza de brujas desencadenada en los USA y el comienzo de la guerra fría, el P.C cubano colaboró con los diversos gobiernos fantoches de Batista y con las coaliciones electorales organizadas desde Estados Unidos. Incluso, al parecer el Partido Comunista cubano utilizó su influencia en los sindicatos para impedirles pasar a la acción o, donde este fuera posible, hacerlos pasar bajo el control del gobierno. En todo caso, los comunistas jamás aportarán la menor ayuda al “Movimiento 26 de julio” de F. Castro; todo lo contrario, lo atacarán incluso en momentos en que reinaba el terror de Batista. Hoy [septiembre de 1961, NdR], bajo el nombre de Partido Socialista Popular (desde 1944), los comunistas reafirman su apoyo al programa de F. Castro, al mismo tiempo que considera que las medidas ya tomadas, sin constituir medidas socialistas, ¡conducen a este!

 

¡AMÉRICA, AQUÍ ESTÁ TU ARGELIA!

 

En la dominación del mundo, la majestuosa y orgullosa América – en el curso de los primeros años del siglo XX – ha reemplazado a la espléndida y pérfida Albión. Desde el fin del primer conflicto mundial, Lenin y Trotsky ponían en evidencia el nuevo domicilio del bastión de la contrarrevolución. El monstruo de la dominación capitalista había cambiado de nombre, la estrategia proletaria continuaba siendo la misma. A finales del siglo XIX, ningún movimiento socialista podía tener éxito si la lucha proletaria no lograba abatir la potencia británica; así como hoy la revolución comunista no podrá triunfar sin la destrucción de la potencia americana por parte del proletariado revolucionario.

Con el fin de evitar las repercusiones que los movimientos revolucionarios pudieran tener en su proletariado, Inglaterra tenía interés en mantener el equilibrio europeo. Esta procedió a comprar a sus proletarios por una cifra ínfima, asociándolos a la percepción de las superganancias que provenían de la explotación del mundo entero. Para mantener la paz social en Europa, esta encontraba un aliado natural en la Rusia zarista que temía dos revoluciones, la burguesa y la proletaria. Estas dos potencias que se hacen la competencia en Asia y Medio-Oriente (la famosa cuestión oriental, cuestión colonial) trataban todavía de limitar las consecuencias de sus conflictos, siempre optando en ultima instancia por un status-quo, por miedo a que el desequilibrio provocado por el avance de una sobre la otra favoreciera la aparición de otra potencia que ambas odiaban y que ya las había hecho temblar: la revolución.

Hoy los Estados Unidos han remplazado a Inglaterra; también ellos han encontrado un aliado en Rusia que de zarista se ha vuelto soviética, disfrazada con la máscara de la revolución. Su enemigo común es el mismo: la revolución comunista que ha aumentado su potencia desde hace un siglo, puesto que para el mundo entero es la que está “en vigor”.

El Zar de todas las Rusias consideraba que si Su Majestad británica deseaba bien aliarse con él, ninguna potencia podría condenar la política que ambos preconizarían. Del mismo modo, hoy, Kruchev considera que la suerte del mundo depende de la alianza de U.R.S.S – U.S.A. Para que esto sea posible, se deben eliminar las otras potencias (Francia, Inglaterra en particular). Es por esto que la famosa reunión de la Cumbre de los Cuatro Grandes fue transformada en “G-2”. Y, con el fin de mantener el statu-quo, el joven capitalismo del Este se alía al de la República Federal que llegaba a su madurez.

La “revolución cubana” ilustra claramente todo esto; lo mismo se repite en otras zonas del mundo: Laos, Congo, y de manera solapada, en Argelia.

La revolución ha sido truncada en el área europea (Rusia comprendida) y en América del Norte. La onda revolucionaria burguesa que, después de 1945, se había desencadenado en Asia, y extendido, a partir de 1950, hacia África, se amortiza y muere una vez cumplido su rol: la instauración de Estados nacionales. A partir de allí otro protagonista aparece en estas dos últimas áreas: el proletariado y, con él, la revolución comunista. En consecuencia, a partir de ahora, toda sacudida en el subsuelo económico puede provocar la acción autónoma del proletariado en cualquiera de esas áreas, y, también, en las viejas metrópolis capitalistas; por consiguiente, para mantener al globo en los límites de la paz social – a fin de que el capital pueda reproducirse libremente – la nueva Santa Alianza (realizada en Viena, como su abuela hace más de un siglo) entre la virgen rusa y el alcahuete americano es necesaria para hacer frente a la revolución.

Pero hay zonas del planeta en que la necesidad de revolución es crónica, tal es el caso de América central y latina. ¿Lograrán los Estados Unidos, ahora con la ayuda de su aliado soviético, canalizar el desarrollo de este continente y dominar al proletariado? Los hechos ocurridos en Cuba prueban su dificultad. Todo este continente juega, en efecto, el rol que juega Argelia con respecto a Francia. Es sobre todo allí que los capitalistas estadounidenses extraen sus enormes beneficios, una parte de los cuales sirve para “comprar” a la clase obrera de su país. Estos países constituyen el plato de entremés de su hegemonía mundial.

¿Es eterna la paz social, tal como quisieran hacernos creer los teóricos del Welfare, del capitalismo popular, del marginalismo, etc? No. Tampoco el capitalismo. La sacudida que despertará al proletariado norteamericano podría muy bien venir de América Latina. En efecto, poner en entredicho el poder del capital financiero no podrá dejar de tener repercusiones en los Estados Unidos. Los campeones del anticolonialismo clásico se verán bien obligados a reconocer que el límite de la potencia norteña se inscribe en el subcontinente, que los datos de su caída se preparan allí, porque en compensación a la feroz explotación que habrá infligido, tarde o temprano, la revolución le llegará. La orgullosa América deberá a su vez admitir que en su casa también se plantea un problema social y por la misma razón proclamará su fracaso, ante la imposibilidad de aburguesar al proletariado, garantizándole una seguridad, aunque fuese al precio de la explotación del resto del mundo.

En Cuba – así como en los otros países de América latina y de la Argelia de mañana –, el proletariado autóctono dominará la escena política. Una vez más la burguesía, como un aprendiz de brujo, no logrará jamás contener las fuerzas que, voluntariamente o no, habrá desencadenado. Entonces, el Mito del “socialismo” de Cuba – socialismo concedido por arriba y compatible con la propiedad privada, la producción mercantil y el salario –, socialismo que no es más que un disfraz bufón del capitalismo que no puede sobrevivir sino negando su propia existencia – se desvanecerá. ¿Es todo? No, ello tendrá como consecuencia provocar la separación de la clase obrera estadounidense de su burguesía. Es entonces que se podrá plantear el problema del vínculo entre el proletariado del norte y el proletariado del sur, para la preparación del asalto a la ciudadela del capitalismo mundial. ¡Entonces, orgullosa y potente América, tu hora habrá llegado!

 

 

(1) Para ahondar sobre la cuestión de las relaciones de las jóvenes burguesías con las antiguas potencias tutelares, los lectores pueden remitirse a nuestra revista en lengua española: El Programa Comunista, n°27, enero-abril de 1981, § El cierre de la fase revolucionaria burguesa en el “Tercer Mundo”.

(2) Nota de la redacción: En la época de escribir este artículo, en América Latina, fuera del desarrollo propiamente capitalista, en formas esporádicas y localizadas, todavía existían o persistían economías y relaciones pre-capitalistas. Pero estas eran las “minucias” que el mismo Marx apartaba para el análisis del capitalismo “abstracto”…

(3) El nombre de “Movimiento 26 de Julio” viene de la primera acción de Fidel Castro en 1953, cuando una columna de 200 de sus compañeros se apoderó de una estación de radio en Moncada – Santiago de Cuba.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

CONFESIONES SOBRE CUBA: POR  PEDRO  MEJIA CARRANZA.

 

A mediados de la década de los años 70 yo pertenecía a una organización guerrillera de Guatemala. Estábamos influenciados por el pensamiento de León Trotsky. Permanecimos en beligerancia varios años hasta que fui herido en un encuentro con una patrulla de la Policía Nacional. La bala de un revólver calibre 38 me taladró el riñón izquierdo. Dos médicos de nuestra organización me salvaron la vida a duras penas, y siendo el caso  grave me llevaron a un hospital de urgencia, atendido por unos camaradas de la Universidad de la capital. Ahí me recuperé un poco, pero como mi caso se complicó la organización decidió enviarme a curar en Cuba, a donde llegué vía México, con visa de la embajada.

En La Habana permanecí  tres semanas en el Hospital “Calixto García” de El Vedado. No me quejo de la atención que ahí recibí porque fue óptima. Al ser dado de alta pasé a depender para mi sobrevivencia en ese país de las autoridades del Ministerio del Interior, que son las que dominan toda la vida interna en este país. Me alojaron en un hotel ubicado en La Rampa, a pocas cuadras del “Habana Libre” y de la heladería  Copelia, y me dieron trabajo como profesor de literatura en un Pre-universitario en Marianao.  Ahí trabajé hasta Agosto de 1978 en que salí para México. En total permanecí en La Habana catorce meses

 

 

Nunca había estado en un país socialista y yo tenía idealizadas las cosas en este punto. Entendía que eran países en donde regía otro tipo de democracia: una democracia directa, popular y obrera. Ubicaba a Fidel como un líder revolucionario del pueblo y no como un dictador. Pero comencé a estrellarme contra la realidad al ver cómo eran las cosas de la vida real, cotidiana, en ese país a donde llegué enfermo pero ilusionado.

 

Para comenzar me fui dando cuenta de que en la práctica no existía ninguna clase de democracia política. Había cualquier cosa menos democracia. Y no me refiero a la democracia burguesa, que encandila a las masas, haciéndoles creer que el acto de sufragar, de elegir a un mandatario o representante (que siempre son defensores del statu quo) es el non plus ultra de la democracia. No. Me refiero a que yo concebía que las cosas eran  consultadas a las masas y que estas decidían por mayoría lo que se tenía que hacer. Era una idea muy vaga la que tenía sobre esto, pero me esforzaba por entender cómo sería  el funcionamiento de la democracia socialista. Y con esto en la cabeza, empecé a escudriñar y a palpar cotidianamente el hecho concreto de que en Cuba regía, para enorme sorpresa mía, un gobierno totalmente vertical, absolutamente antidemocrático, autoritario y represivo. No hay participación popular en las decisiones. Para nada. Todo viene canalizado burocráticamente, desde arriba. Los dirigentes medios y bajos están acostumbrados a obedecer y su papel es solo el de intermediarios entre quienes ordenan desde lo alto y quienes obedecen abajo. Me tomó tiempo entender, asimilar, esta clase de estructura, porque era todo lo contrario de lo que yo había imaginado. Fue traumático encontrar  que es un país prisionero del  miedo.

 

Encontré que en Cuba no regía la democracia popular, de las masas, sino una obediencia absoluta, ciega y burocrática, a las órdenes de la cúpula. Y, lo peor, es que estaba prohibido adoptar una actitud crítica ante esto, ni ante nada. Toda actitud crítica era tachada de contrarrevolucionaria. Estaba penalizada. Aquel compañero rezongón que no se resignaba a aceptar pasivamente una disposición que le parecía incorrecta,  corría el peligro de  recibir una sanción drástica.  El “aparato” no admitía ninguna polémica. Simplemente cada orden debía ser obedecida ciegamente. Conocí trabajadores cubanos despedidos de su trabajo luego de haber pasado en la prisión una temporada por haber cometido el delito de disentir. Sin trabajo, debían “resolver” la manera de sobrevivir. Se profesionalizaban en el  mercado negro que por otro lado era practicado por todo el mundo. El que tenía parientes pudientes en Miami, que podían mandarle dólares, se salvaba. Ese estaba bien.

 

Me chocó darme cuenta de que el mercantilismo no se había erradicado en absoluto de la isla. Como antiguo militante político revolucionario, con mis camaradas, en mi país, habíamos siempre combatido las valoraciones  burguesas, la mentalidad burguesa de rendir culto a las cosas, a los valores materiales. Habíamos  tratado de construir una mentalidad opuesta al culto del dinero, de la riqueza. Luchábamos por una sociedad  justa, humanista, desembarazada  del materialismo capitalista que se basa en  “tanto tienes, tanto vales”. Pero encontré que en Cuba regía precisamente esa mentalidad. La gente tenía muchas necesidades materiales. Había escasez de muchos productos. Y  una cajetilla de cigarrillos nacionales o extranjeros tenía en ese ambiente un enorme valor de cambio. Habían mujeres que se entregaban a cualquier persona por media docena de cigarrillos. Estos podían ser intercambiados en el mercado negro por comida o ropa. Lo importante era sobrevivir, “echarpalante”. Pero esto no era lo peor. Como extranjero, tenía relación cercana con los militares cubanos. Y pronto me di cuenta de las diferencias de ingresos que hay entre ellos y el resto del pueblo. No solo eso. Comían productos soviéticos inalcanzables para el pueblo. Se decía que la leche, la carne y los huevos estaban racionados, para dar preferencia a mujeres embarazadas, niños y ancianos. Pero esto no era cierto. Los militares tenían a su disposición no solo estos productos sino también abundancia de frutas, que el pueblo nunca las consumía. Solo las veía en las películas. Además, observé que los militares andaban todos en unos autos Alfa Romeo que Fidel había ordenado traer  cientos, o quizás miles, de Italia, años atrás. El transporte era difícil para la gente común y corriente que tenía que embarcarse en buses (guaguas) que se repletaban. Pero los militares se daban el lujo de pasear acompañados de mujeres por las calles de La Habana en sus automóviles, tan cómodos. Luego supe que había una situación interesante, valorable tan solo desde el punto de vista de “tanto tienes, tanto vales”.  El mayor éxito material y social para una mujer cubana era ser la amante de un militar (en Cuba les llaman “pinchos”). Siéndolo, aseguraba su existencia. Tenía acceso a que su novio o amante oficial del ejército le ubicara en un cómodo departamento o en una casa. Y ya no necesitaría de la libreta de abastecimiento para alimentarse, sino que le llevarían diariamente la comida especial en viandas a su casa. Ascendía de categoría, cambiaba de “status”. Me dijeron que habían altos jefes que tenían más de dos amantes instaladas de este modo.

 

Conocí a una pareja. Vivían por la playa del Naútico, en Marianao, cerca del reparto Siboney,  en una habitación  de 20 metros cuadrados, con baño propio. Un día  se le cayó a mi amigo el martillo sobre el lavabo y este se rompió. Mi novia era amiga de la esposa de él. Dos semanas después llegué de visita y vi un milagro: habían instalado un lavabo nuevo. Me sorprendí, pues sabía que esto era literalmente imposible en Cuba para cualquier persona común y corriente. Mi novia me hizo una seña, y después me explicó. La esposa de mi amigo le había confesado que todo lo que hizo fue  llamar a un ex novio suyo que era oficial del ejército.  Este le había propuesto ir a la cama, y ella había aceptado, a condición de que le consiguiera un lavabo. Y lo logró. A mi novia le había dicho, muy satisfecha:”Solo tuve que acostarme con él  una vez”. Ojalá este caso sirva para que quienes leen esto se hagan una idea de  que la realidad cotidiana de Cuba no está basada en principios revolucionarios ni nada parecido. Ahí rige algo que encontré inesperadamente prosaico. A esta realidad la propaganda se encarga de ocultar y barnizar para hablar de un “paraíso socialista”  que por más que me esforcé en localizarlo, no lo encontré. La propaganda del gobierno de Fidel sublimiza y mistifica todo. Y  lo cierto es que el régimen castrista tiene miedo de que se sepa la verdad: como oí a alguien decir en México, Cuba es un país “social-fascista”.

 

Tuve otra pareja de amigos cubanos. Vivían en el suburbio de Santa Fe, a orillas del mar. El esposo de ella se había ido a los USA pero ella prefirió quedarse por sus padres. Y  vivía con sus tres hijos y su nuevo esposo en su  antigua casa de cemento de dos plantas. Era una villa pequeña.  Tenían casados ya 10 años, y dos hijos comunes. Su esposo trabajaba en el mismo Pre-universitario que yo y nos hicimos amigos. Empezamos a tenernos confianza y pasamos a tocar algunos temas “prohibidos”. El vivía con resignación en Cuba. Era un hombre de izquierda. Tenía una excelente cultura política. Pero reflexionaba con pesimismo: “aquí lo que hay es una dictadura fascista”. Y luego siempre me advertía:”cuidado le cuentas a mi mujer que dije estas cosas, es peligroso, puedo caer preso”. Su mujer era una persona decente, ama de casa, y tenían una buena relación de pareja. Pero él se cuidaba hasta de ella. Esto fue una constante que encontré en mi relación con personas de La Habana. A solas, caminando conmigo por las calles, se desahogaban. Hablaban  sin miedo. Me hacían confidencias. Pero si nos encontrábamos en el camino con otro amigo, cambiaban de tema enseguida. A veces el otro también me había hecho confidencias similares. Pero rehusaban hablar el uno delante del otro, por precaución. Bromeando a veces en reuniones la gente soltaba  alguna frase muy cáustica,  y todo el mundo se reía y luego cambiaban totalmente de tema, instantáneamente. Siempre el miedo era que “podía ser oído por alguien de la Seguridad del Estado”, el G-2. Solo  oir el nombre de esta entidad  hacía temblar a la gente.

 

Me chocó una vez enterarme de la manipulación burocrática de las masas. Iba a visitar Cuba un dignatario extranjero y llegó una  nota de la Central de Trabajadores. La misma ordenaba que nuestro colectivo de trabajo debía ubicarse  de tal a tal hora en  la quinta avenida y la calle 54, hasta que la comitiva oficial haya pasado por ahí. Se tomaría lista dos veces a los asistentes en ese lugar y a los ausentes se les descontaría una semana de salario. Con ese tipo de presión, era fácil llenar las calles con gente que iba obligada a mostrar  “su apoyo espontáneo al régimen de Fidel”. De regreso en mi país, con mis camaradas, no me creían…

 

La escasez de productos, sobre todo alimenticios, y en general, hacía que algunas mujeres buscaran hacer contacto con extranjeros. En ese tiempo los extranjeros eran muy cotizados en Cuba. Considerados un “gran partido”, porque casarse con uno significaba la posibilidad de salir del país. Hubo dos chicas que conocí que me hicieron ofertas. A cambio de que me case con cualquiera de ellas, y de sacarlas del país, me ofrecían , cada una por separado, ser algo asi como mis esclavas perpetuas. Me daba pena. Comprendía su impotencia de tener que vivir contra su voluntad en una sociedad sofocante. Pero no solo era la escasez de alimentos, sino de ropa. Al pasear de noche, sobre todo los viernes, por La Rampa, me asombraba de ver gente muy elegante, con ropa a la última moda. Galladas enteras de  gente joven, de ambos sexos, se exhibían con relojes de lujo, fosforeras, cigarrillos Marlboro, zapatos importados. Eran  miembros de la pequeña burguesía habanera, que tenían parientes pudientes en USA. Contrastando con esto, en días normales, vi  gente vestida con telas de cortinas, pantalones hechos de la tela de costales. No habían muchos animales en La Habana. Ni gatos ni perros se veían, sino rara vez. Una pareja de novios, amigos míos, que no se casaban porque no tenían donde ir a vivir, me dijeron: “la gente se los come”.

 

Contrastando con las comodidades de los oficiales de las Fuerzas Armadas, había una situación tétrica en el  tema odontología. A veces veía lindas muchachas caminando, admirables por su belleza. Y de pronto  se reían, y era incómodo ver que les faltaban piezas dentales. Uno o dos dientes. Averigüé, porque esto era frecuente, y me dijeron que los dentistas carecían de emplastes. El Estado ahorraba divisas en ese frente. Asi, los dentistas se limitaban a extraer dientes y muelas como locos. Quienes tenían parientes militares o palancas, se hacían curar en policlínicos de las Fuerzas Armadas. Ahí si calzaban la dentadura, y muy bien. Todo esto me hizo sentir que el régimen socialista cubano era una farsa. Había un tipo distinto de oligarquía. La que manejaba el Estado. Su status era muy pero muy diferente al del pueblo. La dictadura del proletariado era para la propaganda. El proletariado ahí era lo mismo que en todas partes. Se gobernaba en su nombre.  Era un membrete.

 

Supe que Ramón Mercader, el asesino material de León Trotsky, vivió asilado en Cuba en los años sesenta. Después viajó a la Unión Soviética. Fue otra cosa que no entendí bien al principio. Luego fui entendiendo que eso era lógico, puesto que Cuba es un país estalinista, regido por el modelo que la URSS creó bajo la dictadura de Stalin. Se me hizo posible visualizar que había un error en la definición trotskista de los Estados estalinistas. No eran “Estados obreros degenerados”, como los llamó piadosamente Trotsky.  Al  menos, lo que vi en Cuba fue un país  basado en el capitalismo de Estado. La propaganda estalinista deformó esto, lo sublimó, y mucha gente sigue creyendo que es un Estado socialista. Yo lo viví y eso se parecía mucho a la Alemania Nazi. Díganme: cuál es la diferencia entre la Checa  (o KGB) y la Gestapo? Y el G-2?

 

Cuando volví a mi país,  aún fue posible ver algunas películas sobre el tema de la Segunda Guerra Mundial. Casi toda Europa ocupada por los nazis. La gente no podía hablar, ni viajar, ni hacer nada libremente. La GESTAPO  tenía potestad para hacer cualquier cosa: encarcelar, matar…cuando me preguntaban cómo era Cuba yo les respondía “igual que la Alemania nazi”. Nadie me creía. Creen que en Cuba la gente es alegre, porque vive feliz  bajo el gobierno de Fidel. “Ahí hay otra clase de democracia y la gente es libre”. Si. Asi es.  La gente en Cuba tiene toda la libertad de estar totalmente de acuerdo con todo lo que diga Fidel.

 

Algo que me llamó la atención fue saber que en Cuba la gente consume muchos tranquilizantes y antidepresivos. En mi país  nunca oí a nadie decir que “estaba enfermo de los nervios” pero en Cuba esto era normal. Y supongo que la tensión nerviosa que produce vivir bajo una enorme opresión política, desencadena  un estrés  que con frecuencia estallaba en broncas violentísimas en las “guaguas” (pero también es causa de disolución de muchos hogares. El índice de divorcios en Cuba es altísimo.) Asombraba ver esa violencia barata, lumpesca, pero llegué a entender que era un signo de la crisis interior que vive esa gente que tiene que controlarse todo el tiempo para no hablar, no opinar, tener que callar por el miedo que les inspira las mazmorras como “EL PRINCIPE”, principal prisión masiva, a la que me la describieron como era por dentro, llena de galeras enormes donde los presos están hacinados, ubicados  y clasificados según la gravedad de su delito…contrarevolucionario.

 

Cuando llegan delegaciones extranjeras a Cuba, por pocos días, les atienden muy bien. Les muestran todo lo bueno, lo lindo y presentable.  Les dan excelente comida. Les hacen que hablen con trabajadores o jóvenes delante de los miembros del Partido gobernante. Entonces la gente dice que todo está bien, que van “palante”, que la revolución y Fidel son chéveres. Después esas mismas personas reniegan de lo que tuvieron que decir: “pero y que más querías que dijera, chico, que hablara bobería y media para que venga el G-2 y me lleve, estás loco”. Los extranjeros se van convencidos de que todo es una maravilla. Si algún fanático estalinista lee este documento, me imagino que va a decir que soy de la CIA o que me he vinculado a la gusanería de Miami. Pero no es asi. Jamás aceptarán que lo que aquí cuento es verdad. Pero después de que muera Fidel Castro, cuando se devele el culto a  su personalidad y se desmonte ese aparato político despótico y totalitario creado bajo el molde de la exKGB, cuando se empiecen a conocer los crímenes cometidos por la dictadura omnímoda de Castro y su gente, cuando  desde dentro de Cuba se denuncien estas iniquidades, tendrán que bajar la vista. Y la vida, la historia, les obligará a reconocer que apoyaron una farsa, y que Fidel Castro no fue un gran revolucionario sino que se convirtió en un sátrapa, en  un despótico  y  temible tirano, cruel y frío.  Y en un mal administrador que no pudo industrializar ni sacar a Cuba del atraso, por más ayuda que recibió de la exURSS y del Este europeo, en la época de vacas gordas, que por su incompetencia  e incapacidad desperdició. Ahora sobrevive de milagro gracias al  turismo,  y al petróleo venezolano que le manda Chávez.

(TOMADO DE “REALIDAD Y UTOPIA”. COLOMBIA. n° 4. 2009).


FIDEL CASTRO RUZ.
Un dictador frío, artero e inescrupuloso, capaz de cualquier maniobra con tal de conseguir sus fines. Jamás fue marxista. En su época universitaria se hizo conocer como un violentista, un gatillero mezclado en varios incidentes.Un dirigente estudiantil rival fue asesinado, y todos sospechaban que él era el autor de ese crimen.

La muerte de Camilo Cienfuegos nunca se esclareció. Quedó la versión oficial de que el pequeño avión en que viajaba de día se estrelló en el mar (ni siquiera, en el supuesto caso de un apuro técnico, pudo aterrizar en una carretera). Pero gracias a la tecnología moderna hoy se difunde una teoría sobre su muerte que parece muy cercana a la realidad. Camilo era un obstáculo serio para su ambición de dominio dictatorial absoluto, y eso molestaba a la camarilla de Fidel, que tomó directamente cartas en el asunto. Camilo le disputaba la popularidad a Fidel, pero no tenía ninguna formación política. Era un sastre, de origen humilde, que encontró su destino en la lucha guerrillera contra Batista. Una vez triunfante la revolución, empezó a convertirse en un problema porque comenzó a manifestar su discrepancia con una serie de medidas. Jamás se atrevieron a sincerarse con él. Se estaba inaugurando una etapa maquiavelica de manipulación para conseguir imponer la dictadura castrista y él era un obstáculo. Asi que un buen día, al atardecer, en una casa apartada, luego de una bronca verbal, alguien se encargó de eliminar el obstáculo. Al día siguiente apareció el cuento dramático de que Camilo se había perdido con su pequeño avión.

 

Castro entendió que si se aliaba con los USA debía someterse a respetar las conocidas reglas del régimen democrático de Occidente: elecciones cada cuatro años, alternabilidad…y su megalomanía no encajaba con eso.

Tuvo dos estrategas que le habían ido allanando el otro camino, el que eligió,el de su dictadura perpetua.Fueron su hermano Raúl y el Che.

 

Raúl Castro y el Che Guevara tenían nociones marxistas de las que Fidel carecía. El primero había estado en Europa Oriental como delegado a uno de esos Congresos Internacionales Estudiantiles por la Paz que organizaban los partidos comunistas sometidos a la URSS. El segundo, en su trashumancia aventurera había ido haciendo contactos con gente de izquierda y afiliados a los partidos comunistas. Estuvo casado con la peruana Hilda Gadea, que le proporcionó formación política. Se hallaba en Guatemala cuando ocurrió el derrocamiento del Presidente Arévalo y eso lo conmocionó. Su visión antiyanqui se consolidó con eso.

 

Raúl y el Che fueron quienes empezaron a establecer los primeros contactos oficiales con la URSS y China. Con el pasar del tiempo, fue fácil consolidar el aparato necesario para sostener a Fidel en el poder por toda la vida. Cuando se produce la ruptura con los USA, en Cuba ya estaba formada la estructura policíaca basada en el modelo de la KGB.

 

Fidel entendió que le convenía seguir este camino, pues con los rusos su mantención del poder absoluto estaba asegurada. Ellos eran expecialistas en el apuntalamiento de gobernantes eternos y no le iban a exigir elecciones democráticas ni nada parecido. Al comprobar esto, no tuvo empacho alguno en declararse marxista leninista. El no sabía nada sobre administración de un Estado, ni necesitaba tal conocimiento. La isla pasó a ser objeto de un experimento cuyas pautas se precisaban a la carrera, irresponsablemente. No interesaba gobernar bien ni al servicio del pueblo, sino consolidar el aparato represivo necesario para intimidar  a la población.  Podían gobernar o desgobernar como les diera la gana, pues no tenían que rendir cuentas a nadie.

 

En esos años él y el Che se dedicaron a fomentar irresponsablemente aventuras guerrilleras en una serie de países. Eso costó dinero y muchas vidas, pero no les importaba. Ajenos al marxismo y desconocedoresde la historia del movimiento obrero mundial, creían empecinadamente que la revolución se improvisaba con un grupo de machos instalados en la selva. Todas las experiencias que alentaron y apadrinaron terminaron en un completo fracaso, pero nunca reconocieron su error. Y el propio Che Guevara, convertido en un nadie en Cuba debido al veto de la embajada rusa, quiso jugárselas primero en el Congo, y luego fue a hacerse cargo de ese torpe y angustioso experimento guerrillero en Bolivia, que terminó en rotundo fracaso y que le costó la vida. Ese foco guerrillero en la zona más inhóspita de la selva de Bolivia fue creado con ese propósito. El Che se entrevistó con el jerarca del partido comunista pro-soviético de Bolivia, dependiente de Moscú, que siempre condenó y reprobó el aventurerismo guerrillerista. Nadie se explica por qué el Che no busco diálogos con otros grupos bolivianos más cercanos a su visión de las cosas como el MIR, los partidos trotskistas, e incluso los maoistas bolivianos.

 

EL VIGIA ROJO. LIMA PERÚ. 2008.

 

 

 

 

 

Partido comunista internacional

www.pcint.org

Volver sumarios

Top

Las portadas de los diarios de todo el mundo han anunciado la renuncia de Fidel Castro a la presidencia de Cuba. Los comentarios que se hacen expresan

CUBA: Del Granma[1] al “socialismo cubano”, confirmación de la gran mentira latinoamericana. Es corriente escuchar entre el aparato de izquierda del capital,
30 Dic 2010 … Como en todo país capitalista, en Cuba los trabajadores pagan la crisis. La agudización de la crisis capitalista, se muestra sin duda en la …
Saludamos su contribución. Es una denuncia de un régimen como el cubano que tras la caída de la URSS ha intentado continuar la gran mentira del siglo XX  …
Las portadas de los diarios de todo el mundo han anunciado la renuncia de Fidel Castro a la presidencia de Cuba. Los comentarios que se hacen expresan  …

 



https://jurisconsultocuba.wordpress.com/2011/06/08/mi-suerte-o-mi-desgracia/

 

 

http://es.internationalism.org/revolucion-mundial/201701/4194/fidel-castro-vivo-o-muerto-al-servicio-de-la-burguesia

El autor de este articulo es sobrino del Che Guevara, y vivió varios años en Cuba
 

Mañana se conmemora o se sufre, según quien lo mire, el 63 aniversario del asalto al Cuartel Moncada, noventa y nueve años después de su construcción en 1854 como Cuartel del Nuevo Presidio, a cargo del Marqués de Villalte, y que ya entrado el siglo XX se le cambió el nombre por el del insigne general mambí, Guillermo Moncada.

Episodio llevado a cabo por 135 asaltantes anti batistianos comandados por tres cabezas, Fidel Castro quien dirigió la columna que asaltaría al cuartel con 95 hombres, su hermano Raúl Castro con diez efectivos tomó el Palacio de Justicia y el valeroso Abel Santamaría con veintiún hombres el Hospital Civil.
De los encargados de asaltar el cuartel un grupo de ocho hombres fueron a la vanguardia para atacar la posta número 3, pero fueron sorprendidos por un destacamento de guardia que permitió que se organizaran las fuerzas militares en el interior, detrás iban 45 hombres con armas cortas.

Y detrás de ellos estaba Fidel, como siempre, detrás.

Un grupo importante de hombres que portaban las armas largas se perdió en las calles de la ciudad de Santiago de Cuba y llegaron tarde al combate. En el lance hubo bajas de ambos lados, los insurgentes emprendieron la retirada en grupos de diez personas defendidos por seis francotiradores.

Fidel logró huir al monte sin el rasguño de una bala, y más tarde se entregó por las garantías que le ofreció la mediación del arzobispo de Santiago de Cuba Enrique Pérez Serantes, en cuanto la total integridad de su vida, y a juzgar por las abrumadoras pistas, alguna otra concesión menos presentable.

En el asalto murieron numerosos guardias del cuartel llamados “casquitos” y un alto número de guerrilleros, que se incrementó notablemente con la represión posterior inmediata a la derrota de las fuerzas atacantes, brutal e indigna del prestigioso ejército de la República de Cuba forjado en la lucha independentista de sólo medio siglo atrás.

Uno de los tres comandantes, Abel Santamaría, fue brutalmente torturado, antes de asesinarlo se le extrajeron las uñas, se le cortaron los testículos y por si el sadismo no fuese suficiente, los llevaron a la celda de su hermana Haydeé Santamaría para enseñarle lo que habían hecho con su hermano, a modo de escarmiento.

Los otros dos comandantes del asalto, Fidel, mayor responsable y autor intelectual, y su hermano Raúl Castro, salieron ilesos e inmunes, sin un solo rasguño, y pasaron sólo un año y medio en prisión, una pena llamativamente garantista si se tiene en cuenta que habían protagonizado una masacre contra el Ejército de la República; en nuestros días hasta en los países más sofisticados, cumplirían penas de reclusión de no menos de veinte años, sino perpetuas o de muerte, pero en los años cincuenta, son pocos son los países donde no hubiesen muerto en el mismo instante en que pusieron un pie en el calabozo.

La pena la cumplieron en la cárcel de Isla de Pinos, la misma prisión a la que Fidel y Raúl pocos años más tarde, una vez acontecido el triunfo de la Involución, enviaron a cumplir cadenas desorbitadas, delirantes, en condiciones de reclusión inhumanas, a opositores de toda índole, que iban desde alzados en las montañas del Escambray, a simples detractores del sibilino rumbo alineado a la URSS que iba cobrando subrepticiamente la revolución que ellos mismos habían apoyado, ya fuese con logística, con dinero, con servicios e incluso con la propia sangre, para derrocar la dictadura y establecer una democracia regida por la Constitución del 1940 inspirada en la constitución española de 1931.

Este texto moderno constituyente a cargo de nada menos que Grau San Martín, Prío Socarrás, Eduardo Chibás, Bls Roca y Juan Marinello, era sofisticado para su época e incluso para nuestros días.

Sesenta y tres años más tarde siguen en el poder a cal y canto, los hermanos que salieron ilesos de aquella masacre, los dirigentes que decían atacar al cuartel para derrocar un gobierno dictatorial que detentaba el poder desde hacía un irrisorio período de tiempo en comparación con el impresentable medio siglo, que más tarde ellos, como “patriotas relevadores” de Batista, tuvieron a bien amoldar a sus traseros los sillones del poder, a las espaldas de los inconformes las fustas del miedo, y a la inanición del pueblo su poco decorosa y sempiterna opresión.

Martín Guevara Duarte.

   

Las portadas de los diarios de todo el mundo han anunciado la renuncia de Fidel Castro a la presidencia de Cuba. Los comentarios que se hacen expresan

CUBA: Del Granma[1] al “socialismo cubano”, confirmación de la gran mentira latinoamericana. Es corriente escuchar entre el aparato de izquierda del capital,
30 Dic 2010 … Como en todo país capitalista, en Cuba los trabajadores pagan la crisis. La agudización de la crisis capitalista, se muestra sin duda en la …
Saludamos su contribución. Es una denuncia de un régimen como el cubano que tras la caída de la URSS ha intentado continuar la gran mentira del siglo XX  …
Las portadas de los diarios de todo el mundo han anunciado la renuncia de Fidel Castro a la presidencia de Cuba. Los comentarios que se hacen expresan  …
———————————————————————————————————————–

 

 


 
   
 

Larga es la lista de los hijos y familiares de los influyentes en Cuba que, como diría mi abuela, cruzaron el charco. Para empezar con la familia real, esa lista la encabezan:

1-Alina Fernández Revuelta, hija de Fidel Castro.

2-Ramón Castro Rodríguez, hijo de Ramón Castro Ruz, el hermano mayor de Fidel y Raúl.

3-Juanita Castro Ruz, la hermana de los caciques de la Isla.

Siguen por orden de jerarquía:

4-Juan Juan Almeida, hijo del  fallecido comandante Juan Almeida Bosque.

5 y 6-Agustín y Ramirito, hijos del comandante Ramiro Valdés Menéndez, vicepresidente del Consejo de Estado y exministro del Interior.

7,8 y 9-Gustavo Rodríguez López-Callejas, Juan Carlos Sarol Rodríguez y Ana Cristina Sarol Rodríguez, hermano y sobrinos de Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, que estuvo casado con la hija mayor de Raúl Castro y Director de GAESA conglomerado de empresas militares, El Zar de Cuba, le dicen por controlar todo el dinero de los Castro,  e hijo del general de división Guillermo Rodríguez del Pozo.

10-Antonio Luzón, hijo del general de división y vicepresidente del Consejo de Ministros Antonio Enrique Luzón Batlle.

11 y 12-Déborah y Ernesto, hijos del general de división Leonardo Ramón Andollo Valdés.

13-Aicel Gálvez Amaro, hija del general de brigada William Gálvez Rodríguez.

4-Glenda Murillo Díaz, hija de Marino Murillo, vicepresidente del Consejo de Ministros y Ministro de Economía.

15-Ofelia Crombet, hija de Jaime Crombet Hernández-Baquero, miembro del Comité Central del PCC.

16 y 17-Sergio Montané y Yotuhel Montané, hijo y nieto del comandante Jesús Montané Oropesa.

18 19 y 20-Cynthia, Mirell y Romy Vallejo, hijas del comandante René Vallejo.

21-Raquel Serguera, hija del comandante Jorge “Papito” Serguera.

22-Acacia y Marcos Gómez, hijos del comandante Delio Gómez Ochoa y Acacia Sánchez Manduley, hermana de Celia Sánchez Manduley.

23-José Padrón, hijo del ex coronel del MININT, fundador de la corporación CIMEX, José Luis Padrón.

24 y 25-Diana y Deborah Cuza, hijas del exjefe de la marina y contralmirante José L. Cuza Téllez-Girón.

26, 27, 28 y 29-Raúl, María Teresa, Piqui y María Victoria, hijos de Marta Artecona, coronel del MININT.

30 y 31-Juan Carlos y Sasha Figueredo, hijos del comandante Carlos “El Chino” Figueredo Rosales.

32-Tania Ameijeiras, hija del comandante Efigenio Ameijeiras Delgado.

33 y-Camilo Loret de Mola, hijo del coronel y viceministro del SIME Gustavo Loret de Mola.

34, 35 y 36-Carlos, Elizabeth y Niurka Lahite, hijas del coronel Carlos Lahite y la teniente coronel Daysi López Azcaño.

37-Javier Leal, hijo del Historiador de la Ciudad y miembro del Comité Central Eusebio Leal Spengler.

38-Josué Barredo, hijo del director del periódico Granma, Lázaro Barredo.

39-Rolando Anillo, hijo de René Anillo Capote, ex viceministro de Relaciones Exteriores.

40-Pablo Ernesto Remírez de Estenoz Semidey, hijo de Fernando Remírez de Estenoz, ex viceministro de Relaciones Exteriores y jefe de la misión diplomática de Cuba en Washington de 1995 al 2001, depuesto en el 2009.

41-Alejandro Luis Barreiro Agrelo, hijo del general Luis Barreiro Carames, exjefe de la Dirección de Inteligencia.

No faltan los hijos de los que fueron satanizados, de los que pudieran justificar su éxodo a modo de rompimiento con los ultimadores de sus padres, como:

–Diana Ochoa, hija del general Arnaldo Ochoa Sánchez, condenado en la Causa 1/89.

–Iván, Lily y Juan Carlos, hijos de Ministro del Interior José Abrantes, condenado en la Causa 2/89.

–Ileana y Antonio de la Guardia Jr., hijos del coronel Antonio de la Guardia Font, condenado en la Causa 1/89.

–Héctor Jr., hijo del coronel Héctor Carbonell Méndez, condenado en la Causa 2/89.

–Alexis Padrón, hijo del Mayor Amado Padrón Trujillo, condenado en la Causa 1/89.

Estos son solo algunos, la lista es mucho más larga. Las historias familiares de los patriarcas de Cuba resultan mucho más terribles de lo que pueda imaginarse. Y el fracaso de su sistema y su legado queda evidenciado en que ni sus propios hijos han querido vivir en el “paraíso” que ellos crearon. La razón mas evidente es que tal paraíso no existe. Otra mas oculta caería en el lavado de dinero y otros presuntos delitos.

Con información de El Nuevo Herald, y Texto de Dariela Luna para Diario de Cuba.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

El marxismo no habla de liberar paìses ni patrias ni Estados.
El marxismo solo habla del proletariado que es una sola clase mundial
QUE NO TIENE PATRIA.
Todo concepto nacionalista es antimarxista.
Toda defensa de un pais o un Estado no es marxista.
El marxismo no es nacional. 
La revoluciòn social no fue concebida como revoluciòn nacional….esto
es lo que desfigurò e impuso el estalinismp.
El socialismo es internacional o no es socialismo.

 

Hasta aqui se ha hecho pasar como socialistas a dictaduras nacionales
basadas en el capitalismo de Estado.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

Cuba nunca fue un país socialista. El hecho que borren la palabra comunismo de su constitución demuestra simplemente que preparan cada vez más el paso de un capitalismo atrasado controlado por el Estado a uno más liberal.

Cuba nunca fue socialista porque:
– La ideología que inspiró la revolución cubana fue de corte liberal y nacionalista. Quisieron fundir el liberalismo con el socialismo, lo que rebaja el papel del marxismo a una simple ideología despojándolo de su carácter científico. Su objetivo no era construir el socialismo sino atacar la dictadura de Batista y restar la influencia de Estados Unidos en su territorio.


– Fue dirigida por una pequeña burguesía radicalizada a la que se le sumaron algunas capas de los sectores populares y también sectores acomodados. El Movimiento 26 de Julio se encontraba compuesto especialmente por jóvenes liberales que buscaban desarrollar una democracia “más justa”. Si bien en Cuba actuaron personas como el Che, que estaban inspirados por las ideas socialistas, el Movimiento estaba dirigido por Fidel Castro quien no simpatizaba ni era afín a las ideas de Marx, Lenin o Mao.


– Su critica a Batista no implicaba un análisis científico y una posición de clase proletaria, pues simplemente buscaban un cambio de gobierno de uno más dictatorial a uno más democrático, desconociendo uno de los aspectos centrales de la teoría marxista que señala que el Estado es un aparato de dominación de clase y que toda democracia es una dictadura, por lo tanto ningún cambio de gobierno significa en la práctica un cambio en las relaciones de poder económicas y políticas de esa sociedad.
– Una vez que triunfó la revolución cubana, Castro busco un acercamiento directo con Estados Unidos, sin embargo la potencia imperialista no quiso llegar a ningún acuerdo.
– Es precisamente después de la crisis de los misiles -conflicto entre EEUU y URSS por unas bases militares que se habían instaurado allí- cuando Castro señala el carácter “socialista” de la revolución cubana. Definición oportunista y no ideológica, carácter formal pero no practico dado fundamentalmente por las urgencias geopolíticas del momento.


– Cuba pasó de la dependencia norteamericana a la dependencia soviética, en un momento en el que la URSS ya había dejado de ser un país socialista y se estaba convirtiendo en un capitalismo monopolista de Estado desde el golpe efectuado por Jruchev en 1956. Es decir la relación que establece Cuba con la URSS, no es con la URSS socialista, sino con una URSS capitalista, que se convertiría en un país social imperialista (socialista de palabra, imperialista en los hechos) que utilizaba a otros países como Cuba como avanzada de sus planes de sometimiento y colonización de varios pueblos en Asia y África y como países con los que sostenía un intercambio desigual que favorecía a la URSS. Cuba jamás dejó de ser un país SEMICOLONIAL, siempre dependió primero de EEUU, luego de la URSS y posteriormente de la Unión Europea y China. Una condición para la construcción del socialismo es la independencia política y económica, romper con la dominación imperialista. Eso nunca ocurrió.


– Cuba no desarrolló una economía socialista sino un capitalismo atrasado, dependiente de un producto estrella, que ahondó una economía primario exportadora, sin desarrollo industrial y con una deficiente producción agraria. Cuba no rompió con la revolución la dependencia de la caña de azúcar como principal fuente de ingresos, después de la caída de la URSS se dedicó básicamente a la producción de níquel y posteriormente a vivir del turismo, privatizando las playas que pasarían a ser manejadas por consorcios hoteleros europeos.


– El socialismo desarrolla las fuerzas productivas como ocurrió en la URSS o en China. Ello nunca ocurrió en Cuba. Si bien el bloqueo influyó, los paises que señalamos sobrevivieron a guerras , ocupaciones y también al bloqueo internacional.
– Cuba repartió la tierra entregando títulos de propiedad a varios campesinos sin tierra o campesinos pobres. Sin embargo ello no solucionó la pobreza en el campo pues ese reparto no fue dirigido a un proceso cooperativista y colectivista.


– El proletariado nunca estuvo en el poder en Cuba. Quien estuvo en el poder fue la pequeña burguesía que gracias al Estado se enriqueció hasta formarse como burguesía burocrática.


– El socialismo crea nueva cultura y nueva ideología, nuevas costumbres y nuevos valores. El hombre nuevo del que habló el Che no se formó en la revolución cubana.


– La experiencia cubana generalizó el foquismo como estrategia de lucha armada en Latinoamérica. Lo que funcionó como excepcionalidad en la isla se quiso trasladar a los demás países, fomentando un fracaso generalizado y la muerte de mucha gente valiente. El foquismo desprecia la necesidad de un análisis científico de la sociedad; desprecia la incorporación de las masas a la lucha armada; desconoce el papel del partido como elemento de vanguardia, conspiración y dirección; cree que un pequeño grupo de súper hombres puede acabar con un ejército especializado. El foquismo ataca el planteamiento marxista de los tres elementos para hacer una revolución y suplanta la necesidad de un ejército revolucionario por una guerrilla.


– Los cubanos han tenido una política internacional nefasta. Apoyaron al revisionismo soviético; apoyaron a Allende en su experimento socialdemócrata pacifista en Chile, Castro declaró en ese momento que eso comprobaba que ya no era necesaria la lucha armada; impulsaron esa farsa denominada socialismo del siglo 21; han sido promocionadores y defensores del imperialismo Chino y de los regímenes opresores de la burguesía burocrática de Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Ecuador.
– Los reformistas seguramente darán alaridos, chillarán que Cuba mejoro los sistemas de salud y educación, y sí, es verdad que estos son mejores a otros países latinoamericanos, pero ello puede pasar también en países capitalistas, pues así mejoren estos las formas de explotación, opresión y miseria generalizada se mantienen.


– Los ecuatorianos no pueden olvidar la asquerosa amistad de Castro con Febres Cordero y su defensa al régimen de Correa.
– Cuba se encuentra realizando reformas progresivas para desarrollar un capitalismo más abierto. Ello lo viene desarrollando con mucha intensidad desde inicios de este siglo.

Para los verdaderos comunistas es fundamental sostener que en Cuba no ha existido ni se ha desarrollado el socialismo. Cuba fue y es un país semicolonial, con un capitalismo atrasado de Estado, donde una élite burocrática controla el poder económico y político.

Abajo el falso socialismo cubano!
Arriba la revolución proletaria y la subversión contra el sistema capitalista imperialista!

Movimiento Vientos del Pueblo

 

XXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXXX

 

 
 

 

ESTALINISMO CAÑAVERAL
Capitalismo de Estado y Desarrollo en Cuba
PRESENTACIÓN
El domingo 11 de este mes comenzó una oleada de protestas en distintas ciudades cubanas. El empobrecimiento general, la falta de vacunas, los constantes apagones, la situación sanitaria y el manejo gubernamental de la pandemia de coronavirus, se encuentran entre algunos de los factores más visibles tras estas jornadas de manifestaciones. Sectores de derecha, sobre todo fuera de la isla caribeña, se apuran en intentar hegemonizar el descontento. Buena parte de la izquierda, por su parte, o bien condena a las masas que salieron a la calle, comprando de hecho la versión de la derecha, o también, de forma más o menos tímida, pide “más democracia” y una mayor liberalización de la economía. Pero lo que ocurre en Cuba no es ajeno al panorama mundial. Las revueltas sociales brotan por doquier, porque son las condiciones de vida impuestas por la sociedad capitalista las que son contestadas por estos movimientos. Y, por supuesto, Cuba es tan capitalista como cualquier región del mundo.
El siguiente texto, publicado originalmente en inglés en el sitio web de “Ritual” (hoy no disponible), y luego replicado en otros medios (ver: https://mcmxix.org/2018/07/09/sugarcane-stalinism/), aborda la naturaleza capitalista del régimen impuesto en Cuba y desmonta la mitología izquierdista que quiere ver en su historia el desarrollo de alguna forma de socialismo.
Su autor, Emanuel Santos, cubano nacido en La Habana, nos compartió esta versión al castellano que hemos levemente modificado en algunos pequeños detalles. La trayectoria política de Emanuel va desde una primera aproximación al anarquismo, para mostrar luego un creciente interés en la obra de Marx, motivado precisamente por el debate dentro de iniciativas sociales y de grupos anarquistas. Posteriormente, se acercó a posiciones y grupos de la izquierda comunista de orientación “bordiguista” y “consejista”. Existe también una versión en portugués de este material disponible en el portal de “Critica Desapiedada” (https://criticadesapiedada.com.br/…/estalinismo…/), de la cual precisamente hemos tomado estos elementos biográficos del autor, los que se encuentran más extensamente desarrollados en dicho sitio.
Vamos Hacia la Vida
“La economía capitalista, ya sea esta privada o estatal, exige un crecimiento económico sin fin, lo que, sin embargo, solo puede obtenerse mediante un aumento en la tasa de explotación o una reducción en el consumo de la clase trabajadora. La burguesía estatal en Cuba ha experimentado con ambas estrategias, con resultados desastrosos para los trabajadores, quienes han visto su nivel de vida absolutamente diezmado en las últimas seis décadas. Los disidentes de derecha y los activistas izquierdistas, tanto en la isla como en el exterior, han planteado sus soluciones, algunas más dignas de discusión que otras, pero todas adolecen del mismo defecto: no cuestionan de ninguna manera las bases de la sociedad capitalista. El consenso general en la derecha es que el aparato de comando hay que desmantelarlo a favor de un sistema de libre comercio y las propiedades estatales subastadas a empresas o personas particulares. Sin embargo, hay mucho menos acuerdo con respecto a la rapidez con la que se debe proceder con la desnacionalización (se supone que las experiencias de Rusia y los países del antiguo bloque soviético hayan servido como advertencia contra los peligros de la “privatización imprudente”) y qué programas sociales se salvarán de la guillotina. Las propuestas provenientes de la izquierda varían de la “autogestión” al estilo yugoslavo, en la que empresas operadas por trabajadores compiten en una economía de mercado, a un capitalismo de Estado “democratizado”. De hecho, una de las críticas más frecuentes en la izquierda hacia el castro-estalinismo es que este excluye injustamente a todos, con la excepción de un puñado de personas, de la toma de decisiones. Es decir, es autoritario y antidemocrático. Sin embargo, esta crítica confunde los síntomas con la enfermedad. El carácter rígido y jerárquico de la economía cubana es un efecto secundario de la propiedad estatizada. Su transformación en propiedad privada individual o descentralización a través de medios legalistas no alteraría su contenido en lo más mínimo. Lo único que cambiaría en esa instancia sería la forma institucional específica del capitalismo. En realidad, todas las soluciones propuestas equivalen a poco más que modificaciones superficiales del sistema actual, mientras que sus pilares esenciales —el trabajo asalariado y la acumulación de capital— permanecen firmemente en su lugar. Es revelador que todos los factores citados como razones para emprender tales cambios —por ejemplo, mejorar la calidad de la retroalimentación, eliminar el desperdicio, aumentar la productividad, racionalizar las empresas, etc.— derivan del imperativo estructural de acrecentar el capital nacional. A fin de cuentas, el dualismo izquierda-derecha no representa más que diferentes alternativas para manejar el capitalismo”.
Descarga el PDF completo en el siguiente link: https://hacialavida.noblogs.org/…/Estalinismo-Canaveral…
 
———————————————————————
 
 
 
—————————————————————————————————-
 
 
 

 

Este artículo aporta datos interesantes, útiles y relevantes para destruir el mito del “socialismo cubano”. El problema con este artículo claramente trotskista es que parte de otra premisa falsa u otro mito: “la restauración capitalista de Cuba después de la caída de la URSS”, porque no se puede restaurar el Capital donde nunca se lo había extirpado.
Desde 1959, Cuba ha sido un subdesarrollado Capitalismo de Estado cada vez más dependiente del mercado mundial, y hoy se encuentra en crisis porque el capitalismo mundial está en crisis.
Por su parte, la actual revuelta proletaria en Cuba es tanto una revuelta del hambre como una revuelta política que, al no existir un periodo histórico revolucionario, al estar aislada y no tener dirección revolucionaria autónoma de masas, es reprimida y calumniada por el Estado “socialista” cubano, es capitalizada por la derecha proyanqui, y está condenada a la derrota. Al menos hasta un nuevo ciclo internacional de revueltas proletarias que, según el propio FMI, es posible que ocurra desde el 2022. (Nota de Proletarios Cabreados)
***
«Cuba no es un país socialista y su gobierno no defiende las conquistas de la revolución. El país comenzó su transición al capitalismo desde 1990 y la instauración del “Período Especial”, que sumergió el nivel de vida de las masas a niveles impensados años antes (una caída del 35% del PBI en tres años). Una parte de ese descontento se expresó en el “maleconazo” de 1994, una protesta acotada y menor en relación a lo que estamos viendo hoy. El modelo elegido fue el chino, frente al soviético: apertura económica gradual y monopolio político, en un proceso fuertemente controlado por el partido que maneja el estado. Esta estrategia se profundiza luego de 2008, con la partida de Fidel Castro (véase nuestro artículo escrito en ese entonces) y, particularmente, en 2014, con la creación de la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), una zona franca que incluye un centro industrial y puerto mercante, en el cual invierten empresas de 21 países, a las que se les ofrece bajos salarios, 10 años libres de impuestos y una infraestructura costeada por el Estado, entre otras facilidades. Pero eso no es todo, porque fuera de la ZEDM las grandes empresas invierten libremente en el área de turismo y minería, asociadas a la burocracia.
El enriquecimiento histórico de la burocracia durante la revolución se completa en la restauración por ser intermediarios (o sea, parásitos) en la contratación de mano de obra, que debe pasar por el Estado que le efectúa al trabajador un descuento y se convierte, a tal efecto, en beneficiario de la extracción de plusvalía. Del otro lado, una constante y sistemática pauperización de las masas cubanas, para las que conseguir cosas tan elementales como leche o electricidad, se transforman en una odisea y en un lujo que no pueden pagar.
En ese proceso, la jerarquía militar cumplió un papel particular, apropiándose de empresas públicas. La propiedad estatal empezó a ser reemplazada por la de tal o cual agencia, en particular, la de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), que pasaron a asociarse con el capital extranjero en el turismo, el mercado interno de divisas (las tiendas de recuperación de divisas y las casas de cambio), el transporte aéreo, la minería, la biomedicina y las exportaciones de tabaco. Se trata de la formación de GAESA S.A. De allí el enorme poder de Raúl Castro, que superó con mucho al de Fidel, quien fue quedando como figura simbólica y cuya “renuncia” fue el sinceramiento de una situación que ya llevaba una década. El caso es que los jerarcas de las FAR están en proceso de convertirse en empresarios hechos y derechos, en forma similar a lo sucedido en Rusia.
El caso del “bloqueo” es también bastante particular. No es cierto que las empresas norteamericanas no puedan comerciar con la isla. EE.UU. es el noveno proveedor de artículos importados de la isla. Desde el año, 2019, hay 32 grandes empresas yanquis (como Visa, Accor, Mastercard o Amazon) acusadas judicialmente de invertir en Cuba. Obviamente, sin ninguna consecuencia real. El reclamo de la burguesía gusana de Miami por las empresas expropiadas en 1960 es inviable. Esas empresas o no existen u operan con otros capitales privados. Esos capitales son mucho más grandes y poderosos que los latinos y no van a entregar sus negocios en la isla por una demanda de la que nadie se acuerda. Sí es cierto que establece algún obstáculo a la libre inversión yanqui. Pero no se trata de un combate al “socialismo”, sino un tributo que los partidos deben hacer para disputar un estado clave como Florida.
Retomemos, entonces: Cuba emprendió una restauración capitalista. La vía china de restauración es complementada con el modelo indonesio. Cuba no tiene ni la cantidad de población que tiene china, ni su reserva de población rural y, por lo tanto, no puede apelar a ese mecanismo para la rebaja de los costos laborales ni para presentar la proletarización como una mejora del nivel de vida obrero. Su escasa población (11 millones de habitantes) tampoco le permite proyectar un pujante mercado interno. En tal caso, la opción elegida es la pauperización extrema, el ofrecimiento de mano de obra sumamente barata, contenida con un alto grado de control y represión estatal: ausencia de partidos políticos y de sindicalización. El Estado garantiza las inversiones y los salarios. Un modelo que encontró resistencia (abierta o latente), que generó una fuerte emigración (con funestas consecuencias para ese mismo modelo) y que, por lo tanto, debió implementarse muy lentamente. Un estallido, una dinámica que se saliera del control de la burocracia podía terminar con esta físicamente.
El caso es que esa vía no dio resultados. No llegaron inversiones importantes. Ni en la industria ni en la minería, ni en hidrocarburos (Cuba esperaba transformarse en un gran productor mundial de níquel o petróleo). El “modelo” se sostuvo, en los últimos veinte años, exclusivamente mediante dos puntales: el turismo y la asistencia venezolana. Desde 2002, Venezuela enviaba unos 100.000 barriles diarios y era el principal proveedor de importaciones. Eso comenzó a decaer con la crisis del chavismo. En 2017, el comercio cubano-venezolano cayó el 70%. Quien tomó ese lugar fue, lógicamente, China, que tenía a la isla como otro de sus puntales, con Venezuela, Brasil (antes de Bolsonaro), Ecuador y la Argentina. Cuba participaba de la ilusión según la cual, ante la crisis mundial y ante el retroceso norteamericano, el país asiático iba a transformarse en el nuevo montacargas de la economía, con su propio “Plan Marshall”. No fue así. China no es los EE.UU. de posguerra y Cuba no es Alemania ni Japón. China representa el 18% del PBI mundial, mientras EE.UU. ocupa el 27%. Además, su capacidad militar no llega a la mitad de su competidor directo.
Esas limitaciones no tardaron en manifestase súbitamente. El año pasado, China suspendió todos sus préstamos a América Latina y, ante la presión de la nueva administración, moderó sus ambiciones. Si para la Argentina o Brasil eso se transformó en un problema serio, para Cuba fue una catástrofe. A eso hay que sumarle los efectos de la pandemia en el turismo.
A comienzos de este año, la respuesta de la burocracia, en lugar de retroceder, fue dar un paso más (y más osado): la “Tarea de Ordenamiento”. Un plan de ajuste nunca visto en la isla. Pero, lo más importante, la liquidación de los restos de la revolución. El nuevo plan implicaba una suba de salarios (el mínimo pasó de 37 dólares a 87), mientras que los servicios y bienes de la canasta subieron entre 500% y 600%. La luz, el agua, los remedios, entre otras cosas elementales, se volvieron sencillamente impagables. A eso hay que agregar la expropiación parcial (no se permite retirarlos hasta nuevo aviso) de los depósitos en dólares de la población local y los obstáculos a la llegada de remesas de las familias en el exterior.
Pero eso no fue todo. La quita de subsidios y ayudas y la “unificación monetaria” fueron los mecanismos por los cuales se llevó adelante un proceso de proletarización de la población. De un lado, porque la eliminación de subvenciones directas (a las personas) e indirectas (a la compra de productos) obliga a gran parte de los trabajadores a buscar empleo en el ámbito privado, es decir, retornar a la venta de fuerza de trabajo. Del otro, porque la eliminación de la moneda “convertible” (en realidad, a esta altura, simplemente billetes de mayor denominación) lleva al sinceramiento de los déficits, a la liquidación de empresas públicas ineficientes y al mercado como mecanismo de asignación de recursos sobre la base de las diferencias de productividad. Es decir, se elimina todo atisbo de planificación y de concentración de excedentes en un organismo público de propiedad social.
Estas medidas fueron resistidas en enero y febrero con manifestaciones pequeñas, pero el detonador del estallido fue el colapso energético y sanitario. Cuba no puede asegurar la provisión de energía, lo que se suma, a partir de enero, la disparada de los casos de COVID, exponiendo la realidad de un sistema sanitario precario e incapaz de hacer frente al problema.
Este último caso es interesante, porque el año pasado Cuba mostró números realmente bajos de contagios y muertos, sobre la base de restricciones al ingreso al país y a la circulación. Claro, la contracara fue la caída del turismo. Por lo tanto, en enero se decidió el levantamiento de las restricciones para favorecer la llegada de turistas. Las nuevas cepas, adjudicadas a turistas rusos, en los últimos meses comenzó a levantar protestas. La movilización estalló en una de las ciudades más atacadas por la pandemia. El grito de guerra de la calle, en todo el país, es “comida, electricidad y vacunas”. El ensañamiento con locales que solo admiten divisas (antes moneda convertible), es un ejemplo del elemento más plebeyo que ocupa un lugar central.
Por lo tanto, lo que está en crisis no es la revolución, no es el socialismo. Eso entró en crisis en los ’80 (y no porque estuviera inscripta en sus orígenes o por una fatalidad de la burocracia) y fue liquidado en los últimos veinte años. Lo que produjo un estallido son los límites del proyecto restauracionista y la resistencia al mismo por parte de la clase obrera. Dicho de otra forma: el proletariado cubano se reberesenta ni al comunismo, ni al antiimperialismo ni mucho menos al socialismo, sino al capital y a la represión a las masas. Es una burocracia que ha vivido la mayor parte de su historia escindida de las masas. Una escisión que excede el período de restauración y, por eso, le quita toda autoridad ante la misma. Una dirección que en 60 años nunca preparó al país para la caída de quien lo sostenía ni educó al proletariado para una situación así. Y, ahora, que quiere convertirse en una burguesía local privilegiada, pretende que se la defienda en nombre de lo que no representa y de lo que quiere sepultar para siempre. No es extraño que el kirchnerismo y sus aliados defiendan estas cosas en Cuba y en Venezuela: en nombre de sus privilegios, son capaces de destruir países enteros y de llevar a la población a niveles de indigencia inimaginables.

El caso es que lo que sucede en Cuba no es diferente de lo que vimos en el Brasil de Dilma y Bolsonaro, en la Bolivia de Evo, en Colombia, en Chile, en Perú… Gobiernos de diferentes signos y colores tambalean ante las movilizaciones obreras. Movilizaciones que expresan la voluntad del proletariado de poner un límite a la precarización de su vida ante la crisis. La crisis económica y la crisis sanitaria. Una respuesta que tiene, por ahora, ese sentido: decir que no, sin una propuesta. Pero también, ese “no” tiene un sentido político: se responsabiliza a un partido o al sistema de partidos en conjunto. Es una marea en busca de una dirección.»